May 11, 2001

Anthony D. Romero es el Nuevo Director Ejecutivo de la ACLU; El Primer Latino en Dirigir el Principal Grupo Pro Libertades Civiles

La Junta Directiva Nacional de la Unión Americana de Libertades Civiles (ACLU, por sus siglas en inglés) votó unánimemente este fin de semana para designar a Anthony D. Romero, ejecutivo de la Fundación Ford y abogado de intereses públicos, como el sexto director ejecutivo en los 81 años de vida de la institución.

"Comenzaré mi ejercicio como líder de esta vitalmente importante organización promoviendo un nuevo diálogo sobre los valores fundamentales de la democracia norteamericana", dijo Romero, de 35 años. "Por encima de todo mi meta es forjar una nueva generación de activistas y partidarios de los derechos civiles".

"A pesar de nuestros logros hasta la fecha", dijo Romero, "nuestra nación enfrenta serios y continuos retos a sus derechos civiles— la difundida práctica de los perfiles raciales, las amenazas a la libertad de reproducción, la hostilidad hacia los inmigrantes, una creciente población carcelaria y, sobre todo, una generación de jóvenes que no abraza ni reconoce la necesidad de una vigilancia y defensa constante de nuestras libertades constitucionales".

Romero también dijo que está ansioso por explorar el impacto de la ciencia y las nuevas tecnologías en la libertad de expresión, la privacidad y la discriminación. "La ACLU tiene que hacer por el futuro tanto como hace por el presente", dijo.

"Dirigir la ACLU será un sueño y una aspiración de toda una vida hechos realidad", agregó Romero, quien se convierte en el primer latino y el primer hombre abiertamente gay que encabeza la ACLU.

Nadine Strossen, quien como presidenta de la ACLU encabezó el comité de 14 miembros que recomendó a Romero, lo llamó "brillante, dedicado, decidido, diligente, ingenioso y exitoso".

"Anthony es un idealista, arrojado y creativo en su estrategia y su visión, pero escéptico y realista en sus tácticas", dijo Strossen. "Su carrera ejemplifica el adagio de que aquellos que se preparan para las oportunidades son los más idóneos para descubrirlas o crearlas".

Romero ha trabajado en la Fundación Ford por casi una década. En la actualidad es el Director de Derechos Humanos y Cooperación Internacional, el programa más amplio de la fundación que tuvo $90 millones en donaciones el año pasado. Empezó en 1992 como funcionario del Programa de Derechos y Justicia Social y, en menos de cuatro años, se convirtió en una de los directores más jóvenes en la historia de la Ford.

Antes de la Fundación, Romero trabajó con la Fundación Rockefeller. Este nativo de El Bronx, Nueva York, hijo de padres puertorriqueños, domina el español y es graduado de la Escuela de Derecho de la Universidad de Stanford y de la Universidad de Princeton.

Romero recibirá el mando de la ACLU de Ira Glasser, quien ha sido Director ejecutivo desde 1978. Durante los 23 años de ejercicio de Glasser, la ACLU se ha tornado en una institución de alcance nacional, con amplios programas legales y legislativos, un poderoso programa de comunicaciones, una creciente dotación de $30 millones, un sólido sistema administrativo y oficinas que sirven todos los estados así como el Distrito de Columbia y Puerto Rico.

"El Director ejecutivo de la ACLU es el director de una orquesta a menudo estridente", dijo Glasser. "El no tiene que tocar todos los instrumentos, pero debe ser capaz de imaginar, organizar y dirigir la presentación. Estoy seguro de que Anthony Romero es la persona más idónea para ser el próximo director de la ACLU". Glasser anunció que dejaba la posición en agosto del año pasado, diciendo que quería pasar más tiempo con la que es su esposa desde hace 41 años y sus cuatro hijos y dos nietos. "Jubilarme para mí no es cambiar de carrera", dijo sobre su futuro. "Es dejar de trabajar".

Al comentar sobre el ejercicio de Glasser y la designación de Romero, Strossen dijo: "Ira Glasser trajo a la ACLU una genuina y rara combinación de liderazgo intelectual y destreza administrativa. Sus cualidades como visionario de las libertades civiles y como arquitecto organizador son las que le permitieron cumplir con la misión de la ACLU".

"La infraestructura que Ira Glasser nos deja para defender los derechos fundamentales es un verdadero legado de libertad", añadió. "Nos hace confiar en nuestra habilidad para manejar la transición a su sucesor, Anthony Romero".

La presidenta de la Fundación Ford, Susan V. Berresford, dijo: "Nos sentimos afortunados de haber aprovechados el talento y energía de Anthony por ocho años. El ha sido un extraordinario líder y un valioso colega durante el tiempo que trabajamos juntos".

"Anthony llevará a la ACLU liderazgo intelectual, destreza administrativa de primer orden y un profundo compromiso por la defensa de los derechos", agregó Berresford.

Como parte de su visión para la ACLU, Romero dijo que trabajará para incrementar, diversificar y dar mejor uso a los miembros de la ACLU y para fortalecer sus oficinas afiliadas. "La ACLU es la única organización que puede servir de baluarte contra los ataques a nuestras libertades civiles", dijo.

"Mientras la mayoría de las organizaciones que trabajan en pro de los derechos y las libertades civiles se concentran en un tema o grupo en particular", dijo, "la ACLU es la única organización que defiende todas nuestras libertades constitucionales y los derechos de todos los estadounidenses".

"La mayoría de nuestros casos", dijo Romero, "llegan a nosotros de gente común y corriente que necesita la ACLU porque se les han negado derechos básicos garantizados bajo nuestra Constitución. Necesitan nuestra ayuda para luchar".

En materia de temas, Romero dijo que "primero y por encima de todo, el compromiso de la ACLU con la libertad de palabra no se debe mermar".

"A raíz de mi trabajo en países como China y Kenya, he llegado a apreciar el papel que juega la libertad de palabra en asegurar otros derechos y libertades civiles", dijo. "Este es un tema primordial de la ACLU que requerirá constante defensa y vigilancia".

Pero agregó que los otros temas centrales de la ACLU —incluyendo la libertad religiosa, la libertad de reproducción y otros derechos de la mujer, la justicia racial, los derechos de los inmigrantes y la igualdad para gays y lesbianas— van a necesitar también más atención y recursos.

Romero dijo que su compromiso con los derechos y libertades civiles y la justicia social emanan de las experiencias de su vida. "Mis recuerdos de discriminación, homofobia y pobreza se destacan en marcado contraste con la dignidad y el amor que recibí de mi familia", expresó.

Romero comenzará a trabajar en las oficinas centrales de la ACLU en el bajo Manhattan en septiembre. Nacido en Nueva York, vive en Manhattan con su compañero.

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