March 18, 2005

Una Medea para segundas partes

Naomi Watts regresa al papel que la convirtió en estrella en “The Ring Two”

Por Jose Daniel Bort

La secuela del hit del 2001 “The Ring” tiene todos los defectos de las segundas partes de las películas exitosas: es rimbombante, showcera y pretende ser aun más escalofriante que la primera. Aunque ésta nueva producción del japonés Hideo Nakata tiene una serie de falsos comienzos, al final éste anillo la mete por el aro del terror.

Nakata no es extraño a esta historia. El fue el director de la primera “The Ring” en el año 1998 (del cual la primera versión americana fue basada), y hasta dirigió una secuela de esa película que no tenía el mismo argumento que esta. Nakata empieza su historia en un cercano pueblo pesquero en Oregon (el primero sucedió en Seattle), donde el agua peca por abundancia. Este elemento será también su conducto para sembrar el suspenso en cada una de sus secuencias.

Rachel Keller comienza una nueva vida con su pequeño hijo Aidan, tratando en lo posible de olvidar las horribles consecuencias de la primera parte. En esta, una cinta de VCR contenía unas imágenes que, una vez vistas, destinaban al espectador a la furia de Samara, una niña ahogada que aparecía de las fauces de un pozo abandonado.

La historia se apoyaba en ésta imagen recurrentemente para soportar su suspenso, aunado a la música de por lo menos un sexteto de creadores. Tres de ellos vuelven a la cinta (Henning Loger, Hans Zimmer y Martin Tilmann) asegurándose de que no hay vuelta de esquina o momento de suspenso sin aprovechar. Su exceso convierte a la música en un recurso recalcitrante.

Como también la pesadez de Aidan (David Dorfmann) en llamar a su madre por su nombre de pila. El recurso se justifica después de la trama pero su exceso en los primeros momentos crea una antipatía con este personaje, que la falta de carisma y talento del pequeño actor tan solo hacen más insoportable. ¿Dónde está Haley Joel Osment cuando más se necesita? (el nene del Sexto Sentido).

Una vez que Nakata termina de montar el marco de su historia y se concentra en los sustos y pánicos, la película empieza a tener algún tipo de sentido. Samara se apodera del espíritu de Aidan y la única forma que tiene Rachel de ayudarlo. Esto obliga a la madre a indagar en la verdadera historia de cómo ésta niña sufre su destino que cimenta el suspenso necesario para su gran final. También ayuda la presencia de Sissy Spacek como la loca Evelyn, la madre de Samara y Eli-sabeth Perkins como la siquiatra Emma Temple.

Nakata toma todo tan en serio que más de una vez la misma historia amenaza con parodiarse a sí misma y masacrar su propio intento. Muchas veces en las películas de terror la audiencia se ríe para aliviar la tensión, pero en esta película las risas vienen sobre todo por las excentricidades de su director.

Llámese cambio cultural o necesidad estética el terror funciona verdaderamente ante el personaje de Samara. Aunque es obviamente una creación por computadora, cuando la niña cobra vida y se lanza al asesinato de los que están a su alrededor es verdaderamente escalofriante. Rachel debe recurrir a sus instintos de madre para cumplir la profecía de la película, en un turno a la Medea que le da el sentido a la historia. La escena está hecha con tanto miedo de perder su calibraje PG-13 que pierde completamente el sentido dentro de la trama. Es mucho mejor cuando Hollywood se dedica a contar la historia como es, no como la pueda vender mejor.

The Ring Two
Con: Naomi Watts, David Dorfmann, Simon Baker
Dirigida por: Hideo Nakata
Clasificación: PG-13
Chiles: 3 de 5.

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