March 24, 2006

La Columna de Doctora Luz

¿Cómo fomentar en nuestros hijos el respeto a los inmigrantes mexicanos?

“Necesitamos ayudar tanto a estudiantes como a padres
a mantener y preservar la diversidad étnica y cultural que nutre y fortalece esta comunidad y esta nación.”

César Chávez

Si en algún momento ha sido importante hablarle a nuestros hijos acerca de César Chávez, es ahora: en esta época anti-inmigrante. Nuestros hijos necesitan saber que César Chávez fue una persona que defendió los derechos de los inmigrantes mexicanos que viven en los Estados Unidos.

Los medios de comunicación contribuyen a formar una percepción anti-inmigrante, aun habiendo estadísticas (Walter A. Swing, Ph.d., “The Economic of Necessity: Economic Report of the President Underscores the Importante of Immigration”) en las cuales muestran todo lo que el inmigrante contribuye a los Estados Unidos. Sin embargo, las autoridades crean leyes anti-inmigrantes para pisotear la dignidad del mexicano a través de la patrulla fronteriza, la mano que ejecuta, con el fin inhumano de cazar a nuestros hermanos. Pero todo esto culmina cuando la patrulla fronteriza —engalanados con sus uniformes verdes— va a las escuelas para “educar” a nuestros hijos con libros que fomentan una imagen positiva acerca de la patrulla fronteriza.

Lo anterior puede desarro-llar un complejo de identidad a nuestros hijos que puede generar consecuencias, tales como: adoptar actitudes extremistas anti-inmigrante -como aquellos mexicanos que participan en “Caza-Inmigrantes” (Minutemen)-; o bien, los mexicanos que usan el uniforme verde, si observan en muchos casos, son los jueces más mordaces al cruzar la línea fronteriza. Esto no es sorprendente, ya que están tratando de convencerse ellos mismos de que no son como los mexicanos y a la vez quieren demostrar a sus colegas americanos que son leales y son iguales a ellos y, de esa manera, ser aceptados en su círculo.

La formación de la identidad implica todo un proceso. El hijo está continuamente incorporando información del mundo y de la familia para, posteriormente, integrarlo a su pensar y darle significado nuevo: “¿A quién escucho? ¿Será mejor adoptar valores y actitudes del mundo exterior o de mi familia? ¿Será que lo que mis maestros, amigos, noticias, representantes gubernamentales, y lo que dice la patrulla fronteriza es cierto? ¿Que los mexicanos son unos criminales y vienen a quitarle los trabajos a los que nacen en este país?” Después de que el hijo analiza la información a la que tuvo acceso, concluye, percibe y actúa en base a un nuevo significado de la vida. Al formar una imagen positiva de la patrulla fronteriza empiezan a adoptar todo lo que dicen.

Este proceso está en continuo movimiento. Un movimiento con su propio eje donde continuamente los hijos están observando e integrando información para formar nuevos conceptos que le van dando forma a una identidad. Si no tenemos una comunicación sana con nuestros hijos ellos simplemente toman todo lo que el mundo fuera de la casa ofrece y eso se convierte parte de su verdad.

Lo anterior se complica más cuando un hijo vive experiencias burlescas, ya sea dirigidas a él/ella o a su familia por parte de sus amigos: por tener piel morena, acento, un nombre mexicano, papás sin educación, el modo de vestir de los papás, el carro y la casa en que viven les da vergüenza. Al niño le importa en demasía ser aceptado por parte del anglosajón; de ese grupo que él considera popular. Y cree que al formar parte del rechazo contra sus padres, contra los mexicanos indocumentados, va a ser aceptado.

Si nosotros como padres sólo aceptamos tal situación mediante el silencio o con gritos, estamos permitiendo que nuestros hijos formen una imagen negativa de ellos mismos como mexicanos y de nuestros hermanos inmigrantes como seres inferiores. Y por más que quieran cambiar su nombre de José a Joe, al verse al espejo no podrán quitarse el rostro mexicano.

La solución es informar a nuestros hijos de nuestra historia, de nuestros héroes mexicanos y chicanos. El tener conocimiento acerca de César Chávez nos da la oportunidad de saber cómo los inmigrantes documentados e indocumentados ofrecen ganancias económicas a este país. Chávez nos enseña cómo estando unidos se pueden cambiar las injusticias. Nos hace sentir cuán capaces somos, ya que precisamente él fue un campesino y se convirtió en un líder de los campesinos luchando por los derechos civiles y su historia quedó impresa en libros y su legado vivirá por siempre.

El que nuestros hijos sientan orgullo de su cultura es esencial para una identidad sana y esto es parte del trabajo extra como padres que viven en los Estados Unidos, ya que necesitan hacer ese esfuerzo extra para que sus hijos se desenvuelvan mejor en este país y que, en lugar de desear ser parte de la patrulla fronteriza, sean abogados, médicos, maestros o líderes -como César Chávez-.

Parte de nuestra responsabilidad como padres es educar a nuestros hijos, no únicamente en lo bueno y en lo malo, sino educándolos a través de nuestra historia y la de líderes como César Chávez.

“Los granjeros están involucrados en la plantación,
cultivo y obtención de la abundante comida conocida en esta sociedad.
Ellos consiguen mucha de la comida que nos alimenta a mí, a ti y a todo el país
y suficientemente como para exportar a otros lugares.
Lo irónico y trágico de esto es que después de su tremenda contribución ellos no tienen dinero ni comida para ellos mismos”.

César Chávez


(Se pueden comunicar con la Doctora Luz María Villanueva González PhD, VCS Seminars (619) 434-7779 vcsseminars@yahoo.com)

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