March 31, 2006

México del Norte
Jorge Mújica Murias

¡Si se pudió!

“Si se puede”, gritaban emocionados los activistas la noche del 27 de marzo, cuando el Comité Judicial del Senado de Estados Unidos votó a favor de una reforma migratoria integral, incluida la legalización de millones de indocumentados, y en contra de las medidas draconianas de Jim Sonsonbrenner y la HR4437. “Si se pudió”, respondía un inmigrante al fondo del salón. “Ya la hicimos!”.

Y si, tiene razón. No solamente se puede, sino que de hecho ya se pudió, por lo menos la primera parte. Contrariamente a lo que muchos llamaban una “expectativa razonable”, el Comité Judicial se voló la barda. la de Sonsonbrenner, y votó hasta lo imposible, el sueño de la legalización.

En corto, lo aprobado por el Comité Judicial, que aún tiene que discutirse y aprobarse en el pleno del Senado, y ser firmado por George W. Bush, acepta que unos 11 millones de inmigrantes indocumentados podrían obtener sus papeles migratorios sin tener que salir del país. Les tocaría demostrar que son personas de buena conducta y calidad moral (o sea que no hayan matado a ningún Minuteman o algo así), que le han puesto duro a la chamba y pagado sus impuestos al Tío Sam para sus aventuras guerreras en Irak, y los condena a trabajar sin descanso los próximos seis años antes de poder obtener una visa de residente permanente.

Para cuando sus hijos estén saliendo de secundaria, estos inmigrantes podrán solicitar la ciudadanía, y podrán jurarle lealtad a los gringos junto a sus hijos cuando cumplan 18 años.

Claro, también aprueba una barda “virtual” en la frontera. Virtual porque en vez de poner la bardota que pedía Sonsonbrenner habrá cámaras de vigilancia y robots echándole ojo a todo el que se acerque.

Y aprueba también un eventual plan de neo-braceros.

Los que se quedaron más cortos.

Ese plan bracero fue especialmente impulsado y celebrado por Vicente Fox la tarde en que los inmigrantes se anotaban su primera victoria. “A mí me da mucho gusto que vayamos avanzando, estoy optimista, es el resultado de un trabajo de cinco años, dijo Chentito, ignorando que apenas la semana anterior había pagado un tremendo comunicado en varios periódicos de Estados Unidos pidiendo la décima parte de lo que los migrantes parecen estar en camino de conseguir.

Pedía Foxín “encontrar una solución a los indocumentados”, y después se reventaba 7 párrafos pidiendo, detallando, rogando y explicando qué y cómo debe hacerse un programa de nuevos braceros. Según el gobierno de México, el Neobracero debe ser un programa de responsabilidad compartida, que permitirá a ambos países “combatir a las organizaciones criminales que introducen trabajadores ilegalmente y elaboran documentos falsos”, bla, bla, bla.

Más pior, dice que “México debe terminar sus estudios para saber qué tácticas ayudarán en un programa de trabajadores huéspedes, acerca del manejo apropiado de los migrantes” y demás.

Y el colmo, insiste en “desarrollar incentives que animen a los trabajadores a volver a nuestro país. México podría”, finaliza el bodrio, “mejorar sus programas de vivienda de bajos impuestos, para que los migrantes puedan construirse una casa en sus comunidades mientras trabajan en Estados Unidos”, y desarrollar otros programas, como “un sistema medico bilateral, y tener programas de pensiones que le permitan a los mexicanos que trabajan en Estados Unidos cobrar su jubilación en México”.

Muy poco, y muy tarde. Patéticamente poco, y patéticamente tarde.

En Cancún, al reunirse con George W. Bush, Vicente Fox tratará de robarse el crédito por la victoria. Insistirá en que son “sus cinco años de trabajo”, mientras le muestra al presidente gringo que ya pueden disponer de nuevo de su pedacito de México en el Caribe. No le pasará por la cabeza que se aprobó algo que desechó desde hace años, la “enchilada completa”, y algo que Bush rechazó terminantemente hasta hace unos días.

Mientras, acá, nosotros nos prepararemos para lo que sigue. Vendrá, eventualmente, la legalización de millones de personas, la reunificación de miles de familias, la sindicalización de los inmigrantes, única garantía de respeto y garantía de sus derechos. Y después, su eventual naturalización como ciudadanos de Estados Unidos. Vendrá el futuro que nos estamos ganando sin ayuda y contra la corriente.

Contacto Murias at mexicodelnorte@yahoo.com.mx

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