March 28, 2003

Cuba, Cine y Revolución un Proyecto Original Que No Se Dio

Por Arnoldo Varona

Hacia ya bastante tiempo que no se veían rodar por las calles de La Habana aquellos viejos camiones azules del Instituto Nacional de la Industria Cinematográfica Cubana (ICAIC), recuerdo de aquella aventura sovietica ya dispersa, cargando sus pesados equipos de filmación.

Viendo aquella extraña caravana de grandes camiones, Ramiro Oña se paró en el polvoriento terraplén frente a su casa donde se ve la carretera que va al Hospital Topes de Collantes en la provincia central de Cuba y donde se filmarían algunas escenas de la nueva película cubana “Roble de Olor”.

En los anales del Archivo Nacional de Cuba se encuentra registrada la verdadera historia de un gran amor, convertida en leyenda con el tiempo, que hubo de tomar el nombre “El Romance de Angerona” y que a semejanza de la original Revolución Cubana, hoy languideciendo como epopeya hecha pesadilla, nos habla de la construcción de una utopía, de la defensa primera de un discurso contra la intransigencia y la intolerancia, de un sueño que vió en cada hombre y mujer su necesidad de respetar y comprender a su prójimo, así como la defensa de nuestros valores e iden-tidades, de nuestra cultura.

En la nueva película cubana “Roble de Olor”, se toma la historia de dos amantes, en la vida real la haitiana Ursula Lambert y el alemán Cornelio Souchay a quienes el realizador Rigoberto Lopez traslada a la pantalla grande como director y quien para llevarla a su fin, según sus palabras, tuvo que “atravesar el golgóta”. Esta vez lo acompaña en la dirección fotográfica el maestro Livio Delgado, quien regresa detrás del lente después de casi doce años de ostracismo, tras su razonamiento que “un gran segmento del cine cubano actual abusa de la grosería y superficialidad”.

Angerona, el cafetal que la haitiana Ursula y el alemán Cornelio fundaron en una de las provincias occidentales de Cuba (1825), sus ruinas, son hoy ejemplo de lo que quizo ser un gran amor aún ante la intolerancia de la epoca, un amor que terminó en las mismas ruinas en que el proyecto acabado y perdido de la revolucion cubana es saqueado ante el ignorante ojo alegre del turismo extranjero cooperante en convertir al pueblo cubano en uno de los pocos remanentes de apartheid aún existentes en el mundo. La diosa romana del silencio, Angerona, todavía conservada en estatua a la entrada del antiguo bello cafetal, aún se ve con su dedo en los labios en señal de silencio a quienes cruzan frente los todavía fuertes cimientos de aquella obra basada en el amor.

En la película, el alemán Cornelio es interpretado por el actor cubano Jorge (Pichi) Perugorria, que recortara sus compromisos internacionales para participar en la cinta, secundado por la actriz Lia Chapman, hija de madre haitiana y padre dominicano, educada en los Estados Unidos y actualmente viviendo entre Los Angeles, California y España.

“Roble de Olor’ fue filmada en las Terrazas de Pinar del Rio, en el Jardin Botánico de La Habana, en cuevas cerca de San Antonio de los Baños, con algunas escenas en La Habana Vieja y en el complejo Morro-La Cabaña, entre otros.

La industria del cine cubano ha tenido que echar mano a sus viejos materiales de filmación por la carencia y el desdén del gobierno cubano en otorgar ayuda a la industria convertida en su momento en críticos de la sociedad cubana con muestras como “Alicia en el País de las Maravillas” (1991) de Daniel Díaz Torres y “Fresa y Chocolate” (1995) de Tomás Gutiérrez Alea y solo ha podido sobrevivír por los esfuerzos y sacrificios de los directores y técnicos cubanos que han tenido que buscar en el extranjero ayuda para poder llevar a termino sus obras. En “Roble de Olor” el material fílmico ha tenido que ser llevado a Francia para editarse en los modernos equipos (Dolby Sound) de la capital francesa así como parte de la producción fílmica ha sido pagada por Via Digital de España, el Programa Ibermedia y Fonsur que avanzan inversiones a países en desarrollo cinematográfico de América Latina y del Tercer Mundo.

Al igual que la original Revolución Cubana, las ruinas del antigüo Cafetal Angerona, de donde proviene la bella historia “Roble de Olor”, a 5 kilómetros de la Carretera que comunica a Cayajabos con Artemisa, La Habana, hoy enmudece como señala la estatua de la diosa latina del silencio, testimonio de toda una época que el tiempo y los hombres destruyeron.

La historia, que no se construye con utopías sino en base a realidades una vez más nos enseña, como un eco imborrable en el tiempo, a tomar cada uno su propio camino.

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