March 24, 2006

El nacimiento de “La Raza”

Edward James Olmos y Moctesuma Esparza recuentan los sucesos del ’68

Por Jose Daniel Bort
LATINO PRESS SERVICES

Concebida como una película entre amigos y sus hijos, Walkout demuestra ser una obra de amor para los cineastas involucrados en ella. Dirigida Edward James Olmos y producida por Moctesuma Esparza, la historia cuenta la lucha por la igualdad en las High Schools que un grupo de estudiantes enfrentaron hace casi cuarenta años.

La película procura ser extremadamente correcta en todos sus niveles, y esta es su mayor fortaleza y desventaja. Todos los personajes asumen sus posiciones con extrema predictabilidad, y esto opaca el desenlace de las inevitables circunstancias. Sin embargo, ir sobre seguro comprueba ser un movimiento eficiente, ya que el sentir del “orgullo chicano”, el objetivo final de la película, se cumple cabalmente.

La historia se narra a través de los ojos de Paula Crisóstomo (Alexa Vega), una de las dirigentes estudiantiles de aquellos tiempos. César Chávez, Martin Luther King y Gandhi acaparan los encabezados en aquella primavera del ’68 (siguiendo con el tema del amor). Aquí el hablar español era recibido con un palazo en el trasero y los baños eran un lujo más que una necesidad.

Paula esta dispuesta a cambiar esto de una buena vez. Para eso, ella tiene a su alrededor al perfecto profesor chicano Sal Castro (Michael Peña), el perfecto agitador estudiantil (Moctesuma Esparza), los perfectos compañeros de causa y el padre imperfecto que gracias a la alegoría boxística se torna perfecto en el lugar indicado. El enemigo cantado es el sistema y con esto es suficiente para crear conflicto y refinar la historia.

Una vez que supera su propio didactismo, Walkout se apresura a marcar sus puntos con premura. La película verdaderamente comienza a la mitad del cuento, una vez que Paula descubre la forma de llamar la atención saliendo de los salones en la clase. De aquí en adelante la amalgama de situaciones se cocina en su punto como los buenos moles, dejando un exquisito sabor en la boca.

Vega, Laura Harring como su madre y el resto del elenco joven de la película redefinen “Brown is beautiful” con su presencia y sus actuaciones. Michael Peña le otorga gravitas a su personaje inspirador y Edward James Olmos repite el mismo rol que tiene dentro de la comunidad actoral chicana como uno de los primeros miembros del consejo estudiantil chicano capaz de escuchar y emitir una voz de ecuanimidad entre el caos y la controversia.

Si tan solo hubiese cambiado esta actitud detrás de las cámaras, Walkout se hubiese podido beneficiar de esa energía avasallante de la juventud que intenta reflejar. Si bien las escenas con la policía conteniendo a la multitud copian a la perfección el pietaje de los hechos reales que se interconectan en la historia, gran parte de las escenas de muchedumbres se parecen demasiado a si mismas y la gente no para de emular robóticamente las instrucciones dadas. Esto le quita veracidad a los momentos más importantes de la historia.

Pero la firmeza de los personajes le da la intención que ésta necesita. Los hijos de Crisóstomo, Esparza y Olmos toman los personajes de sus representantes, y la presencia de todos los protagonistas al final le rinden el significado que la película está buscando. Los Chicanos todavía estamos buscando nuestra voz en el cine, y Walkout es un ejemplo más de esta búsqueda incesante. Si tan solo el director fuera capaz de arriesgar tanto como lo hicieron los muchachos en el ’68.

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