March 24, 2006

Herman Baca: Una vida dedicada a la causa

UCSD honra al activista local como parte de tributo a César Chávez

Por Pablo Jaime Sainz

Herman Baca y César Chávez se conocieron en 1972, en una huelga de trabajadores en San Ysidro. De ahí en adelante, ambos líderes desarrollaron una fuerte relación política que duró hasta la muerte de Chávez en 1993.

La admiración de Baca por Chávez continua hasta este día.

“La gran contribución de César fue que antes de que él llegara nosotros (chicanos, mexicanos) no existíamos”, dijo Baca. “Le dio a nuestra gente reconocimiento nacional, hasta internacional”.


Herman Baca (left) and César Chávez, St. Anthony’s Hall, Old Town National City, CA, YES on “14” Rally - 1976. Photo Credit: Herman Baca Archives.

El 6 de abril, Baca recibirá un reconocimiento de la Rectora de la Universidad de California, San Diego, Marye Anne Fox, como parte del tributo que rendirá la universidad durante un mes al legado de Chávez.

“(El premio) es prueba de que el Movimiento está vivo y en buen estado”, indicó Baca desde su imprenta en National City. “La gente aun sigue buscando respuestas en las personas que lucharon, como Chávez. Este premio no es sólo para Herman Baca: es para todas las personas que han luchado”.

Baca es el fundador del Committee on Chicano Rights (CCR), una organización activa en el sur de San Diego y por todo California durante los últimos 36 años.

Baca ha estado al frente de los esfuerzos por organizar a las comunidades menos privilegiadas en National City, el condado de San Diego, el suroeste de E.U. y la frontera, y ha trabajado de cerca con líderes del Movimiento Chicano durante la Guerra de Vietnam, como César Chávez, Dolores Huerta, Reies Lopez Tijerina y Rodolfo Corky Gonzalez.

El año pasado, las bibliotecas de UCSD adquirieron, por una cantidad de dinero que no fue revelada, los archivos de Baca y del CCR, que contienen numerosos documentos, fotografías y graficas originales del Movimiento Chicano.

“Los archivos estaban regados en la oficina del CCR. Las ratas se estaban dando un buen banquete”, señaló Baca. Añadió que quería organizar los archivos y asegurarlos para generaciones futuras.

“Ahora los estudiantes y las generaciones futuras tienen acceso a todos estos documentos. Pueden ver todos los detalles de las luchas del pasado y usarlas en el presente y en el futuro”, dijo.

Brian E.C. Schottlaender, bibliotecario de UCSD, dijo que la adquisición de los archivos de Baca son la primera colección de materiales chicanos que adquiere la universidad.

“En UCSD le damos mucha importancia a estos materiales y su significado al ilustrar las contribuciones de la comunidad chicana a San Diego, California y nuestra nación”, afirmó.

Jorge Mariscal, director del programa de Artes y Humanidades Chicanas y Latinas, dijo que “sin exagerar el potencial impacto, me siento seguro que esta colección tendrá un número de consecuencias positivas para mejorar la diversidad real en UCSD”.

Baca dijo que los archivos serán abiertos oficialmente para el público en julio.

“He tratado de dejar para la posteridad un archivo histórico de la lucha de los chicanos y los mexicanos”, dijo, “una lucha enraizada en el principio de la decisión propia”.

Sin duda, la decisión propia de los chicanos y los mexicanos es lo que ha inspirado a Baca durante los 40 años que ha sido un activista.

Después de ser testigo de la muerte por la espalda de Luis “Tato” Roberto Rivera en manos de un oficial de la policía de National City, la vida de Baca cambió.

“Me involucré debido a mi enojo, pero el enojo sólo te lleva hasta cierto punto, después tienes que explicarte a ti mismo. Tienes que decirle a la gente que es lo que estás protestando y hacerlos entender”, dijo. “Para resolver un problema, tienes que saber que existe. Tienes que aprender tu historia. Tienes que aprender lo que pasó”.

Baca fue parte del Movimiento Chicano a finales de los ’60 y principios de los ’70. Estuvo ahí para protestar la brutalidad policíaca. Estuvo ahí para protestar las condiciones inhumanas de los trabajadores del campo en California. Estuvo ahí para protestar las muertes en la frontera.

Pero más que nada, estuvo ahí para organizar y ayudar a la comunidad a ayudarse a sí misma.

“Somos el problema, debemos ser la solución. Esa es la base de la decisión propia. Nuestros problemas no serán resueltos por nadie más que nosotros”.

Desafortunadamente, Baca dijo que los ideales originales del Movimiento Chicano han cambiado –de manera negativa. Dijo que a partir de la mitad de los ’70, el Movimiento Chicano fue reemplazado por lo que él llama el “Movimiento Hispano”.

“Los chicanos están peor que en 1970. Ahora veo que hay menos conciencia en nuestra comunidad: menos conciencia política, menos conciencia social”, afirmó. “En mayor parte, el Movimiento Chicano sólo benefició a individuos. Pon a todos tus políticos hispanos en una fila para que yo los compre y no te daría ni cinco pesos”.

Pero al igual que en 1970, algunos de los temas importantes que enfrentan los chicanos y los mexicanos en E.U. son la inmigración, la brutalidad policíaca y la representación política, dijo Baca.

“Hoy tenemos diferentes tiempos, diferente tecnología, diferentes perspectivas”, afirmó. “Cada generación trae algo nuevo a la lucha”.

Baca indicó que es hora de que los chicanos y los mexicanos retomen los ideales del Movimiento Chicano y los apliquen al mundo de hoy.

“Muy poco, si es que algo, ha cambiado. Pero una cosa que nadie puede negar es que los movimientos demográficos han cambiado. Ya no somos la minoría silenciosa, invisible. Ahora somos un gorila de 10 mil libras caminando por los barrios”.

La lucha, dijo Baca, continua.

“Mientras existan problemas en nuestra comunidad, habrá un Movimiento”.

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