March 12, 2004

Comentario:

¿Reelección o No Reelección?

Por: Paco Zavala

En los últimos días se ha escuchado con insistencia las intenciones de modificar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, en lo que concierne al aspecto correspondiente a la elección de los diputados y de los senadores que constituyen la Cámara Alta y la Cámara Baja.

Se han formado foros y mesas de trabajo con catedráticos en la materia, analistas políticos, diputados y senadores. Todos ellos han adoptado una convergencia coincidente en que este cambio es posible, debido a multiples factores que intervienen para que esta modificación a la Constitución, se lleve a cabo.

Desde luego que esto implica modificaciones alternativas y adicionales resultantes por supuesto si el cambio se realiza.

El precepto de no reelección aparece en la Contitución Política Mexicana del 31 de enero de 1917 en su artículo 59, en el que aparece el precepto de no reelección de los diputados y de los senadores. Se considera que si el cambio que se está requiriendo debido a los tiempos actuales, a las necesidades que se cubrirían y a la importancia del acto, implicaría un colateral para que el presidente de la república después de realizada la modificación constitucional de que se trata el asunto, también persiga la instancia de la reelección presidencial.

Uno de los puntos principales a perseguir con estos cambios constitucionales sería la transparencia absoluta en el manejo de los recursos y el control y la prohibición de entablar compromisos económicos con empresarios, empresas nacionales y transnacionales o con otros factores. Esto sería saludable porque mientras por un lado se pregona y se llora la existencia de millones y millones de mexicanos pobres, limitados y con mil necesidades; por el otro se le otorgan poderes a fulanos o fulanas inmorales , corruptos y sinverguenzas, para que alquilen, comprometan o vendan al mejor postor servicios u otros elementos por debajo del tapete que los enriquecen ilicitamente, además de involucrar y enlodar a terceros y a instituciones establecidas y todo esto mancha y denigra la imagen tanto de la política nacional como de la sociedad.

Otra persecusión sería una Reforma Electoral a fondo que marque la transparencia en todo lo concerniente a elección de candidatos, campañas y financiamiento.

Reducir en alto grado el costo de las campañas electorales, sería otra medida que aportaría salud al entorno nacional, el pueblo no tiene porque pagar campañas de ciudadanos de dudoda calidad moral. También hay que considerar la participación del ciudadano en la elcción de candidatos para ocupar cualquier posición en el servicio público.

La partidocracia que existe actualmente, derribarla y constituir una verdadera democracia en la que el poder lo tenga la ciudadanía. Por lo tanto fiscalizar continuamente las funciones de los servidores públicos y de los movimientos de los partidos políticos, obviamente demostrar más claridad en todo y ante la ciudadanía.

Uno de los grandes problemas del votante mexicano, es la falta de civilidad. Cuando se acerca y llega la fecha de elecciones para cualquier posición gubernamental, en muchas circunstancias el voto no es razonado y esto trae al traste cualquiera buena intención de los ciudadanos o dependencias oficiales que se encarguen y responsabilicen en esta problemática. Simple y sencillamente se vota sin ton ni son y posteriormente se sufren las consecuencias de una mala elección. Esta situación posiblemente influiría determinantemente para que la reelección de diputados y senadores, trajera salud y buen tiempo al país, considerando todos sus resultantes, de lo cual sería obvio tratar en este espacio.

La Constitución Política Mexicana, a través de los años ha sido sujeta de cambios por diversas razones, circunstancias, momentos históricos, momentos políticos y las que la propia historia en su momento nos ha hecho saber y además ha quedado plasmada para la posteridad.

La Constitución española promulgada el 19 de marzo de 1812 en Cádiz, solo estuvo en vigor en lo que era la Nueva España de aquellos tiempos, en forma parcial. La Primera Constitución que tuvo México, se promulgó en Valladolid hoy Morelia, Michoacán, el 22 de octubre de 1814, y su vida fue efímera y duró muy poco. Esta Constitución casi no estuvo en vigor. Los 23 puntos de José María Morelos y Pavón en: “Sus Sentimientos de la Nación”, sirvieron como meollo y de inspiración para ésta constitución.

Continuando con la historia de la constitución el 4 de octubre de 1824, fue promulgada la Constitución de los Estados Unidos Mexicanos, por la cual se adoptó el sistema de gobierno republicano, representativo, popular y federal.Esta constitución estuvo en vigor hasta el 30 de abril de 1836, fecha en que fue sustituída por una constitución centralista.

La constitución de 1824, solo consideró el aspecto político adoptado cuando México consiguió su independencia, pero no pudo lograr penetrar en los problemas sociales y económicos del país. Nadie pensó en aquel tiempo que para modificar la vida del pueblo mexicano, era necesario destruir o enmendar el régimen social y económico de la colonia. Continúa el periodo de reforma que inicia Don Valentín Gómez Farías por los años de 1833 y 1834, años en que fueron expidiéndose leyes destinadas a destruir las instituciones y los privilegios de las clases sociales que significaban un obstáculo para la marcha progresista del país.

El 5 de febrero de 1857, el Congreso aprobó la nueva constitución, bajo la presidencia de Don Valentín Gómez Farías. Continúa el periodo Juarista, en que se promulgan las Leyes de Reforma, beneficiosas para que el país continuara su marcha progresista y nacionalista.

Entra en la escena Don Porfirio Díaz, a la muerte de Juárez. Don Porfirio se había opuesto a la reelección de Don Benito Juárez, pero él hace y deshace con la constitución y promueve, apoya y en definitiva impone la reelección, hasta que en 1917, desaparece la prerrogativa o el derecho a la reelección hasta la fecha actual.

De ésta manera y en forma muy suscinta nos enteramos por medio de datos históricos de los cambios a que ha estado sujeta la constitución política mexicana.

Con estos cambios que ahora se pretenden realizar a la constitución para que los diputados y los senadores puedan ser reelectos, estamos seguros que serán sustanciales y de acuerdo al momento que vive el país, enfrentando un futuro inmediato con luz de esperanza y de realización.

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