March 29, 2002

¡Aleluya, Cristo Ha Resucitado!

Christ stands before the crowd in the courtyard of Pontus Pilate, hours before being crucified.

+Gilberto E. Chavez
Obispo Auxiliar

En estos días nos reunimos con la familia y amigos para festejar la vida, muerte y resurrección del Señor Jesús. Esta fiesta es de gran alegría pues nos da la esperanza y motivación para seguir adelante y conseguir nuestra victoria con Jesús.

Todos deseamos enérgicamente la felicidad en las cosas materiales y placeres de la vida. Después de buscar esa felicidad, nos rendimos y reconocemos que la felicidad se encuentra en nuestro interior, en hacer la voluntad de Dios ayudando a nuestro prójimo.

Hace algunos años un niño fue llevado a un hospital de jóvenes. Su maestra de escuela, para ayudarle en sus estudios, envió a una maestra suplente para instruirlo de tal manera que no sufriese ningún atraso en sus estudios. La maestra sustituta fue al hospital con la intención de darle la clase de sustantivos y adjetivos. Cuando entró en el cuarto se quedó totalmente sorprendida al ver al niño que estaba completamente quemado.

La maestra trató de impartir la clase pero el niño por su inmenso dolor apenas podía repetir las palabras. Al día siguiente las enfermeras estaban sorprendidas por el cambio tan drástico que había sucedido con el niño. Anteriormente no tenía ganas de vivir, deseaba intensamente la muerte. Después de la visita de la maestra el niño ahora tenía otra mentalidad y un estado de ánimo muy distinto. Ahora tenía ganas de vivir y de comer. Las enfermeras le preguntaron a la maestra qué había hecho o dicho al niño para cambiarlo. La maestra solamente trató de ayudarle en sus estudios de gramática. Lo que sucedió fue que el niño captó la idea de que alguien tiene mucho interés en su persona y que podía aprender.

Esta maestra por su interés le dió al niño un sentido de esperanza en esta vida. El niño, a pesar de las quemaduras, comenzó a ver la vida con ojos de gran esperanza.

Este domingo de Resurrección el Señor Jesús nos enseñó cómo vivir, cómo morir haciendo la voluntad de Dios y con resucitar, Cristo nos enseña cómo vivir y cómo triunfar y ser felices en esta vida.

La victoria del Señor nos da la esperanza que también nosotros podemos resucitar y cambiar nuestra vida. Podemos abrir la tumba que nos limita y que nos aprisiona.

Estamos invitados a cambiar nuestras debilidades y flaquezas por la fortaleza y felicidad de Cristo.

Cristo ha resucitado y también nosotros podemos y debemos resucitar con El.

Que pasen un día muy feliz con Cristo, con sus familiares y amistades.

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