May 7, 2004

Comentario:

México-Cuba 1959-2004 RIP

By Andrés Lozano

Conforme escribo, las relaciones diplomáticas entre México y Cuba están a punto de colapsarse. Es un momento trascendental. Desde la brutal toma del poder por Castro en 1959, México mantuvo relaciones vergonzantes con el régimen criminal de La Habana. Sucesivos gobiernos mexicanos legales, pero ilegítimos encontraron expédito someterse a una relación de rehén para evitar intromisión revolucionaria en México patrocinada por el régimen cubano. No más. El primer gobierno legal y legítimo gobierno mexicano en la historia ya pintó su raya: rechaza en adelante la relación parasitaria del gobierno cubano y degradó el intercambio diplomático entre ambos gobiernos a su mínimo. Abundan razones que justifican la acción mexicana, pero los principios se yerguen supremos: En buena fe, el gobierno mexicano no podía seguir dándole coartada de legitimidad, si alguna vez la tuvo, a Castro. ¡No se pagará más soborno de rehén! A partir de hoy 4 de mayo del 2004, el rompimiento final se antoja inevitable. ¡En buena hora! En hipérbole churchiliana: quizá no sea el principio del fin, mas sí el fin del principio. En adelante queda arrancado el último jirón de legitimidad del esqueleto de la pandilla cubana. Es día de regocijo para la gente amante de la libertad donde se halle. ¡Fidel, ya llegó tu final!

Habiendo derrocado al corrupto régimen de Batista el 1 de enero de 1959, el dominio brutal de Castro se inició con ejecuciones al por mayor sin juicio o juicios al vapor y veredictos espurios. Antes de eliminar los remanentes del régimen previo, Fidel ya purgaba a sus compañeros. Secuaces castristas pronto asesinaron a Camilo Cienfuegos, verdadero héroe y patriota. No es secreto que Fidel expulsó a Ernesto ‘Che’ Guevara,¯criminal por mérito propio y lo envió a muerte segura en Bolivia. Castro consolidó su odioso régimen con ayuda de la Unión Soviética en el cenit de la guerra fría. Cuba se convirtió en caballo de Troya al costado de EUA y la tesorería soviética cubrió el costo abismal para mantener a flote a su vasallo: el inepto, corrupto y manirroto estado marxista cubano. Desde antes de la caída de la URSS, era hecho establecido Castro, a comisión, ayudaba y protegía narcotráfico sudamericano a EUA, le brindaba: refugio, logística y reabastecimiento en Cuba. Previo a la caída del comunismo mundial y expuesto como narcotraficante, Castro armó un juicio ficticio y acusó a conspiradores militares suyos como líderes del narcotráfico y los mandó fusilar sin mayor trámite.

En un vuelco lleno de ironía, Castro argumentaba haber iniciado su revolución en gran medida porque Cuba se había convertido en burdel americano. Bueno, prostitución es prostitución, más bajo la tutela castrista Cuba se convirtió en burdel genérico. Dada su probada ineptitud administrativa, la economía cubana se desplomó después de su violenta toma del poder. Disipado el subsidio soviético, Castro no tuvo escrúpulos para fomentar la prostitución a rajatabla como imán turístico. Llamar a Castro el proxeneta nacional de Cuba no es mero recursos retórico.

La muelle y prolongada relación mexicano-cubana, desplomada o a punto de ser cortada de tajo ha sido pústula en la faz de la política exterior mexicana. Cuando Castro se hizo del poder, la subversión marxista estaba en su apogeo. El gobierno mexicano del momento encontró expedito sobornar a Fidel a fin no fomentara desorden interno en México. A partir de entonces los halagos cobraron formas varias como reconocimiento diplomático inalterable del Gulag cubano por sucesivos gobiernos mexicanos, préstamos preferenciales, prensa amigable ocultaba los abusos y ultrajes castristas y obsequios varios. A cambio, Castro nunca atacó a continuos gobiernos mexicanos ilegítimos si bien legales. Mas los hampones carecen de honra, la comodina relación bila-teral se agrió de inmediato cuando los mexicanos eligieron a mediados del 2000 a su primer gobierno legal y legítimo. Carecía de sentido para la nueva administración sostener el abyecto vínculo. Castro reaccionó de inmediato y comenzó a entremeterse en asuntos internos mexicanos y causó el mayor daño cada vez le fue posible.

Por ello, en toda justicia, la administración mexicana decide menguar el vínculo diplomático a su mínimo y deja la puerta abierta para que Fidel lo rompa, algo puede suceder en cualquier momento. O, en su locura, Fidel puede elevar el tono y darle a México la justificación para la ruptura diplomática. Cualquiera sea el desenlace, esta es una buena temporada para la democracia en México y vale felicitarse por ello. Más aún, el gobierno actual puede aprovechar la coyuntura para ventilar la naturaleza de la truculenta relación de cuarenta y cinco años de conspiración y engaño, ruinosa para el pueblo mexicano y el cubano y exponer a beneficiarios del infame tráfico. Si tan sólo sucediera esto sería un hito formidable y con suerte el último clavo en el féretro del último gran genocida y tirano marxista.

Sea lo que fuere, Castro y su régimen están en sus estertores finales. Castro debe morir en cama o ultimado por sus cómplices, al estilo marxista típico. Es una espera corta y ningún intento externo debe efectuarse para echarlo del poder. El sufrido pueblo cubano merece el privilegio de verlo fenecer como el criminal que siempre fue. Cualquier iniciativa externa por adelantar su irremisible partida daría inmerecida aura de mártir al chancro antillano.

Andrés Lozano lo puede contactar en alozanoh@msn.com

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