March 25, 2005

Comentario:

El Racismo en el Gobierno

Por Humberto Caspa, Ph.D

El racismo recalcitrante está de vuelta. A medida que los Latinos colman vertiginosamente las ciudades californianas, desplazando gradualmente a las mayorías étnicas anglo-sajonas, filósofos de teorías socio-Darwinistas están utilizando la ignorancia y desesperación de los más afectados en estos grupos. La película American History X documentó lo sucedido en Venece Beach; lo mismo puede suceder en cualquier ciudad de San Diego. Lo cierto es que en Costa Mesa (Condado de Orange), estos demagogos de “sangre azul” ya se infiltraron en el gobierno local.

El cierre reciente de las oficinas del Centro de Trabajo de Costa Mesa, donde acuden desempleados Latinos en su mayoría, es el primer objetivo de un programa sistémico originado en la mente “enferma” de un líder de los skin heads (cabezas rapadas). El gobierno de Costa Mesa, liderado por el alcalde Allan Mansur, aceptó tácitamente la oferta de ese personaje que dice ser “mensajero de Hitler.” Mansur y dos de los concejales procedieron con el cierre del centro laboral sin escatimar consecuencias.

La problemática del cierre del Centro Laboral se ha manejado como una disyuntiva económico y social. Por lo menos, el Concejal Gary Monahan y el Mayor Mansur la han sobrellevado de esa manera. El meollo de este problema, sin embargo, tiene raíces políticas y están aferradas a la agenda subrepticia de ese grupo de racistas, quienes ya son muy conocidos por los residentes de esta ciudad costera.

El plan final de este grupo de retrógrados sociales es expulsar a la gente Latina del área Occidental de esta ciudad. A pesar de que la idea central de estos grupos no concuerda con tres de los gobernantes locales, los objetivos parecen estar en el mismo camino.

Para hacer efectiva ésta propuesta macabra, el gobierno local ordenó un estudio de readecuación de los inmuebles, calles y lugares, principalmente en la zona occidental de la ciudad. Casualmente, en este lado de la ciudad, muchos residentes pertenecen o tienen descendencia latina y a otras etnias minoritarias. 40% de los habitantes en Costa Mesa provienen de familias latinas; y de ese total, alrededor de 70% vive en la zona occidental.

La semana pasada, la dirigencia política de Costa Mesa votó 3 a 2 a favor del cierre del Centro de Trabajo. Los reclamos, no solamente de residentes latinos sino también de anglosajones, se hicieron notar a lo largo de los últimos días. Empero, poco se puede hacer para reparar ese descalabro. El daño ya está hecho.

Lo más importante de este proceso histórico es la enseñanza democrática que puede repercutir en las comunidades hispanas y otros grupos minoritarios. De momento, no existe un curul latino en el gobierno local a pesar de que casi una mitad son o tienen ascendencia hispana. Recordemos que Costa Mesa está pegado a Santa Ana y Newport Beach.

En consecuencia, la falta de participación de ciudadanos Latinos en los procesos políticos del gobierno local son muy claros. Este panorama de Costa Mesa se puede hacer extensivo a otras ciudades en California, incluyendo en San Diego y Los Ángeles.

Cuando se decidió cerrar el Centro de Trabajo, apenas una persona de las muchas que participaron en el proceso político tenía rasgos latinos. Las demás tenían diversos intereses y vínculos políticos. Incluso, los grupos racistas mencionados anteriormente estaban sentados y participando activamente.

Lo malo no es que estos grupos racistas estuvieran concentrados en los paraninfos democráticos de Costa Mesa. Precisamente ésta es una de las funciones de las instituciones del gobierno: velar –por muy retrógrada o radical que sea— los derechos individuales de los ciudadanos. Lo lamentable es que una gran parte de las comunidades minoritarias no participan en los procesos democráticos. Se autoexcluyen, y con ello, permiten el abuso, muchas veces arbitrario, de los gobernantes y los grupos que los presionan.

En consecuencia, es tiempo de hacer conciencia ciudadana. Los reclamos por agendas sociales están a la luz del día, pero las responsabilidades ciudadanas (i.e. participando en las elecciones y procesos políticos) raras veces son congruentes con nuestra democracia.

En unos días se decidirá las elecciones municipales en Los Ángeles, los habrá también en San Diego y otras ciudades en California. Es pertinente acudir al llamado del estado, y no dejar que unos energúmenos, vinculados a grupos de odio, tomen la batuta del gobierno.

Dr. Humberto Caspa, Profesor de economía política en la Universidad Estatal de California San Marcos. E-mail: hcletters@yahoo.com

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