March 17, 2006

Análisis

PEMEX y la quiebra técnica. Futuro en juego, o ¿colapso ?

( tercera parte )

por Dagoberto Márquez

Estimado Lector, Fina Lectora, como ya señalamos, el asunto de Petróleos Mexicanos está llamado a convertirse en uno de la más alta prioridad. Porque no puede concebirse un futuro desvinculado del petróleo todavía, los mexicanos tenemos que esforzarnos para comprender mejor este asunto, poniendo más atención al problema pues el fenómeno puede crecer todavía más. El hecho de que el Presidente de la República jure cumplir y hacer cumplir con lo que marca la Constitución, no quiere decir que los demás nos desentendamos de las cosas.

El tema del petróleo, con todo y los escenarios que recurrentemente nos presentan, es un tema por demás crucial, de capital importancia. Si lo que hoy se presenta como un gravísimo problema no se resuelve eficazmente, mañana todos pagaremos por las consecuencias. La única manera de salvarla de una crisis insostenible es estudiando la situación para colocarla en mejores manos, en manos de gente patriota y nacionalista, quitando el lastre que no la deja ni avanzar ni revitalizarse.

PEMEX necesita seguir funcionando, pero, para que lo haga eficiente y hasta eficazmente requiere de comprensión y atención al máximo. Por un lado requiere la reducción de la enorme carga fiscal que de manera tal vez injusta le han impuesto hasta casi-casi ahogarla.

Por otro lado se requiere también de verdaderas inyecciones de recursos frescos, pues su frágil y vetusta maquinaria necesita renuevo, especialistas así como de algunos ajustes. Como muchos sabemos, Petróleos Mexicanos se compone de diversas áreas como extracción y producción, petroquímica básica, petroquímica secundaria, almacenamiento y transportación, redes e infraestructura, etcétera. El paso del tiempo y la exigua atención que a su expansión y mantenimiento se ha puesto solo ha propiciado involución, estancamiento y deterioro.

Contrario a las pretensiones de que PEMEX sea intervenida por avaros y codiciosos, lo que la institución necesita realmente es un diagnóstico, uno muy amplio y muy claro que permita conocer cuál es el estado por el que atraviesa, con la finalidad de procurar atención en todos los renglones donde se necesite. Si el Congreso de la Unión no toma como propia una responsabilidad como esta, PEMEX seguirá yendo a la baja y, lo que es peor, se acercará peligrosamente al abismo.

Casi para concluir, un NO rotundo a la apertura desordenada o indiscriminada de PEMEX a la iniciativa privada nacional o extranjera. Un NO rotundo a las pretensiones del presidente Fox para dar el último jalón con la finalidad de que se autoricen reformas supuestamente estructurales, en materia de energía, solo para camuflar lo que en realidad ambicionan y que no es otra cosa que abrirla para colocarla ante dinereros, ante mercenarios, ante industriales apátridas y vulgares comerciantes. Nada de que porque la institución está enferma o postrada se aproveche de su situación para seccionarla, desmembrarla, confinarla o entorpecer sus funciones.

Tampoco para que se salgan con la suya con la finalidad de que “ya de perdis” se autorice la inversión privada como inversión “complementaria” para ductos petroleros y líneas de abastecimiento a distancia. No señor, PEMEX no se vende.

¿Que se requiere de recursos para enderezar lo torcido?... proporcionadlos. ¿Que se requiere de expertos en el diseño, manejo y reparación de nuevas tecnologías?... preparadlos. ¿Que se requiere de grandes inversiones para refinanciar su funcionamiento?... analizad y proceded, presupuestándolas. ¿Que se requiere más personal y nuevo equipo?... analizad, preparaos. PEMEX es, junto con las reservas mexicanas de petróleo crudo, un asunto de seguridad nacional indiscutible.

¿Que cuánto más vamos a disfrutar de nuestro petróleo?... Estimado Lector, Fina Lectora, eso nadie lo sabe a ciencia cierta. Digamos que los especialistas más optimistas calculan que unos cien años o menos. Los pesimistas consideran que no más de cincuenta.

Para que no se olvide, recuerde que las generaciones que aún no nacen también habrán de necesitarlo. Mientras que no se avance en materia de investigación de cara a nuevas fuentes de energía, el petróleo y los hidrocarburos, cualquiera que sea su naturaleza, son y seguirán siendo por algún tiempo, imprescindibles para el ser humano.

Para redondear mejor todo esto, vaya así la transcripción literal de un magnífico editorial aparecido el pasado domingo 4 de septiembre, con el cual el diario de circulación nacional La Jornada ilustra más el problema. El editorial de referencia es una inflexión muy amplia, una inflexión crítica y certera que permite una reflexión serena, detallada. Éste lleva por título “El Ejecutivo condena a muerte a la soberanía petrolera”. El editorial de referencia es el siguiente.

“El veto presidencial al nuevo régimen fiscal de Petróleos Mexicanos (Pemex) que aprobó el Congreso, conduce a la paraestatal a la quiebra técnica en el corto plazo, pues en unos dos años, sus pasivos por unos 89 mil 200 millones de dólares al cierre del primer semestre de 2005 superarán los activos, cuyo valor asciende a 91 mil 500 millones de dólares en el mismo período.

El proyecto vetado implica una importante reducción de la carga fiscal de Pemex, que aporta la tercera parte del presupuesto federal. Esos recursos serían invertidos para frenar el deterioro de la empresa, la cual requiere una urgente inyección de capitales para renovar su infraestructura, pues se está cayendo a pedazos, echar a andar nuevos proyectos productivos, fomentar la investigación en el sector, actualmente en un nivel mínimo, y restituir las reservas probadas de petróleo.

De acuerdo con el gobierno federal, el régimen fiscal vetado el 1º de septiembre hubiera afectado rubros prioritarios como salud, educación, seguridad pública y los programas de desarrollo debido a que, con un precio estimado en 30 dólares por barril de crudo, Pemex habría recibido en 2006 recursos por 24 mil 700 millones de pesos.

Sin embargo, para los especialistas, el veto presidencial supone perpetuar el desgaste que sufre Pemex. La disminución de los ingresos fiscales provenientes del sector petrolero, y que tanta alarma ha generado en Los Pinos, es por unos 25 mil millones de pesos anuales, apenas un 7 % del total que pagó la paraestatal a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y tan solo 2.5% de la recaudación fiscal total. Por una parte, el propio director general de Pemex Exploración y Producción (PEP), Carlos A. Morales Gil, reconoció que “nuestra capacidad de endeudamiento cada vez estaría más limitada”.

Adicionalmente, el veto le niega recursos al Instituto Mexicano del Petróleo, encargado de la investigación y el avance tecnológico, lo que condena a la paraestatal a ser simple exportadora de crudo sin refinar y un cliente cautivo para las empresas extranjeras que se encargan de las tareas especializadas.

Por otra parte, para el próximo sexenio, PEMEX comenzará a pagar las onerosas amortizaciones por la deuda contraída en el contexto de los Proyectos de inversión con impacto diferido en el gasto (Pidiregas): en los primeros seis meses de 2005, la empresa erogó poco más de 15 mil millones de pesos para cubrir los intereses del registro de Pidiregas, lo que representa 97.5 por ciento del total de la inversión presupuestaria durante el primer semestre del año.

Finalmente, el rechazo del gobierno al nuevo régimen fiscal prepara el terreno para la participación directa de la iniciativa privada, nacional y extranjera, en las operaciones de Pemex, lo que beneficiaría a unos cuantos en detrimento de las grandes mayorías”

Estimado Lector. Fina Lectora. Además de lo expuesto... ¿Se ha preguntado de qué tamaño será el conjunto de cavernas que por la extracción de petróleo estamos dejando en el subsuelo? ¿Está consciente de que algún día podrá haber hundimientos de tierra y reacomodos? ¿Sabe usted que tiende a ser frecuente el que por aquí o por allá se sepa de reacomodos y pequeños hundimientos y que al respecto se habla y se dice de la sobre explotación de los mantos acuíferos, de la explotación del agua? ¿Queda claro que por cada día que pasa, que con la extracción de más de 3 millones de barriles de petróleo crudo en México, dejamos una cavidad de 150 mil metros cúbicos en promedio y que esto es permanente? ¿Sabe usted qué significa todo esto?...

Es todo.

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