March 11, 2005

Mujeres unidas cambian el mundo

Por Luis Alonso Pérez

El mundo sigue siendo un lugar injusto para la mujer. A treinta años de la declaración de su día, la violencia, esclavitud, tráfico, prostitución, falta de representación política y oportunidades de superación, siguen atormentando a millones de mujeres alrededor del planeta.

En Estados Unidos, un país que continuamente demuestra una severa ceguera voluntaria a los problemas que aquejan a quienes viven más allá de sus fronteras, resultan admirables los esfuerzos de las instituciones civiles por discutir los retos que enfrentan las mujeres en el mundo, tal como se dio en el evento “Women together change the World”, organizado por el Instituto de Paz y Justicia (IPJ) de la Universidad de San Diego, el pasado Martes 8 de Marzo.


Abogada Lilia Velasquez hablando sobre violencia a mujeres en Guatemala.

Decenas de mujeres trabajadoras y estudiantes universitarias se reunieron para compartir información sobre los frentes de batalla de las trabajadoras sociales y activistas que buscan mejorar la situación de sus hermanas menos afortunadas.

El evento comenzó con la proyección del documental “Mujer… Haciendo paz, buscando justicia”, en el que se presentan las injusticias sufridas por algunos habitantes de países subdesarrollados y los frutos del trabajo de las cuatro activistas que formaron parte del programa “Women PeaceMakers” del IPJ, en el que Hyun-Sook Kim Lee de Korea, Raya Kadyrova de Kyrgyzstan, Zahra Ugas Farah de Somalia y Dalit Baum de Israel tuvieron una residencia de diez semanas en el IPJ, con el fin de documentar de forma escrita y audiovisual su trabajo social, además de compartir sus experiencias con sus compañeras y la comunidad, en un ambiente de descanso y reflexión.

Posteriormente, seis participantes formaron un reporte sobre la situación actual de las mujeres alrededor del mundo titulado “Global Dispatches”. El reporte comenzó con la colaboración de Shelley Lyford y el tema del tráfico de humanos, uno de los negocios ilegales de mayor crecimiento en el mundo –el tercero, después del tráfico de drogas y armamento– que se cree tiene una ganancia de 8 a 10 mil millones de dólares anuales. Su reporte profundizó en el tráfico de mujeres y niñas con fines de trabajo forzado, prostitución y pornografía, con sus raíces en la pobreza, opresión, falta de oportunidades o conflictos armados en países de Asia, Latinoamérica y Europa del Este.

Una situación definitiva para el desarrollo de la mujer, es su representación política en puestos legislativos claves. Este tema tuvo contribuciones sobre la situación en Estados Unidos, Irak, Irán y Somalia. Anne Hoiberg habló sobre la baja representación femenina en este país –el cual ocupa el lugar 60 en el mundo– con menos del 15% de representación femenina.

Reem George habló sobre los resultados de la represen-tación femenina en el nuevo gobierno de Irak, el cual logró un 31%, lo cual extendió a la mujer Iraquí libertades de empleo, matrimonio y viaje que anteriormente carecía. Scarlet Mohamed participó con un reporte acerca de la situación, en donde existe una representación femenina de 12% del parlamento, sin embargo comentó “buenas intenciones no se han traducido en resultados prácticos” ya que las mujeres todavía no pueden ejercer plenamente su vida política y son limitadas a ejercer sus labores como amas de casa. “Ninguna mujer puede lograr un cambio sin participar activamente en el gobierno y ser parte en la toma de decisiones”. Comentó “Aquella que mece la cuna con su mano derecha, mece al mundo con la izquierda”.

Otro tema de suma importancia fue el de la violencia a las mujeres en Guatemala, con la participación de la abogada Lilia Velásquez, quien mencionó las deprimentes estadísticas de un problema prácticamente ignorado por los medios de comunicación, a pesar de que en un periodo de cuatro años (2001 al 2005) 1,300 mujeres han sido asesinadas, en la mayoría de los casos después de haber sido violadas y torturadas, específicamente a indígenas, en particular a aquellas que trabajan en sus comunidades.

Este problema es tan alarmante que –sin ninguna intención de minimizar el feminicidio en Ciudad Juárez, México– “en un año han muerto más mujeres en Guatemala que durante una década en Juárez”, tomando en cuenta que México tiene una población aproximada de 100 millones de habitantes y Guatemala solo alrededor de 12 millones. “El problema es la percepción de este problema como algo normal. Las personas ya tienen la piel dura, ese es el problema” comentó Velásquez. “Yo creo que el reto en Guatemala como en muchos países subdesarrollados es la educación de la mujer sobre sus propios derechos. La clave está en crear conciencia de que tienen derechos y más importante, que tienen que exigir sus derechos. Si lográramos tener eso, tendríamos un mundo mejor” agregó la abogada.

Para mayores informes sobre las actividades del Instituto de Paz y Justicia de la Universidad de San Diego, visite su sitio de Internet http://peace.sandiego.edu/.

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