May 11, 2001

Encienda Una Vela
Mons. Jim Lisante
Director, The Christophers

El Amor y Mucho Más

Ya pasaron 25 años de la boda de Colleen y Jack. Aún recuerdo ese tremendo amor que los unía; eran ese tipo de pareja que uno sabía que lo lograrían todo en la vida. Y por algunos años así fue. Jack era un brillante profesional en la bolsa de valores de Wall Street. Colleen era el ama de casa perfecta, y al poco tiempo también la madre perfecta. Tuvieron cinco hijos--por supuesto, cinco niños ejemplares. Era una hermosa familia. Con dinero, amor, con unos niños maravillosos. Una familia muy estimada en la comunidad.

Pero por distintas razones, y casi sin darse cuenta, Colleen y Jack comenzaron a distanciarse uno del otro. El concentrado en su trabajo, ella en el hogar. Y los momentos que pasaban juntos fueron desapareciendo. Cada vez con más frecuencia, Jack viajaba solo. Colleen hizo nuevas amistades, con quienes compartía muchos momentos. Jack comenzó a beber. Y el trato que Colleen tenía con algunos hombres fue más allá de la amistad. A todo esto, los hijos viendo y sufriendo la transformación que ocurría entre sus padres.

En medio del dolor y la falta de comunicación, Colleen comenzó a tener una relación con otro hombre. Jack se enteró y le pidió el divorcio. Nuestra pareja perfecta ya no era más perfecta. Para Colleen, Jack era el tirano que nunca la había respetado. Bebía demasiado y miraba a las mujeres más jóvenes. Y ponía la responsabilidad de los hijos totalmente en ella.

El punto de vista de Jack también había cambiado. Según él, Colleen no mantenía la casa ordenada y muy pocas veces cocinaba una comida como la gente. Veía a sus hijos malcriados por ella, quien les daba demasiada libertad. Y, según Jack, un día Colleen hasta llegó a fumar marihuana en la casa. Y la gota que rebasó el vaso fue su infidelidad —aunque Jack nunca mencionó que él también había caído en la tentación algunas veces.

Y el divorcio siguió adelante, causando dolor a todos. Como dice el personaje interpretado por Danny De Vito en la película La guerra de las rosas, "en el divorcio no hay ganadores, sólo perdedores". Y así fue para Colleen y Jack, dos seres humanos lastimados que ni siquiera los hijos podían unir.

Hasta que de pronto ocurrió lo inesperado: un terrible accidente de auto dejó a Brendan, el hijo más pequeño, inválido por el resto de su vida. Habiendo sido muy activo en el deporte, ahora Brendan tenía sus piernas y brazos inutilizados, y necesitaba de su familia más que nunca. Pues Jack y Colleen, junto con los otros cuatro niños, respondieron con amor y apoyo. De pronto los problemas de la pareja ya no eran importantes. Allí estuvieron en el hospital, en terapia, y en todo momento—Jack y Colleen tratándose con renovado respeto y afecto, hasta casi con un poco de amor.

Quienes fueron esposo y esposa ahora son muy buenos amigos, y conversan con franqueza. Jack y Colleen aprendieron que el amor puede transformarse. El amor tiene mucho más de lo que se ve en la superficie, y los conflictos son parte de él. Pero lo más importante es la generosidad, el perdón, la redención.

Para conseguir una copia gratis del folleto "Ayudando a matrimonios con problemas" escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

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