March 12, 2004

Comentario

Mal de Huntington

Por Andrés Lozano

A menudo, una lista de claridades no suma la verdad. Inspirado quizá en algún pésimo culebrón, el profesor Samuel Huntington nos impone novedosa teoría de la conspiración: ¡En poco tiempo, los mexicanos someterán a la civilización americana! ¡Guau! Para ello, mal embona rompecabezas aplicable a cada ola de inmigrantes desde el anclaje de los puritanos en Plymouth Rock. El profesor Huntington habría sido celebre entre los Wampanoag, mas se le escapan hechos esenciales: ¡Toda identidad es transitoria, nadie monopoliza el progreso y el cambio es el único hecho fijo de la vida! De otro modo aún hablaríamos latín, griego o sánscrito. Más hispanos aprenden inglés, se mezclan y funden en California, Illinois y Texas, que anglosajones mezclan y funden margaritas congeladas y nachos.

¿Adónde se encamina la identidad americana? ¡Quién sabe y qué importa! Sí, hasta mediados del siglo diecinueve, el fenotipo americano era sobre todo anglosajón y protestante ¿y...? De haberse conservado, el crecimiento de la población habría punteado alrededor de cuarenta millones a inicios del siglo veinte y carecido de medios, poderío y determinación para encarar y vencer desafíos totalitarios. Sin afán de disminuir: EUA sería otro Canadá. ¿Cómo habrían vencido al káiser, Hitler y al comunismo dos Canadás? A mediados del siglo veinte EUA era un revoltijo sobre todo de orígenes norte y centro europeos, enraizado con firmeza sobre la identidad americana de antaño. En toda probabilidad, permanecerá igual hacia 2104. Descontado frenazo en tasas de natalidad americanas actuales más crecimiento exponencial de la población hispana, puras improbabilidades, en cinco generaciones, los americanos serán como los actuales con destrezas lingüísticas y culinarias mejoradas. ¿Puede ser eso algo tan malo?

Los mexicano americanos han recibido distinciones militares por encima de sus números relativos. George S. Patton admiraba y confiaba en soldados mexicano americanos en combate. ¿Hay mayor tributo posible? En los momentos decisivos no se hallan muchos pacifistas entre aguerridos hispanos. Las arenas de Iwo-Jima, la Playa Omaha y el valle de La Drang están empapadas de sangre hispana derramada con generosidad.

Son incluso más inquietantes las aserciones de Huntington para los opuestos a la moda boba del multiculturalismo, pues están enraizadas en una visión esclerótica. En serio, es una creencia muy peligrosa, rica en contrastes e inferencias supremacistas. En forma implícita impone presión indebida sobre afroamericanos, un grupo más lento para asimilarse e ingresar en la media, comparado con los hispanos. Los hispanos guardan afinidad con religiosidad y solidaridad familiar, como otros grupos de inmigrantes hacia sus antiguas culturas. El profesor Huntington puede estar cierto no planeamos reanexar el suroeste a México. El riesgo es los hispanos consideren anexar el resto de México a EUA y americanizarlo. Son los mexicanos quienes precisan estar inquietos sobre pérdida de identidad a causa de la dilución cultural. Si no se aplican y continúan el crecimiento detenido desde 1970, en forma inevitable, serán absorbidos dentro de una identidad cultural nueva sin necesidad de salir de casa. Americanización, no mexicanización, es el filo de la relación. La contigüidad territorial menoscaba costumbres mexicanas a tasa más veloz a la tendencia inversa. El deterioro cultural es, pues, un riesgo viaja rumbo al sur. Acerca de los cubanos en la Florida: ¡Por favor! ¡Son los más fieros de todos los americanizantes!

El catolicismo abunda en EUA sin necesidad de sumar hispanos. El español es una lengua madura, actualizada, floreciente, gramaticalmente sorprendente, hablada casi por mismo número de personas que el inglés. Lo rebasará pronto sin necesidad de conjuras hispanas. Su perfección fonética asegura se conserva lengua unificada sin importar donde se habla, pretensión pocas otras lenguas pueden hacer, el inglés incluido. Si hay duda, ¡confírmese con Henry Higgins y Eliza Doolittle!

Incluso si se realizaran sueños del profesor Huntington de sofocar y desarraigar la contribución hispana en EUA, seguiría siendo buena idea que los monolingües aprendieran un idioma para llegar a medio billón de consumidores. La sarta nativista de Huntington es atole populista sin opciones, quimera opuesta a la realidad. Ignora u oculta el hecho la fusión es proceso lento, lleva generaciones en lograrse. En el proceso ocurren cambios siempre mejoran el desenlace; ¡bueno por axioma! Nuevos recursos genéticos implican posibilidades mejoradas. EUA es Atenas y Roma al unísono, gracias a esta polinización y riqueza genética consiguiente. La condena de Huntington de lo hispano tiene tanta validez como si se apuntara contra italianos en Filadelfia, judíos en Brooklyn, irlandeses del sur de Boston o polacos de Chicago. Generaciones posteriores balbuceen italiano, yidish y polaco en casa y prefieren casarse entre ellos. ¿Los convierte en americanos de segunda? Ondear banderas irlandesas y beber cerveza verde el día de San Patricio es inofensivo para la prístina identidad americana como comer tacos y desfilar con la Virgen de Guadalupe cada cinco de mayo en el este de Los Ángeles. Anualmente, Manhattan se paraliza en Yom Kippur, ¿y...? De veras, el señor Huntington nos debe convencer que no es patriotero intolerante dizque académico.

Andrés Lozano alozanoh@msn.com

Letters to the Editor Return to the Frontpage