May 3, 2002

¡No Deje Usted Que Un Ataque Cerebral Mate A Un Ser Querido!

Por James Santiago Grisolía, MD

Cada año en los Estados Unidos, más de medio millón de personas sufren un “ataque cerebral”. Muchos de nosotros tenemos un abuelo u otro familiar, incapacitado debido a un ataque cerebral: un infarto o quizá un derrame cerebral. En muchos casos es un desastre previsible, pero es requisito darnos cuenta que es urgente, llamando al 911 para conseguir ayuda médica lo más pronto posible.

“Los ataques cerebrales producen más incapacidad que cualquier otra enfermedad”, según Roberto Gratianne, un neurólogo con mucha experiencia en la comunidad latina, “Cada año, los infartos cerebrales cuestan unos 50 billones de dólares en los Estados Unidos, aparte de la tristeza que producen para el paciente y su familia”.

En la mayoría de los casos, un ataque cerebral consiste en un coagulo que se forma dentro de una de las arterias del cerebro, interrumpiendo el flujo normal de sangre, con el resultado de dañar una parte (grande o pequeña) del cerebro. Como el cerebro es el órgano que controla nuestra habilidad de hablar, de pensar y de mover el cuerpo, un ataque cerebral puede afectar mucho al paciente, resultando en pérdida del habla, paralisis, la necesidad de cuidado crónico, o muerte. A veces, se produce una confusión o senilidad progresiva, debido a los efectos superimpuestos de varios ataques pequeños.

En los últimos años, se descubrió un tratamiento nuevo que puede reducir o quitar completamente el daño al cerebro, que se llama APT (activador de plasminógeno de tejido, o “TPA” en inglés). Este tratamiento, investigado y comprobado aquí en San Diego en colaboración con otros centros importantes de investigación en Estados Unidos, disuelve el coagulo que produce el ataque. Actualmente es aceptado en todo el mundo como el tratamiento más importante para ataques cerebrales. Pero el gran problema es suministrar el APT en los minutos iniciales del ataque, en todo caso antes de tres horas después del comienzo de los síntomas.

Para aprovecharnos de los beneficios del APT y los otros tratamientos disponibles para ataques cerebrales, es preciso informar a la comunidad de la gran urgencia de llamar a los paramédicos inmediatamente al comienzo del ataque, y no esperar hasta que se empeore más el paciente.

Los signos claves de un ataque cerebral consisten en los siguentes:

 Debilidad o adormecimiento de la cara, brazo o pierna.

 Pérdida súbita de visión en uno o los dos ojos, o doble visión.

 Pérdida del habla, de la habilidad de entender, o confusión de entendimiento súbito

 Mareo o inestabilidad del paso.

Si ocurren síntomas de un ataque cerebral en Usted, o un familiar de Usted, o un amigo, etc, es preciso llamar al 911 cuanto antes.

Los factores que conducen a los ataques cerebrales son: presión elevada de sangre, diabetes, colesterol elevado, el uso de tabaco o droga, el uso excesivo del alcohol, y enfermedades del corazon. Todos son posibles de aminorar con tratamiento, y todas estas condiciones son más frecuentes en la población latina. Dentro de la comunidad latina, todos debemos de tener más precaución. Para todos los que padecen de estas condiciones, y todas las personas mayores, es importante consultar a su médico para corregir estos factores de riesgo, y hablar de las ventajas de tomar una aspirina diaria, que puede prevenir ataques cerebrales y también ataques del corazon.

Los paramédicos de 911 llevarán al paciente al hospital más cercano, donde pueden hacer la evaluación urgente y (si es indicada) la administración de APT u ofrecer otros tratamientos nuevos y experimentales. Los hospitales, la red de paramédicos, los neurólogos y especialistas de urgencias están trabajando juntos para realizar un sistema confiable en todo el condado de San Diego.

“Nuestro plan es asegurar una respuesta consistente en cada departamento de urgencias del sistema Scripps,” dice el Dr Charles Simmons, Jefe de Medicina Urgente en el Hospital Scripps-Mercy, “Y trabajamos con Salud Pública para extender la misma calidad a todos los hospitales que quieren hacer el esfuerzo requerido.”

El doctor Grisolía es Jefe actual de Neurología en el Hospital Scripps-Mercy, miembro del Comité Directivo del Proyecto Ataque Cerebral de la Asociación Americana de Corazón (AHA), y uno de los investigadores en los estudios iniciales del tratamiento con APT en ataque cerebral. También es Jefe de Comunicaciones del la Sociedad de Medicina del Condado de San Diego.

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