March 18, 2005

Tesoros que Enferman

Por Pastor Luis García

Aunque para enojarse se necesitan dos personas. Para reconciliarse se necesitan tres. Hay tantas cosas que vamos dejando en nuestra cuenta por cobrar por lo que alguien nos hizo, que al final los intereses que van acumulando son tantos que nos cobran la cuenta a nosotros mismos. Esos intereses se llaman resentimientos.

Ese resentimiento se puede convertir en odio y ese odio en violencia. Violencia física o emocional que se manifiesta de muchas formas y que al final todo lo convierte en amargura.

Estamos a unos pasos de la entrada a Jerusalén. El señor Jesús ha puesto las cosas en orden y entrará este Domingo de Ramos a Jerusalén como un rey. Quizás no como el rey que esperaba el pueblo de Israel, pero como un rey de un reino diferente, como le diría a Poncio Pilato.

Un reino donde podemos ser hijos del Padre Santo que está en los cielos, donde nuestro pan de cada día—es decir la dependencia—es exclusiva en Dios. Y en donde si verdaderamente pedimos que sea hecha su voluntad, entonces efectivamente, la frase de hoy nos llama a un momento de dejar esas cosas que hemos guardado por tanto tiempo que se llaman resentimientos.

Perdona nuestros pecados o deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros deudores o los que pecan contra nosotros. Si consideramos que el mal que nos han hecho como una deuda sin perdonar, nos aferramos a esta tanto que en ocasiones dejamos que esa cuenta acumule los intereses del resentimiento.

Habrá también que pensar si habré yo iniciado el problema o que he hecho yo para ofender a otros. Habrán personas que por mi comportamiento están acumulando resentimiento. Y si acaso fuimos victimas, nos gusta continuar en esa posición ya que así tenemos una excusa para justificar nuestro odio y amargura y en el más triste de los casos porque no tenemos la capacidad de perdonar.

No damos los pasos necesarios para perdonar e impedimos que se cumpla nuestra petición a Dios de perdonarnos. Para perdonar se necesitan tres. Son tantas las justificantes para no perdonar y vivir en amargura que solamente la intervención de Dios en los conflictos será el factor que nos ayude al cambio.

El resentimiento, el vivir como víctimas y el odio son cargas tan pesadas que solamente Dios puede ayudarnos. Y precisamente Jesús fue a Jerusalén a llevar sobre él el pecado del mundo. ¿Dejaremos en Jesús las cosas que no podemos llevar? ¿Podemos perdonar al que nos lastimó? Jesús pidió perdón para los que lo crucificaron. ¿Ud. que haría?

Luis A. García es Pastor en The First United Methodist Church de Chula Vista localizada en el 915 Paseo Ranchero. La Iglesia ofrece en Español: Domingo: Culto Dominical (11:15 a.m.); Lunes: Reunión femenil (6 p.m.); Miercoles: Estudio de la Biblia (6:20 p.m.); Viernes: Reunión de Oración (6 p.m.). Para más información llame (619) 656-2525, Ext. 102. o visite www.fumccv.org.

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