March 28, 2003

Reseña Crítica

Cartas de Amor, el gran fiasco

Por Claudia Hernández

El pasado viernes 21 de marzo, el Teatro Spreckels se vio acompañado por la cándida presencia representativa de la comunidad Latina. Debido a, las presentaciones que los actores Kate del Castillo y Saúl Lisazo ofrecieron a través de la puesta titulada Cartas de Amor.

La audiencia fue masiva, los ríos de autos esperando por un lugar donde anclar, provocaron un serio tráfico en la zona, lo cual era indicio de la inmensa melancolía que mueve a las etnias menores que residimos en esta región del Sur de California, la cual, en este caso, era de genio y figura latina.

Por fin la obra dio comienzo y la desilusión fue inmediata, ya que con actores con un reconocimiento de tal magnitud, sobre todo entre las masas, se esperaba de manera casi, casi por default una obra magistral que llenase el punto máximo de la ilusión y la esperanza masiva.

No obstante, dicho requeri-miento no se cometió, ya que la obra fue en general plana, escueta y hasta aburrida. Con decadente escenografía y un par de actores que lo único que mostraron fue su pobreza actoral y artística la obra dejó caer sin clemencia el rigor de un tiempo lento y fatigado sobre los asientos que nos sostenían.

Sin embargo, sé que muchos de ustedes, mis queridos lectores, me supondrán no solo una mujer con un alto grado de amargura sino hasta; creerán que soy temperamentalmente prepotente no obstante, quisiera hacer un llamado a su cordura y a lo que nos pueda quedar de honestos, en estos tiempos sobre todo, y cuestionarles lo siguiente: ¿Cuántas veces difieres o discrepas en algo con alguien pero la opinión o postura de ese alguien es masivamente apoyado y solo por eso guardas tu opinión, dándole un punto más a favor en la estadística estereotipal creada por la mayoría?

Esto, es lo que precisamente sucedió al finalizar la obra, la gente muerta de aburrimiento, en su gran mayoría, aplaudía a la puesta más tediosa a la que pudieron haber asistido, se volcaban en agradecimiento por ver finalizada la osadía que le habían hecho a la ilusión de cientos ese par de tan nombrados y limitados dizque artistas.

No quedó duda de que son buenos, pero en la caja que protege el contacto directo con el sentimiento a flor de piel, como lo sugiere el teatro, no quedó duda de que para ser actor se necesita más que fama y un currículum plagado de participaciones en estúpidas telenovelas.

No obstante, ésto quedará en el secreto a voces que nos distingue culturalmente a esta raza tan brava y tan cobarde a la hora de opinar verdades que no solo contradigan la opinión pública sino que, ponga en riesgo nuestro supuesto lugar en el círculo en el que mediocremente nos desarrollamos, según, según y supuestamente.

No saben que gusto me daría que algunos de ustedes de los que me leen y compartieron la velada de ese viernes 21 de marzo, se dejen de cobardes posturas y en el silencio de su conciencia procuren una opinión honesta propia y no socialmente limitada.

Solo así, seremos dignos de nombrarnos miembros de una sociedad, con conciencia de si y no de la totalidad porque es esto lo que nos tiene tan borrados, tan difusos, tan sólo como espectros de lo que nunca hemos podido ser.

Dejémonos de frustraciones y traumas que solo aumentan nuestro Karma étnico y generacional, procuremos más la honestidad con nosotros mismos y apostemos más por nuestras posturas no sólo para ejercer poder en casa o en jerarquías laborales, las cuales no dejan de ser solo parapetos en un teatro de marionetas.

Bueno, ya con ésta me despido y los exhorto a ver buen teatro con ganas por el arte y no por un interés motivado por sentimientos meramente vanos, como el que sugirió la asistencia de la mayoría de los que esa noche presenciaron Cartas de Amor, quienes pagaron por satisfacer el gusto de la vista y no por experimentar el arte de la actuación como se es posible cuando hay buenos actores en un teatro.

Respecto a la obra en si, comento que solo pensándose pudiera ser algo bueno, ya que los diálogos estuvieron en suma limitados y sin visión, por consecuencia, lo cual no solo deja mucho que desear literariamente hablando sino en el cometido esencial del teatro y del personificar, a través de la ficción, el espectáculo que día a día escenificamos y al cual solemos llamar realidad.

La gira de Cartas de Amor se inauguró en el Teatro Orpheum , en Phoenix, Arizona; dicha puesta gira en torno a la correspondencia entre Melinda, Kate del Castillo, y Andrés, Saúl Lisazo, quienes son amigos desde la infancia y relatan su devenir a través de cartas plagadas del ir y venir de cada una de sus experiencias en esta carrera por el subsistir.

Cartas de Amor, está dirigida por Guillermo Reyes y está producida por la división Liga Teatral de TEATRO LATINO. Dicha obra es la primera de una serie de obras teatrales y musicales en español que presentará TEATRO LATINO en Estados como California, Arizona, Nuevo México y Texas.

Sin más por el momento, hasta la próxima y felices reflexiones!!!

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