May 5, 2000


Encienda Una Vela
Padre Thomas J. McSweeney, Director of The Christophers

Amor Incondicional

Cuanta más edad tengo mejor comprendo que, de todas las formas en que podemos amar al prójimo, el amor sin condiciones es el regalo más noble que el ser humano puede disfrutar. El amor que da sin reservas es verdaderamente un regalo de Dios.

Seguro que usted debe conocer a alguien que personifique ese amor desinteresado. Un padre, una madre, un amigo, la esposa o el esposo que aman sin esperar nada a cambio. Hace poco conocí a la tía de un amigo mío que, para mí, es el ejemplo más notable del amor sin límites. Se trata de Rose Marie Bergna o "tía Rowe", como ella prefiere que la llamen.

En su juventud la tía Rowe pasó un matrimonio muy difícil, que finalmente acabó en separación. Pero decidida a permanecer leal a sus votos matrimoniales, `hasta que la muerte nos separe', esta devota católica se negó a siquiera considerar casarse otra vez.

Pero un día llegó a la ciudad un hombre llamado John Baker y se conocieron una Noche Buena. En poco tiempo se enamoró de Rowe y le propuso matrimonio, pero por más que insistió ella permaneció firme. "John se sintió tan desalentado que renunció a su trabajo como gerente y se fue de la ciudad tan lejos como pudo", recuerda Rowe. "¡Nada menos que a Nogales, Arizona!"

Pero la tía Rowe tuvo la intuición de que se encontrarían otra vez. Y el día que se despidieron ella le dijo, "si alguna vez me necesitas, allí estaré".

Dos años después John construyó su casa en una urbanización nueva pero un incendio imprevisto cambió el curso de la historia. Mientras quemaba escombros de la construcción, de pronto se levantó una ráfaga de viento del desierto que lo envolvió junto con el fuego. El 85 por ciento de su cuerpo fue carbonizado pero increíblemente sobrevivió, gracias a los auxilios de emergencia y al transporte por helicóptero a un hospital de quemados en Tucson, Arizona.

Un llamado telefónico de la sobrina de John despertó a la tía Rowe en medio de la noche, y esa misma mañana ya estaba en un avión rumbo a Arizona. Y a la tarde junto a John en el hospital. "Su cuerpo estaba envuelto totalmente, como una momia, pero su mente estaba alerta. Y dijo, `qué estas haciendo aquí?'" Y ella respondió, estoy aquí por ti". Y mirándola a los ojos John dijo, "veo dos angeles junto a ti, Rowe, uno a cada lado". Y le mostró una sonrisa radiante. La tía Rowe recuerda, "fue una sonrisa que cambió mi vida para siempre".

John estuvo a punto de morir dos veces, pero lograron salvarlo. Se le engangrenaron ambas piernas y se las tuvieron que amputar. Las manos le quedaron totalmente deformadas y sin poder usarlas en su vida diaria. Con la ayuda de Rowe, John fue ubicado en un asilo y durante los 23 años restantes de su vida ella se dedicó totalmente a él.

John Baker fue un hombre admirable. En medio de su sufrimiento creó para si mismo una vida nueva. Casi cuadripléjico, aprendió a zambullirse y a nadar —aún cuando le dijeron que nunca lo lograría— y hasta llegó a ganar premios. Su vitalidad y sentido del humor lo ayudaron a seguir adelante. Más que nada, Rowe lo ayudó a seguir adelante.

Contaba un amigo, "Rowe se pasaba 16 horas al día con él, todas los días, y cuando a veces él perdía la calma, ella aguantaba con paciencia. Cuando estaba contento ella lo alegraba aún más. John era la vida de Rowe". Pero en febrero John murió.

La tía Rowe lo extraña terriblemente, pero me dijo, "somos amigos del alma para siempre y nos volveremos a encontrar".

Pienso que sí, se volverán a encontrar. Porque el amor incondicional es más fuerte que la muerte, más fuerte que la vida.

Para obtener una copia gratis de ECOS Cristóforos S-202 "Juntos toda una vida", escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

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