May 7, 2004

Excesos que dejan sordo

Hugh Jackman no puede salvar a Van Helsing

Por Jose Daniel Bort

Es probablemente la película más ruidosa jamás filmada. La mezcla de sonido es tan gigantesca y estrepitosa, que prácticamente impide seguir el ritmo de las secuencias de la nueva confección del director de The Mummy, Stephen Sommers.

El detalle es importante ya que ejemplifica todo lo que se trata la película. Es una sucesión de persecuciones y peleas, con una historia demasiado enrevesada para mantener la estructura del cine de acción que sugiere y que se cae desde la primera secuencia, para nunca más levantarse. Es insólita.

El veterano de los X men Hugh Jackman regresa esta vez con el único crédito protagónico. Muy bien merecido, ya que el Australiano de seis pies y cuatro pulgadas tiene carisma y talento como para ofrecer extra al resto de su generación. Pero ni siquiera las buenas intenciones y la profesionalidad lo ayudan para contar esta historia.

Empleado por la iglesia, Van Helsing es un cazador de gárgolas, monstruos de la laguna negra, Mr Hydes y cualquier bicho sobrenatural que se le ponga por delante. Cuando le dan la tarea de ir a Transylvania a encargarse de un tal Conde Drácula, este hombre leyenda, considerado mitad asesino y mitad héroe, descubre que puede averiguar las piezas sueltas de su pasado.

Drácula (Richard Roxburg) tiene al pueblo en azote, ayudado por una confabulación entre sus tres esposas y un Hombre Lobo que se encargan de sembrar el terror en la comarca. Está tratando de conseguir al hijo de Frankestein, quien le puede otorgar un secreto vital para su existencia. La líder del pueblo es Anna (Kate Beckinsale), a quien Drácula le ha chupado la sangre a todos los miembros de su famila, dejándola sola y sedienta de venganza.

Van Helsing y Anna se unen al Friar Carl (David Wenham) a quien le pertenece el conocimiento de las escrituras y el alivio cómico de los diálogos. Cuando a Beckinsale le toca decir algo “gracioso” dentro de su forzado acento transilvano, obliga a la audiencia a olvidar lo espectacular que se ve en el ceñido corse de cuero negro. La actriz perdió una vez más la oportunidad (y quizá sea esta la última) de convertirse en la estrella que la maquinaria de Hollywood quiere que ella sea. No lo logró.

Lo que viene a continuación es muy difícil explicarlo ya que todo el público necesita taparse los oídos para poder aguantar el ataque de la banda del sonido y los acordes musicales en stacato todo el tiempo. Es una hilera de situaciones disparatadas, con huecos en la historia del tamaño del cañon del Colorado, que dejan completa-mente insatisfecho y frustrado al espectador por no entender por qué se arma tanto escándalo.

Van Helsing es simplemente el retrato megalomaníaco de su director Sommers, a quien la distribuidora Universal le dio carta blanca para jugar con las creaciones más importantes de su período clásico del terror: Dracula, el Hombre Lobo y Frankestein. El personaje de Van Helsing es un cazador de Vampiros del libro de Bram Stoker, Dracula, por lo tanto se consideraba original.

Sommers recibió este honor tras haber puesto las dos versiones de “The Mummy” (tambien de Universal) en un sitial privilegiado de taquilla y público en base a films de efectos especiales. Supuestamente sería el orgullo de Universal, pero por pecar de grandilocuente, derrochadora e imprecisa con sus personajes, Van Helsing será recordada como otro vehículo más de entretimiento de verano.

Por el bien de sus oídos, si decide verla por favor llévese tapaoídos. Me lo agradecerá al final.

Van Helsing
Con: Hugh Jackman, Kate Beckinsale
Dirigida por: Stephen Sommers
Clasificación: PG-13
Chiles: 2 de 5

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