May 10, 2002

Motorcycle Ride on the Sea of Tranquility

Entrevista con Patricia Santana

Por Claudia Hernandez

Memorias jalisciences pintan su ingenio, aromas y sabores sesenteros testifican a través de sus letras, Patria Santana, un delicioso recorrido lunar por el mar de inspiración que nos brinda su novela.

Motorcycle Ride on the Sea of Tranquility, novela ganadora del premio Chicano-Latino Literary Contest en el año 1999, será presentada por su autora, Patricia Santana, el sábado 11 de mayo del año en curso a las 7:00 p.m. Para mayores informes comuníquese al (619) 299-9331.

Gracias por la entrevista Patricia y comencemos pues...

Claudia Hdez: ¿Cuándo comienza formalmente en el arte de la pluma y el papel?

Patricia Santa: Desde que tenía once años, con mis diarios y soy famosa en mi familia por esto, de hecho hasta la fecha sigo escribiendo en un diario, tengo un montón; en la Preparatoria y en la Universidad empecé seriamente a escribir cuentos; publiqué varios en revistas literarias por todos los Estados Unidos. De esto hace ya 25 años que continuo realizándolo; hace tiempo escribí un texto, el cual originalmente era un cuento. Sin embargo, al llevarlo al círculo de autores al cual pertenezco, una de las colegas me dijo, “Yo creo que tu aquí tienes una novela”. Y así fue como comenzó Motorcycle Ride on the Sea of Tranquility.

CH: ¿Cómo vive usted la transculturación?

PS: La vivo muy cómodamente, ya que me crie en un barrio al sur de San Diego. Mi familia era de bajos recursos económicos y siempre me sentí muy segura, gracias a la educación de mis padres y a la constante convivencia con mis abuelos en Jalisco, siempre estuve consciente de que “yo era Chicana”, y siempre me sentí orgullosa de mis raíces y mi cultura, tal vez por esto nunca fui insegura y mucho menos me sentí en momento alguno confundida. Además en mi edad escolar conviví con muchos anglosajones y de esta forma aprendí a apreciar su cultura también. En la Universidad participe en MEChA (Movimiento Estudiantil de los Chicanos de Aztlan). En si, no me causa problema mi situación como individuo de dos culturas.

CH: Platicando con personas de origen dual, la mayoría me han comunicado su confusión, debido precisamente a esta mezcla cultural y creo que el tomarlo desde un punto de vista “natural” resulta mucho más “provechoso”, ya que permite una evolución espiritual e intelectual. Esto lo comento porque conozco a muchos jóvenes que están confundidos que parecen gases por allí nada más “difusos” en el aire, porque no están enterados y educados de una manera definida y salen al mundo y adoptan lo que está a su alcance se “dispersan” y son este sincretismo que contribuye conformando la población de este país. ¿Cómo respira usted este sincretismo cultural?

PS: Es algo inconsistente. Con mis hijos cuando los estaba criando, hablábamos sólo español. Conforme iban creciendo querían hablar inglés, porque era el idioma que sus amigos hablaban y no se querían sentir raros, pero yo siempre les decía acerca de la ventaja de hablar ambos idiomas y una vez cuando mi hija tenía como ochos años, e invitó a una amiguita a casa que no hablaba español y a esta niña no le gustaban las Barbies y mi hija tenía un montón, entonces en español ella me dijo: “Por favor me escondes las Barbies”. De esta manera ella se dió cuenta de que el español podría ser un código secreto entre mamá e hija. Por tanto, mi actitud es tratar de apreciar lo bonita de la cultura anglosajona con mi cultura también. Y esto es el secreto de no ser un individuo difuso, el hecho de no ser exclusiva sino inclusive.

CH: Además de la extraordinaria narrativa y perfecta descripción. ¿Qué símbolos, además de estos recursos literarios que le menciono, se pueden vislumbrar a través de sus letras?

PS: En las flores hay simología, por supuesto, por esto menciono en el epílogo que “El árbol se conoce por su fruto”. El fruto, claro, son los niños. También los chicharos representan lo frágil del núcleo familiar. Además, hay imágenes lunares que a través de sus etapas, simbolizan el desarrollo en la vida de uno de los personajes de la novela, hasta llegar a consolidarse en una luna llena. Otro símbolo es Chuy, quien fue consciente y racionalmente nombrado ya que su nombre simboliza esa oveja sacrificada que fue enviada a la Guerra de Vietnam así como alegoria también a un símbolo de Jesus Cristo.

CH: La siguiente pregunta es con respecto a esa escena de su novela en donde en el patio familiar se ven en el mastil la bandera mexicana, la norteamericana y en medio de las dos un estandarte de la Virgen de Guadalupe, lo cual es sumamente significativo y simbólico, es decir, en esta pasión y esta melancolía de los mexicanos por su sentimiento, religiosamente hablando, y a la vez de esta consciencia material de donde se está parado, de lo que se es ahora, de lo que se respira y de lo que se come; así como de lo que corre por su sangre y por su cabeza a través de sus memorias. ¿Qué piensa usted de esto que decía Platón de que el Estado es la versión agrandada del individuo?

PS: Cuando escribo lo hago a través de mi subconciente, escribo con el corazón y claro, sólo escribo lo que sé, lo que conozco y eso es lo que hago. En relación a esto de la Virgen de Guadalupe en la novela Yolanda, un personaje, está muy enojada con la Virgen y con el Sagrado Corazón de Jesús, porque no entiende lo que sucede tanto en el mundo como lo que sucede con Chuy, su hermano, no comprende la guerra.

CH: Desde la magia de su novela además de los símbolos lunares así como bélicos y lingüisticos del “populacho” y del sentimiento religioso, ¿justifica usted las guerras?

PS: No, la historia nos ha dicho, nos ha enseñado que no funciona, que no es la respuesta. Hay una pequeña escena en la novela donde la hermanita menor de Chuy le pregunta acerca de la guerra en Vietnam y le dice: “Vete, no se de que estás hablando”. Entonces Yolanda le pregunta que por qué no quiere hablar de lo que vivió y él le contesta —para qué, para que ella piense que somos héroes— y comienza a mal hablar de la guerra y es aquí a través de Chuy en donde mi filosofía se ve plasmada.

CH: La novela me surgió de otros textos, uno de ellos es: Psicoanalisis del mexicano de Samuel Ramos, el cual es un estudio bastante desapasionado y un tanto cruel para familias de pensamiento tradicionalista y muy cerrado. Así pues, a través de este psicoanalisis de la cultura mexicana, plasma y califica a los prototipos de las multiples personalidades que encierra la Nación Mexicana. Desde el supuesto que todo lo que hacemos es producto de la memoria y de una consciencia temporal y especialmente determinada. ¿Cómo cree usted que es posible que una persona pueda aspirar o imaginar lo nunca antes visto?

PS: Hay que tener sueños; en mi caso creo que tuve buenas profesoras quienes creyeron en mí y vieron que era valiosa; además comenzé a leer desde muy pequeña. Yo creo que definitivamente el hecho de soñar y confiar en mí, el no permitir que alguien te humille o te menosprecie definitivamente te consolida como una persona con aspiraciones y metas.

CH: Además de pretender trascender a través de las letras, ¿cuáles son sus sueños?

PS: Criar a mis hijos hechos y derechos, es una prioridad, además de conservar esta unión familiar de la que hoy gozamos. También me encanta enseñar español; me da una oportunidad de ser dramática, ser una loca en la clase y de invitar a mis alumnos a serlo conmigo. Además, ahora mismo estoy escribiendo una segunda novela, lo que contribuye a ese perenne conocimiento de si mismo.

CH: Los años y la temporalidad son relatividad, son física... Referente a esto y para finalizar podría decirnos, ¿qué relación existe o que sentimientos vive con México, que pasa usted a través de México?

PS: Tengo una conexión muy fuerte con México, emocional y le diré que mi segunda novela va en búsqueda de México, porque esta trata acerca de la vida de Yolanda, como mujer y la relación con sus padres. Y en este libro Yolanda regresa a Jalisco en búsqueda de su mamá y de si misma y un tanto a través de ella es la búsqueda y el constante reconocimiento de mi misma.

Published by: University of New Mexico Press
ISBN: 0-8263-2435-5
1-800-249-7737
WWW.UNMPRESS.COM

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