March 26, 2004

Las Disparidades en la Atención de la Salud Matan Silenciosamente

Los Votantes Hispanos Desean Que Los Candidatos Nacionales Promuevan La Atención Equitativa

Por la Dra. Elena Ríos

WASHINGTON – Este año de elecciones, los dos principales partidos políticos están cortejando activamente a los hispanos, el grupo de más rápido crecimiento en el país.

Incluso se habla en los medios políticos de un vicepresidente hispano y lo que eso conllevaría para la mayor minoría étnica del país.

La atención que se presta a los hispanos incluso llega a la Casa Blanca. Cuando el Presidente Vicente Fox del vecino México lo visitó en su rancho en Crawford, TX, el Presidente Bush aprovechó la oportunidad para mencionar su deseo de dispensar a los mexicanos que ingresan a los Estados Unidos para trabajar del nuevo requisito que los visitantes extranjeros presenten huellas digitales y fotografías.

No hay duda que muchos his-panos, desde los votantes hasta los políticos y los artistas como Jennifer López y Christina Aguilera, están captando la atención de la nación. Qué bueno sería si más de las personas que toman decisiones sobre la atención de la salud y los líderes nacionales se percataran de nuestra existencia y lidiaran con los problemas que enfrenta nuestra comunidad. Lo malo es que nadie parece percatarse que los hispanos están falleciendo mucho más rápidamente de lo que deberían.

En primer lugar, nos estamos muriendo en nuestros empleos. De 1992 a 2001, más de 6,800 hispanos, muchos de ellos trabajadores de construcción mexicanos, murieron mientras trataban de ganarse la vida, según estudios. En apenas esa industria durante ese periodo, la tasa de mortalidad en el centro de trabajo para los hispanos fue un asombroso 15.1 por ciento, mientras que la de todos los otros trabajadores disminuyó 15.4 por ciento.

En segundo lugar, nos estamos muriendo debido a enfermedades. En 2001, en una de cada seis defunciones por enfermedades coronarias en los Estados Unidos, se trataba de una persona de menos de 65 años. Este tipo de muerte afectó mucho más a los hispanos y otros grupos minoritarios, y contribuyó a casi una de cada cuatro muertes prematuras entre los hispanos.

¿Por qué nos está matando el Sueño Americano? Porque las comunidades de color están pagando el precio por el prejuicio y los estereotipos.

Según el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos, las personas que pertenecen a grupos minoritarios reciben menos atención y menos atención de alta calidad que las personas de raza blanca. Diversos estudios han mostrado que incluso entre las personas con las mismas enfermedades y condición socioeconómica, aquellos que pertenecen a grupos minoritarios tienen menores probabilidades de recibir un diagnóstico acertado y tienen mayores probabilidades de recibir atención que no es óptima.

Aquella disparidad existe en el diagnóstico y el tratamiento del cáncer, el SIDA, las enfermedades coronarias, la diabetes y los trastornos mentales, entre otros.

La atención de la salud se ha convertido en un lujo en este país, cuando debería ser un derecho. Muchos trabajadores estadounidenses, particularmente aquellos en las industrias de servicio y construcción, carecen de seguro médico y no pueden pagar los costos de las clínicas y los hospitales, ni mucho menos recibir atención preventiva.

Y si tienen acceso a profesionales de atención médica, las barreras lingüísticas y culturales previenen que reciban atención de calidad. Existe una escasez de médicos, enfermeros, dentistas y otros profesionales hispanos de la salud para darle tratamiento a este grupo a pesar de los cambios en la composición étnica del país. Además, no hay suficientes intérpretes de español para ayudar a los pacientes y a los médicos a comunicarse eficazmente.

Aquellas disparidades están contribuyendo a una crisis entre los miembros más vulnerables de la sociedad: los niños. La diabetes es una de las enfermedades crónicas más comunes entre los niños y los adolescentes. Todos los años, se diagnostica la diabetes de tipo 1 en más de 13,000 adolescentes. La diabetes de tipo 2, un problema que se presenta más frecuentemente entre los adultos de edad media, está convirtiéndose en un gran problema en aumento entre los niños y los adolescentes. Lo que es aun más preocupante es que los niños latinos no reciben la misma atención médica y atención de la salud de calidad que sus homólogos de raza blanca, lo que pone en peligro su futuro y el de la nación.

La cantidad de hispanos en el país no es lo único que está aumentando. También aumenta la talla de éstos. El número de adolescentes entre los 6 y 19 años que tienen sobrepeso ha aumentado en 48 por ciento de 1988-94 a 1999-2000, según el Centers for Disease Control and Prevention. En comparación, el número de niños y niñas mexicanos que tienen sobrepeso aumentó en 95 por ciento y 45 por ciento respectivamente.

Esa no es una buena prognosis para una nación en la que la obesidad pronto superará al tabaquismo como la principal causa de muertes prevenibles, sobrepasando incluso el número anual de muertes debido al cáncer, según un informe reciente por las autoridades federales de la salud. Las personas con sobrepeso y obesas tienen probabilidades mucho más altas de tener problemas mortíferos de salud, entre ellos, la diabetes, las enfermedades coronarias y el cáncer.

Algunos líderes republicanos y demócratas están prestando atención y dándose cuenta de que el costo en aumento de la atención de la salud en nuestra sociedad puede disminuirse considerablemente si la nación dedica sus recursos a remediar este problema no partidista. El líder de la mayoría en el Senado, Bill Frist (R-TN), y la Senadora Mary L. Landrieu (D-LA) han presentado una propuesta de la “Ley para Acabar con la Disparidad en la Salud” (“Closing the Health Care Gap Act”) y el Senador Tom Daschle (D-ND) y el Congresista Elijah Cummings (D-MD) han ofrecido la “Ley de Igualdad y Responsabilidad en la Atención de la Salud” (“Healthcare Equality and Accountability Act” que mejorarían el acceso a los servicios de atención de la salud. Todos deberíamos suscribir este plan para crear un sistema más igualitario.

Como nación, ya no nos podemos dar el lujo de la discriminación, porque las enfermedades no discriminan. Los costos, tanto en términos económicos como de potencial humano perdido, son demasiado altos. Es hora de eliminar las inequidades y poner la atención de la salud al alcance de todos los estadounidenses, independientemente de su raza y origen étnico. Ese es un mensaje ganador que los votantes hispanos pueden aprobar.

Dr. Elena Ríos es presidenta de la National Hispanic Medical Association, una organización sin fines de lucro que representa a los médicos hispanos en los Estados Unidos. Los lectores pueden escribirle a NHMA, 1411 K St. NW, Oficina 1100, Washington, DC 20005.

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