March 15, 2002

America Latina: Balance Crítico en Día Internacional de la Mujer

Por Gustavo González

SANTIAGO — El escaso compromiso de los gobiernos con la igualdad de género, la persistente violencia intrafa-miliar, la feminización de la pobreza y el deterioro de las condiciones de vida en el medio rural trazan un balance crítico para América Latina en el Día Internacional de la Mujer.

La región, en cambio, registra como logros de la última década el masivo ingreso de la mujer al mundo laboral y a mayores niveles de educación, informaron este jueves en Santiago representantes de diversas agencias de la Organización de Naciones Unidas (ONU), en la víspera del 8 de marzo.

Se debe consolidar y fortalecer esos avances y crear las condiciones para que las mujeres ganen mayor autonomía en la región, además de acabar con los fenómenos de la violencia y la desigualdad, sostuvo Nieves Rico, de la Unidad Mujer y Desarrollo de Cepal (Comisión Económica para América Latina y el Ca-ribe).

La oficial de Género y Desarrollo de la oficina regional de FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), Marcela Ballara, advirtió las precarias condiciones de las mujeres en el sector rural.

Los problemas de la mujer en la región están vinculados con dos desafíos fundamentales: superar la pobreza y crear una globalización más incluyente y participativa, dijo, por su parte, el representante residente en Chile del Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), Thierry Lemaresquier.

Es particularmente preocupante la feminización de la pobreza como obstáculo para alcanzar las metas de igualdad de género planteadas en la Cumbre del Milenio, que se celebró en 2000 en Nueva York, señaló Lemaresquier.

El representante del PNUD dijo que la equidad de género es un problema presente en todas las áreas y que requiere un tratamiento prioritario en próximas reuniones convocadas por la ONU, como la Conferencia sobre Financiamiento para el Desarrollo, que se celebrará este mes en la ciudad mexicana de Monterrey.

Del mismo modo, los derechos y oportunidades de la mujer deberán considerarse en la conferencia Río+10, prevista para septiembre en Sudáfrica para examinar el cumplimiento de los objetivos trazados en la Cumbre de Ambiente y Desarrollo, realizada en 1992 en Río de Janeiro.

No obstante los problemas pendientes en América Latina, la situación de las mujeres es positiva en una comparación con Afganistán, señaló Rico.

La ONU adoptó el lema "Las mujeres de Afganistán: realidades y oportunidades", como motivo central de las conmemoraciones del Día Internacional de la Mujer este año.

La experta de Cepal citó el deterioro de las condiciones de vida de las mujeres afganas en los 25 años de guerras en ese país, que se agudizó con la instauración en 1996 del régimen del movimiento islámico Talibán, derrotado a fines de 2001 por la intervención militar de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Afganistán deja la lección de que el mejoramiento de las condiciones de la mujer, el respeto a sus derechos y la participación igualitaria con los hombres no es un asunto aislado, sino un requisito para la democratización y el desarrollo de toda una sociedad, dijo Rico.

La participación de las mujeres en los cargos de gobierno, los parlamentos y los poderes locales sigue siendo baja en América Latina, no obstante los esfuerzos oficiales y la promulgación en algunos países de leyes que establecen cuotas mínimas de representación femenina en esos puestos.

También se ha aprobado en los últimos años una abundante legislación sobre violencia intrafamiliar y seguridad, pero del mismo modo persisten los fenómenos más o menos generalizados de maltrato físico y psicológico a las mujeres, según el balance de las agencias de la ONU.

Pese a la masiva incorporación femenina al mercado laboral, el ingreso de las mujeres representa 50 por ciento del masculino y el desempleo tiende a ser mayor en el caso de las mujeres que en el de los hombres.

Los avances de las mujeres en educación no alcanzan aún a superar las desigualdades con los hombres, indicó María Luisa Jáuregui, experta en asuntos de género de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco).

"Indudablemente, las mujeres pertenecientes a los sectores sociales menos favorecidos, como los rurales, los pobres o los indígenas, presentan una situación de mayor vulnerabilidad en el plano formativo frente a los hombres de sus mismos grupos", dijo Jáuregui.

La desigualdad de la mujer alcanza manifestaciones críticas en el medio rural, ya que, pese a la disminución de la población en el campo, son cada vez más las mujeres de la región que trabajan en la agricultura.

Según una investigación de FAO presentada por Ballarta, más de la mitad de las mujeres del campo de América Latina viven en condiciones de pobreza.

El traslado de los jóvenes del campo a la ciudad está causando un envejecimiento de la población rural, que torna aun más complejo el proceso de empobrecimiento, más intenso en las mujeres que en los hombres.

Las condiciones educativas y de saneamiento de vivienda reflejan el proceso de feminización de la pobreza. En Chile, el analfabetimo entre las mujeres adultas es de 3,3 por ciento en el medio urbano y de 14,6 por ciento en el rural, según datos de 1998.

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