May 12, 2000


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Yhamel Catacora

La Tuberculosis: Un Mal Vigente

Se dice que existió desde 2000 AC. Se le menciona en los escritos de la antigua Babilonia, Egipto y China. Don Simón Bolivar y Palacios, que venció varias y sangrientas batallas por la libertad de varios países americanos, no pudo salvarse de esa mortal enfermedad. A principios del siglo pasado se le conocía como la "peste blanca", una enfermedad de artistas y bohemios, que cobró la vida de muchos de ellos: Keats, Poe, Chéjov, Kafka, Chopin, entre otros.

Esos nombres celebres, dignos e históricos, nos pueden hacer pensar que esa antigua y horrible enfermedad, la tuberculosis, sea un mal del pasado. No nos engañemos. Cada año, según cifras suministradas por la Organización Mundial de la Salud, aproximádamente un tercio de la población mundial se encuentra infectada con el bacilo de la Tuberculosis.

Robert Koch, el médico alemán que en 1898 descubrió la bacteria que causa la tuberculosis se espantan al saber que en pleno año 2000, todavía mueren aproximádamente tres millones de personas en todo el mundo a causa del bacilo que bautizó.

Otra errónea creencia es que esta enfermedad es exclusiva de los países en vías de desarrollo, de la población desnutrida del Africa, o de cualquier otro continente. Aunque Estados Unidos ha podido controlar el contagio de la tuberculosis, no ha podido erradicarla. Cerca a 23 mil casos se detectan cada año. La resistencia del bacilo a los antibióticos y la interrupción voluntaria de los pacientes de sus tratamientos, son contribuyentes a que éste siga siendo un problema que mantenga alerta a la comunidad médica nortea-mericana.

Lo más dramático de esas cifras es que en ciudades como Nueva York y Los Angeles, la mayoría de sus componentes nacieron fuera de los Estados Unidos, lo que como latinos e inmigrantes, nos acerca a este mal. La pobreza y la falta de información, son factores fundamentales en la propagación de la tuberculosis.

La enfermedad puede estar flotando en el aire que tan a gusto respiramos. "El bacilo de la tuberculosis", nos dice la Asociación Americana del Pulmón, "puede provenir del estornudo de nuestro más íntimo amigo, de un familiar, de la tos de un compañero de trabajo" en fin, de un encuentro casual con una persona que haya desarrollado la enfermedad. Es difícil creer, pero unas cuantas gotas salivales, puede facilitar la entrada del Sr. Bacilo de la Tuberculosis, como lo identificó la Asociación, y la instalación del mismo en nuestros pulmones.

Generalmente nuestras defensas naturales, que se fortalecen con la buena alimentación y el ejercicio, pueden hacer la vida imposible a este señor, pero es suficiente un descuido para bajar esas defensas naturales y debilitar nuestro sistema inmune; cuando menos lo pensamos, entra por la retaguardia y se hace nuestro huésped, esa horrible y desdeñosa palabra, la tuberculosis.

Es imposible dejar de respirar, y como no somos dueños del aire, no podemos evitar que otros respiren. ¿Cómo protegernos entonces? Podemos comenzar tomando un primer y significativo paso, detectando los síntomas que delatan la posibilidad de la presencia del germen de la tuberculosis en nuestros organismo: tos con expectoración, cansancio y pérdida de peso entre otros. Esto se realiza a través de un primer paso significativo, realizamos la clásica prueba de la Mantoux, o el PPD, que consiste en inyectar una pequeña cantidad de un derivado proteico en el antebrazo del paciente. En el lugar de la inyección, aparece una elevación pequeña que luego ha de medirse para determinar la presencia del germen.

El segundo paso, dependiendo del diagnóstico médico, es seguir el tratamiento adecuado. Sólo de la disciplina ante ese tratamiento depende el negativizar o desactivar al bacilo.

El tercer paso es abrir los ojos a la realidad y a la información que está disponible al mismo tiempo de desechar los mitos que descubrimos en varias páginas históricas. No estamos ni en la edad de las cavernas, ni en la edad media, pero nuestra candidez humana nos hacer tan vulnerables a las enfermedades como antaño.

Otrora, y con cierto romanticismo se pensaba que la Tuberculosis atacaba a las mentes creativas, artistas e intelectuales. Al ver la enfermedad también atacaba a seres más simples, se comenzó a culpar al estilo de vida de una persona. Hoy en día debemos tomar consciencia que nadie está libre de contraer esta enfermedad.

¿Sientes algún síntoma de la tuberculosis? No esperes otros día para dirigirte al médico, se trata de tu salud y la de tus seres queridos. La Red Hispana puede brindarte más información, llámanos hoy gratis al 1-888-787-2346.

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