May 2, 2003

To be?

Ser y estar en Inglés

Por Yhamel Catacora

Una solicitud de trabajo, una póliza de seguro, citaciones de la corte, son solo algunos de los documentos que llegan a los escritorios de algunos maestros del popularísimo programa que mejor conocemos por sus siglas en inglés ESL, o el Inglés para extranjeros. Y quién mejor, que el profe de inglés, para descifrar todas las incomprensibles fases que nos toca vivir en la tierra prometida.

Hace falta visitar una clase de inglés en sesión, y observar. El alumnado es diverso: jóvenes, adultos, ancianos; cada uno con una historia que contar, o con un objetivo que cumplir; por lo general ganar mucho dinero y regresar al país de origen. Es ese objetivo el que lleva a muchos a intentar romper las barreras del idioma, a través de cualquier medio, inclusive una cinta de video y sobre todo, en las aulas de la escuela de inglés. El “idioma” siempre resulta en más dinero.

“El estudiante comienza con mucho esmero”, comentaba Mónica, una de las instructoras de la Academia IMA de Virginia. “El reto es que ese esmero, ese entusiasmo se extienda a lo largo del curso y haga que el estudiante escale a otros niveles”, añadía.

Pero ese reto significa una lucha fatigosa, tanto para el maestro como para el alumno. Y es que ese alumno tiene que hacer por lo general malabarismos con largas horas de trabajo, uno o varios hijos, el hogar, las deudas, en fin, todo eso puede dificultar la asimilación de palabras, de conceptos, de verbos tan complejos como el “to be”, que día a día llega a los cursos de las clases de inglés, como una tortura para los estudiantes y como el reto a los maestros o instructores. Ironías del idioma que a más de un instructor hacen ponderar en lo que somos, dónde estamos, ¿dónde queremos estar?

“Y es que el estudiante está a veces más preocupado en entender cómo pagar su alquiler”, o “cómo llegar a la cita de trabajo al día siguiente”, comentaba Luis, otro instructor de la misma academia, entre tantas otras situaciones de la vida real que hacen todo menos ausentarse de la clase de inglés.

Entre bostezos y parpadeos de desconcierto, transcurren los minutos, las explicaciones y las anécdotas de los instructores, que no a todos importa. Es inevitable subestimar la importancia de ese maestro de ESL, que se convierte en una especie de abogado, traductor, consejero y amigo; una de las principales piezas en el desarrollo de una persona recién llegada al país, o quien después de muchos años de trabajo, puede darse el lujo de aprender a hablar inglés. “Nunca es tarde”, es frase que impulsa y ayuda.

Pero como lo vemos en los hospitales, en las clínicas, en los bancos, y principalmente en las oficinas de los abogados de inmigración, la mayoría de los expertos suelen ser no-hispanos, no latinos, impermeables a las susceptibilidades culturales de los estudiantes, por lo menos al principio. Claro está, éste experto no gana lo que gana un abogado por hora, y por lo general tiende a poner el corazón en su lección. Además según lo vemos en una academia como IMA, al final de cada nivel el maestro es quizás quien más ha aprendido.

Poco a poco nos estamos dando cuenta que si nosotros mismos formamos a nuestra gente, muy difícilmente nos olvidaremos de nuestros primeros pasos y más podremos valorar que muchos de los nuestros comiencen a andar o a correr.

Las huellas de polvo o cemento de algún estudiante que llegue de las obras de construcción a la clase nocturna, son las que permanecen en la clase después de acabada la sesión del día, y las que ponen el nudo en la garganta de varios maestros hispanos, como los de Mónica o Luis de IMA en Virginia, y como muchos otros en todo el país, que de alguna forma han vivido una experiencia similar, quienes tal vez pudieron asimilar el inglés con una mente mas despejada, con menos preocupaciones y con menos edad; sin embargo, quienes no olvidan que fue el esfuerzo de sus padres, sus propios sacrificios enfrentando a un nuevo país, un nuevo sistema, y el temido ¡English!, lo que los puso detrás de un pupitre en la universidad y ahora en frente de una clase.

“Disculpe profe, ¿cuándo se siente que ya se está captando el idioma? Pregunta uno de los estudiantes de ESL, en los últimos minutos de su primera clase, a lo que la instructora Mónica responde, “Cuando comiences a soñarte en inglés” y “cuando recuerdes lo que dijiste en el sueño”.

Lo hemos visto y muchos vivido, por general comenzamos a concretar nuestros sueños cuando podemos comunicarnos con nuestro entorno. No nos dejemos engañar con la noción que todos hablamos español, que es otro tema, todavía tendrán que pasar muchos años para que nuestra amada lengua tenga el lugar que se merece en este país, pero mientras tanto es mucho lo que se puede hacer para aprender inglés, y si ya lo sabemos, es también casi una obligación moral el hacer que otros lo entiendan. El primer paso es fundamental, querer hacerlo.

Envíe sus comentarios a lacolumnadeyhamel@aol.com


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