March 10, 2006

Vistiendo de Verde Celebran el Día de San Patricio, Santo Patrono de Irlanda

Por: Paco Zavala

San Patricio de Irlanda es uno de los santos más populares del mundo. Junto con San Nicolás y San Valentín, el mundo secular comparte nuestro amor por estos santos. En este día también todos somos irlandeses y en vía de solidaridad todo mundo se viste de verde en este día. En el calendario existen muchísimos santos que a través de los tiempos ha trascendido su vida, por su trabajo misional, sus milagros, su personalidad y por su carisma.

El pueblo donde nació San Patricio, hoy, no lo encuentran en los mapas, este pueblo se llama Bennhaven Tabernaie, localizado en Escocia. Ahí nació alrededor del año 387. Decía San Patricio: “Yo era como una piedra en una profunda mina; y aquel que es poderoso vino, y en su misericordia, me levantó y me puso sobre una pared”. Murió en Irlanda, un 17 de marzo del año 461.

Proveniente de una familia eminentemente religiosa, su padre Calpurnio era diácono y oficial del ejército romano, su madre de nombre Conchessa, familiar de San Martín de Tours, ambos eran romanos y trabajaban en las colonias, su abuelo fue sacerdote, en aquellos tiempos aún no existía el celibato sacerdotal, como hoy en día. San Patricio era de orígen romanobretón.

Se afirma que a los 16 años cayó prisionero de los piratas, los cuales lo vendieron como esclavo a un hombre pagano del norte de Irlanda, al que sirvió cuidando ovejas. En su cautiverio varias veces trató de huir. Durante su tiempo de esclavitud la Divina Providencia lo espiritualizó y lo preparó para su vida futura.

Se cree que el lugar de su cautiverio fue en las costas de Mayo, al borde del bosque de Fochlad o Foclut. De esta manera, el monte de Crochan Aigli, que fue escenario del famoso ayuno de San Patricio, también fue el lugar donde vivió los tristes años de su juventud.

Su vida la dedicó a orar, el hombre oraba durante horas continuas, esta actitud lo acercó a Dios y a su ministerio, afirmando su fe y conmoviendo su espíritu, llegaba a orar hasta cien oraciones durante el día y por la noche continuaba con otra cantidad similar, esta actitud lo obligaba a permanecer solo en el bosque y en las montañas, viviendo permanentemente bajo las inclemencias del tiempo, tales como la nieve, la lluvia y el frío.

San Patricio, después de seis años en Irlanda, una noche sueña oir una voz que le dice que huya hacia el mar y lo hace, camina más de 300 kilometros, ahí encuentra un barco, pero el capitan no lo quiere llevar, reitera su petición y esta es siempre denegada, al fín consigue ser aceptado y es transportado a Francia, pasando muchas penurias hasta llegar a un lugar seguro como él mismo las narra. No hay ninguna certeza respecto al órden de los acontecimientos que se produjeron desde entonces en la vida del santo.

La información con que se cuenta de parte de los primeros biógrafos del santo dicen que Patricio pasó varios años en Francia, en distintas ciudades, algunos historiadores sostienen, que en esa época hizo un viaje a Roma y que, el Papa Celestino I, fue quien lo envió a Irlanda con una misión especial. Para realizar esa misión encomendada por el Pontífice, San Germán de Auxerre consagró obispo a Patricio.

El heróico trabajo que realizó San Patricio, en las tierras donde estuvo cautivo no puede ser certificada, porque es muy confusa.

Los enemigos acérrimos de San Patricio fueron los druidas, representantes de los dioses paganos. También sufrió mucho a manos de los herejes pelagianos, que para arruinar su obra recurrieron inclusive a la calumnia. Para defenderse, Patricio escribió su “Confesiones”. Por fortuna a nuestros días han llegado una colección bastante nutrida de esos escritos, que nos muestra algo de el mismo, como sentía y actuaba.

Mucho se habló de la labor del santo entre los paganos, incluso hasta hubo un vaticinio que decía: “Cabeza de azuela vendrá con sus seguidores de cabezas chatas, y su casa tendrá un agujero para que saque su cabeza. Desde su mesa clamará contra la impiedad hacia el oriente de su casa”. Y todos sus familiares responderán, Amén, Amén”. Los augurios agregaban esto todavía: “Por lo tanto, cuando sucedan todas estas cosas, nuestro reino, que es un reinado de idolatría, se derrumbará”.

San Patricio, en su evangelización en Irlanda, puso mucha atención en la conversión de los jefes, aunque parece ser que el mismo rey Laoghaire no se convirtió al cristianismo, pero si, varios miembros de su familia. Consiguió el amparo de muchos jefes poderosos, en medio de muchas dificultades y constantes peligros, incluso el riesgo de perder la vida en mas de cinco veces, acto que se repitió en su trato con aquellos bárbaros. Existió en forma permanente una intervención milagrosa de Dios, que lo libraba de la muerte todas las veces que los enemigos de la religión trataban de matarlo y de coartar su labor.

Construyó abadías, durante su trabajo evangelisatorio. Existen narraciones sobre las heróicas predicaciones del Santo en Ulster, Leinster y Munster.

Por su santidad manifiesta en su carácter, su lenguaje sencillo al evangelizar y por el don de hacer milagros, San Patricio logró muchas victorias sobre sus oponentes paganos y hechiceros. Hay muchas fantasías sobre las confrontaciones de San Patricio con los magos druidas, pero también hay relatos que tienen un trasfondo sin duda histórico. Dicen que un Sábado Santo, cuando nuestro santo encendió el fuego pascual, se lanzaron con toda su furia a apagarlo, pero por más que trataron no lo lograron. Entonces uno de ellos exclamó: “El fuego de la religión que Patricio ha encendido, se extenderá por toda la isla”.

En el sínodo al que convocó San Patricio en Armagh, posiblemente muchos de los decretos emitidos en aquella asamblea, han llegado hasta nosotros tal como fueron redactados, aunque no cabe duda que a varios de ellos se le hicieron añadiduras y enmiendas, bastante notorias. Posiblemente esta asamblea se desarrolló cuando Patricio, ya era viejo.

Patricio fue humilde y siempre profesó una inefable adoración y un profundo amor hacia Dios, que impresionaba a los que lo conocían. Decía que su trabajo misionero era la simple actuación de un mandamiento divino y que su aversión contra los pelagianos se debía al absoluto valor teológico que él atribuía a la gracia.

El éxito de San Patricio, en el desempeño de su misión, se debe a su firme y profunda fe, por la que realizaba cualquier sacrificio, además a la forma inteligente en que organizó, creó y desarrolló en Irlanda, carente de ciudades y que se encontraba dividida en tribus o clanes, supo adaptarse a esta circunstancia. Fundó y creó pequeñas comunidades cristianas dentro del mismo clan ya existente. También consagró obispos y sacerdotes y fundó monasterios y abadías, contando con el apoyo de los monjes para enseñar la religión católica, apostólica y romana.

Unos cuarenta años de ministerio y servicios en Irlanda, le permitieron evangelizar toda Irlanda y convertirla al cristianismo. Ahí bautizó y confirmó a muchos miles de fieles conversos, ahí donde se adoraban a dioses paganos y se cometían las más aberrantes abominaciones, San Patricio, sembró su semilla, por esta razón se le venera.

San Patricio realizó en su misión una gran obra la cual dió muchos frutos; el resultado de esta obra la vemos reflejada en el maravilloso florecimiento de santos irlandeses. Logró reformar las leyes civiles de Irlanda, consiguió que la legislación fuera hecha de acuerdo con los principios católicos, lo cual ha contribuido a que esa nación se haya conservado firme en la fe por más de 15 siglos, a pesar de todas las persecuciones. El bendijo al pueblo de Irlanda.

De acuerdo a la tradición cristiana, San Patricio hizo uso de un trébol de tres hojas para catequisar a los paganos irlandeses sobre el dogma de la Santísima Trinidad.


Return to the Frontpage