March 29, 2002

El Día de César Chávez 2002

por Paul F. Chávez

Este próximo 1ro. de abril, California celebra su Segundo Día Anual de César Chávez, día de Servicio y Aprendizaje. Millones de personas de todo el estado, en ambas áreas, urbanas y rurales, participarán en proyectos de servicio-aprendizaje para mejorar y dar más vitalidad a ellos mismos y a sus comunidades. En el espíritu del legado de mi padre, estos proyectos promoverán la no-violencia, justicia, igualdad, tolerancia, el cuidado del medio ambiente y el respeto por la humanidad demostrando el poder y lo perpetuo de sus principios, ademas de su visión por un mundo mejor.

En este día tan significativo, es importante el reflejar quién fue César E. Chávez, para que nuestra generación y generaciones por venir puedan continuar llevando su legado. Especialmente con lo sucedido en los eventos recientes, la vida de mi padre y su trabajo sirven como un poderoso recordatorio en cómo nosotros respondemos al odio y la violencia, que es un reflejo directo del carácter de nuestra nación. Sus valores proveen a todos, particularmente a la juventud, con un ejemplo de cómo vencer a la adversidad y continuar trabajando por la justicia, la libertad y la aceptación de toda la gente.

Un americano de segunda generación, mi padre nació el 31 de marzo de 1927, en una pequeña granja cerca de Yuma, Arizona. De niño y de adolescente, él y su familia migraron hacia el suroeste trabajando en el campo, soportando las dificultades y las injusticias de la vida de un trabajador de campo.

Después de haber logrado solamente una educación del 8vo grado, él dejó la escuela para trabajar de tiempo completo en los campos y apoyar a su familia. Su educación formal terminó ahí, pero el leer y aprender fueron metas de toda la vida para él. Se unió a la fuerza naval de Estados Unidos en 1945 y sirvió a su país honorablemente en el Oeste del Pacífico durante el final de la segunda guerra mundial.

Él se convirtió en un organizador de la comunidad en 1952 con la ‘Community Service Organization’ (CSO por sus siglas en inglés), el prominente grupo de los derechos civiles latinos de aquel tiempo, ahí él coordinaba el registro de votantes en campañas para detener la discriminación racial y económica en contra de los latinos en las áreas urbanas. Después él sirvió como el director nacional de CSO.

El sueño de mi padre, sin embargo, era el de crear una organización para proteger y servir a los trabajadores del campo, con quienes la pobreza y el duro trabajo él había compartido.

En 1962, él abandonó la seguridad de tener un cheque de pagó regular para fundar la ‘National Farm Workers Association’, que después se convirtió en la ‘United Farm Workers of America’.

Al fundar y estar al frente exitosamente del primer sindicato de trabajadores del campo en la historia de Estados Unidos, de 1962 a 1993, mi padre y su movimiento ganaron un sinnúmero de derechos y protección para cientos de miles de trabajadores del campo, entre estos, la dignidad y el respeto, salarios justos, cobertura médica, beneficios de pensión, y condiciones humanas para vivienda.

Los americanos, ahora más que nunca, están apreciando cada día a héroes como mi padre, quienes dedicaron sus vidas a servir a otros. El Día de César Chávez provee la extraordinaria oportunidad de que gente ordinaria se conviertan en héroes en sus comunidades al trabajar en servicio a otros. Este es tal vez el más grande regalo del legado de mi padre. Casi después de una década de su fallecimiento, sus principios por un mundo justo permanecen en relevancia e inspiración ahora para toda la gente. Su ejemplo afirma que, “de lo profundo de la necesitad y la desesperación, la gente puede trabajar en conjunto, pueden organizarse para resolver sus propios problemas y satisfacer sus propias necesidades con dignidad y fuerza”.

Lo significativo y el impacto de su vida trasciende cualquier causa o lucha. Su coraje inspiró a millones de americanos a buscar la justicia social y los derechos civiles para el pobre y el explotado. Él formó una extraordinaria coalición nacional que unió a la gente para una sola causa. Unió a judíos, árabe-americanos, consumidores de clase media, estudiantes, grupos de comercio, grupos religiosos, mujeres y minorías, incluyendo latinos, filipinos, nativos americanos, africanos-americanos, y homosexuales y lesbianas.

Su vida y sus logros no pueden ser medidos en términos materiales. Él nunca ganó más de $6,000 dólares al año y nunca fue dueño de una casa. Cuando falleció, no tuvo ahorros personales para dejar a su familia. A cambio, les dejó a su familia y al mundo el legado tan enriquecedor de mejorar sus vidas y las comunidades por medio del servicio y la educación. Él dijo, “La verdadera riqueza no se mide con dinero, ‘status’ o poder. Se mide por el legado que dejamos detrás de nosotros”.

En este día de Cesar Chávez nosotros honramos el legado de mi padre al enseñar a los niños acerca de su vida y su trabajo y así mejorar y motivar a nuestras comunidades y a nosotros mismos a través del servicio mutuo. Mientras la nación va hacia adelante en unidad, nosotros podemos aprender demasiado de mi padre, un hombre con una fuerte convicción quien estaba seguro de que sólo al entregarnos completamente podemos verdaderamente entender el significado de la vida y el amor.

Es en este mismo sentir de espíritu que él vivió su vida, y es en este mismo sentir que tengo la esperanza de que el mundo lo recuerde.

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