May 12, 2000


Encienda Una Vela
Padre Thomas J. McSweeney, Director of The Christophers

Encendiendo una Vela en el Trabajo

El destacado escritor Richard Carlson y yo parecemos tener almas gemelas. Su serie de libros "No te ahogues en un vaso de agua" (Don't Sweat the Small Stuff) captura la esencia del credo Cristóforo — "Es mejor encender una vela que maldecir la oscuridad". En simples palabras quiere decir que nunca se ha cocinado un biscocho, ni se ha construído un puente ni se ha hecho nada positivo con quejas o temores.

Hace poco, en nuestro programa televisivo Christophers Closeups, Richard Carlson y su esposa Kris compartieron conmigo algunas formas en que "encendiendo una vela" puede iluminar nuestra relación con quienes nos rodean. Y cuando nuestra conversación enfocó el lugar de trabajo, donde dedicamos gran cantidad de nuestro tiempo y nuestras energías, las observaciones de ambos fueron especialmente significativas.

Hablamos de la forma simple en que podemos reducir el estrés y la controversia, mientras destacamos lo mejor de nosotros mismos, y lo mejor de los demás. La cuestión no es si el estrés existe en el lugar de trabajo sino cómo lo manejamos.

El Sr. Carlson me pidió que me imaginara cuánta energía se desperdicia con la rabia y frustración sobre cosas relativamente insignificantes. El sólo pensarlo nos deja agotados. "Ahora imagínese", continuó, "qué pasaría si usáramos esa misma energía en forma positiva".

Y luego relató un par de ejemplos de su libro: "suponga que, en su lugar de trabajo, el chisme y el hablar a espaldas de los demás sea un problema serio. En lugar de quedarnos resentidos o frustrados por estos malos hábitos, veamos si podemos hacer algo al respecto, por menos que sea".

"Reúna a algunos de sus colegas y con delicadeza traiga el tema a la conversación. Pero en lugar de acusar a nadie, concéntrese en su propia contribución. Confiese que usted es tan culpable como los demás por haber caído en el chisme de vez en cuando, e indique que hará un sincero esfuerzo para no hacerlo más.

"La invitación a sus colegas hágala en forma liviana y casual, y sin amenazas. Hay prueba evidente que la gente va a reaccionar a la primera oportunidad de unirse a usted — simplemente porque usted tomó la iniciativa".

Y luego Richard Carlson nos contó otra historia con respecto a alguien que decidió mejorar las cosas, comenzando por ella misma. Sarah, una mujer joven que conoció en el Depto. de Vehículo Automotor, era la empleada más amistosa y servicial que jamás había conocido. Las personas en su línea se movían rápido y salían satisfechas. Y él le preguntó cuál era el secreto. Y Sarah le explicó, "pasé varios años tratando mal a los clientes, con la excusa de que `esa pregunta no corresponde a mi departamento'. Pero la verdad es que, por lo menos la mitad de las veces, sabía la respuesta y les podía haber ayudado. Prácticamente todos en mi línea estaban enojados por mi actitud burocráctica. Hasta que por fin me cansé de mi conducta desagrable y decidí cambiar. Siempre que puedo, ayudo a la gente en lugar de rechazarlos. Y todo ha cam-biado —me siento mejor conmigo y mi trabajo es mucho más agradable".

Para la mayoría de nosotros, "encender una vela" comienza con nosotros mismos. Como dijo Gandhi, "nosotros mismos debemos ser el cambio que queremos ver en el mundo". Lo bueno es que, cuando cambiamos nuestra vida en el trabajo —en realidad, nuestra vida en todos sus aspectos— adquiere sentido y se torna menos tensa y más agradable. Y nos salva de "ahogarnos en un vaso de agua".

Para obtener una copia gratis de ECOS Cristóforos S-198 "Una cuestión de conciencia", escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

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