March 18, 2005

Los Rostros del Cine Mexicano: El Cine de Oro según Carlos Monsiváis

Por Luis Alonso Pérez

¿Quién puede olvidar el bello rostro de María Félix al despertar de una serenata en Enamorada? ¿El llanto desgarrador de Pedro Infante por la trágica muerte de su hijo en Nosotros los Pobres , o la sonrisa chueca de Cantinflas después de marear con sus frases a Joaquín Pardavé en Ahí está el detalle?

Para deleite de todos aquellos nostálgicos y amantes del Cine de Oro mexicano, la antología comentada por Carlos Monsiváis, trajo recuerdos y evocó sentimientos de una época, en la que la industria cinematográfica de México “logró crear una nación sentimental, que hasta ese momento no existía”.

El afamado escritor y consagrado amante de la cinematografía mexicana, realizó un análisis minucioso de los momentos claves del cine clásico de su país, sin embargo, sus comentarios interesantes y humorísticos convirtieron a la conferencia en una plática amena entre amigos.

“Esto es arqueológico” comentó Monsiváis, al terminar la proyección de una secuencia de Las Abandonadas de Dolores del Río. En las antiguas películas se puede ver un reflejo de las costumbres y valores mexicanos: La valentía, la pasión, el culto a la belleza femenina, las serenatas, las grandes fiestas con mariachis, jinetes y charros que cantaban o gritaban de orgullo, por una nueva nación que comenzaba a florecer después de la revolución.

Durante la conferencia se mencionaron diez de las películas, que según Monsiváis, marcaron época y dirigieron el rumbo de la cine-matografía mexicana. La plática fue acompañada de la proyección de secuencias de los clásicos: Ahí está el detalle con Cantinflas; Enamorada con María Félix; Las Abandonadas y Flor Silvestre con Dolores del Río; Nosotros los pobres con Pedro Infante; El Peñón de las ánimas con Jorge Negrete; Aventurera con Ninón Sevilla; El rey del barrio con Tin Tan y Los Olvidados del director español Luis Buñuel.

Estas son diez joyas de la etapa del cine mexicano que –según el conferencista– es llamada la época de Oro debido a la calidad cinematográfica, pero también porque ir al cine era una actividad muy común entre la familia.

A pesar de que durante esta etapa el cine tuvo un gran auge y apoyo, así como logros impresionantes, tales como mantener la película Nosotros los Pobres en cartelera por más de un año en el cinema Colonial de la ciudad de México, para Monsiváis la verdadera hazaña de esa etapa fue que “la industria (cinematográfica) fue capaz de crear un país que no existió” en donde “la vida del campo reflejada en el cine era una fantasía perfecta. No había un verdadero reflejo de las clases”.

Sin duda una de las cintas que dio uno de los primeros pasos de la decadencia de esta época fue Aventurera. No por su falta de calidad, sino por el tema tan liberal para esos tiempos. “Este cine fue muy liberador, ya que le permitió al espectador entrar en contacto con las nuevas imágenes alejadas de lo pecaminoso, para convertirse en algo natural” comentó el escritor mexicano, quien asegura que el cine de oro murió “Por la necesidad del público de un cine sin estúpida censura. Fue destruído por las ganas del público de creer”.

Aunque ahora se habla de un resurgimiento del cine mexicano, para Monsiváis lo más importante de esta nueva etapa son los esfuerzos de los nuevos cineastas por trabajar con una gran calidad sin los recursos necesarios.

La conferencia del Maestro Monsiváis “Los Rostros del Cine Mexicano” forma parte del ciclo “Los Rostros de México” organizado por el Consulado General de México y el Instituto Cultural Mexicano de San Diego, llevadas a cabo en el Instituto de Paz y Justicia de la Universidad de San Diego.

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