March 17, 2006

Comentario:

La Reforma Migratoria Ya Está Definida

Por: Manuel R Villacorta O.

Las propuestas para formular e implementar una reforma migratoria en Estados Unidos, han presentado variables significativas, pero el sentido común aunado a la realidad social de este país, permiten precisar los elementos fundamentales que la referida reforma habrá de tener. El Plan Bush, y las propuestas de Sensenbrener (HR4437), McCain-Kennedy y Alen Specter, entre otras, ya han generado suficientes elementos para proyectar lo que sin duda alguna, habrá de contener el plan de reforma.

Considero que la reforma tendrá características principales así como “detalles laterales”. Dentro de las características principales están: A. El fortalecimiento integral de los controles fronterizos. B. Incremento en las deportaciones. C. Aceleramiento de procesos de legalización para aquellos inmigrantes que cumplan con los requisitos establecidos. D. Implementar un programa de trabajadores calificados provenientes del extranjero.

El fortalecimiento de los controles fronterizos implica la posibilidad de construir murallas, de no hacerlo, se establecerán más mecanismos de alta seguridad para evitar el paso de inmigrantes indocumentados. 

Esto además conlleva la incorporación  de miles de guardias fronterizos (el Comité Judicial del Senado de Estados Unidos aprobó  una enmienda para contratar 12 mil nuevos agentes para la Patrulla Fronteriza en el plazo 2006-08). Se procederá con mayores capturas de inmigrantes indocumentados, especialmente aquellos que han cometido cualquier tipo de delitos, recurriendo incluso a la “deportación express” para acelerar el objetivo, e incluso, modificar el recurso de apelación para impedir el retraso en las expulsiones.

El aceleramiento de procesos de legalización, buscará establecer mejores niveles de control y de certeza jurídica en referencia a aquellos inmigrantes que si reunen condiciones para poseer estadía legal. 

Para cubrir la demanda de trabajadores calificados se facilitarán programas de invitación e incorporación laboral, pero dando énfasis al nuevo tipo de trabajador que Estados Unidos está necesitando: trabajadores profesionales orientados a las áreas técnicas, y en donde quizá los inmigrantes que ingresen al país bajo este régimen no vengan en su mayoría de América Latina.

Se sumarán a estos aspectos centrales los llamados “detalles laterales”, puntos en donde quizá puedan darse algunas prerrogativas para los inmigrantes establecidos que posean significativo tiempo de residencia y que carezcan de antecedentes judiciales. En todo caso, no se otorgará amnistía alguna y los “derechos adquiridos por continuidad” no serán considerados como determinantes para favorecer en forma automática a los inmigrantes radicados en Estados Unidos.

El aspecto fundamental a valorar es que siempre los procesos inmigratorios y los intentos por regularlos, han estado vinculados a situaciones predominantemente económicas, tanto en la oferta de empleo como en la demanda. Pero a partir del último quinquenio otro componente de vital importancia se ha sumado al fenómeno migratorio: la seguridad de los Estados.

Y dentro de la referida seguridad se incluye: el establecimiento de células terroristas, narcotráfico, tráfico humano y robo de vehículos entre otras acciones delictivas. Lamentablemente a la tradicional preocupación —muchas veces cargada de injustos prejuicios incluso raciales— relacionada a la llegada de nuevos inmigrantes, se suma ahora la potencial amenaza del crimen globalizado, que es una realidad indiscutible. 

Ello ha generado una especie de histeria colectiva en los países desarrollados receptores de inmigrantes, algunas veces con mayor o menor magnitud pero de todas formas, generando un sentimiento antiinmigrante evidentemente exacerbado.

El costo de este fénomeno recae en el inmigrante honesto y trabajador, aquel que aun cumpliendo con todas las obligaciones ciudadanas, se siente estigmatizado y no pocas veces experimentando  un injusto sentimiento de culpabilidad.

Desde la perspectiva legal, todo Estado tiene derecho a  implementar la política migratoria que considere conveniente, siempre que esta no sea contraria a los principios establecidos en la Carta de Derechos Humanos Universales. No obstante es indiscutible que ahora los aspectos morales o relacionados con la solidaridad humana, están siendo relegados por los aspectos eminentemente materiales vinculados con la seguridad y la legislacion coercitiva. Con variantes no muy significativas, lo que ocurre dentro del fenómeno migratorio en Estados Unidos, también está ocurriendo en los países desarrollados de Europa Occidental.

Conviene plantear a modo de análisis predictivo y formulación de hipótesis, algunos aspectos que habrán de caracterizar a Estados Unidos en lo relativo a su política migratoria. Dado la implacable transformación del modelo económico de este país, cada vez será menos necesaria la mano de obra no calificada, lo que restringe la oferta de empleo para millones de latinoamericanos pobres sin instrucción educative alguna.

Estados Unidos ya no será el “oásis del empleo en el continente”. Las remesas que salen de este país hacia América Latina empezarán a sufrir un drástico descenso en poco tiempo, lo que agobiará más a las endebles economías de la región. El Estado de Arizona seguirá siendo el “proyecto piloto o laboratorio de pruebas” respecto a las políticas de seguridad implementadas en las fronteras para contrarrestar el cruce de inmigrantes indocumentados. La emisión de visas de turismo a través de los consulados de Estados Unidos será cada vez más limitada, tratando de impedir que se utilice ese mecanismo de ingreso legal, como medio para luego proceder con la radicación ilegal en el territorio.

En pocos días se sabrá que ocurre en el Senado y es muy posible que siguiendo los mecanismos legislativos correspondientes, este entre y luego el Congreso con la aprobación final del presidente Bush, definan la política migratoria de Estados Unidos.

Política que no será rígida y que podrá modificarse cada vez con mayor frecuencia, pero seguramente, nunca más será tan abierta como en su momento lo fue. Vivir en este espacio del mundo será cada vez más difícil, cada vez menos probable. ¿ Entenderán esta realidad los políticos latinoamericanos? ¿Buscarán el desarrollo “hacia adentro” a partir de ahora? Depender de Estados Unidos jamás ha sido ni será la solución.

Manuel R Villacorta O. es Doctor en Sociología Política. Universidad Pontificia de Salamanca, España. E-mail Sr. Villacorta a: manuelvillacorta@yahoo.com

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