March 10, 2006

PEMEX y la quiebra técnica. Futuro en juego, o colapso?

(segunda parte) 

Por Dagoberto Márquez

Estimado lector, fina lectora. Sí, definitivamente, algo se traen contra Petróleos Mexicanos. Contra la más importante de nuestras empresas. Por lo que se ha dicho, por lo que se infiere y por lo que queda aclarado, el gobierno de Fox se trae algo entre manos. Algo grave o hasta inconfesable que pretende disfrazar de reformas estructurales para fortalecer a la institución, con la camuflada versión de que quieren fortalecer a la paraestatal cuyo patrimonio es en teoría de todos los mexicanos. En el curso de los últimos días, un cúmulo de información de todo tipo ha cundido por aquí y por allá, propiciando nerviosismo y preocupación en ciertos ámbitos pues de lo que ocurra ahora sobrevendrá un beneficio o bien un caos más adelante. La insólita situación financiera de PEMEX, mal-trecha y deteriorada como se encuentra, supone un impacto indeterminado para el futuro del país a corto y mediano plazo, razón por la cual habría que poner mucha atención.

Por si usted lo estima de esta manera, Petróleos Mexicanos, en su acepción de empresa del Estado así como en lo que corresponde a las reservas en mantos petroleros y de gas, es, querámoslo o no, un asunto de seguridad nacional tan importante que en ello va la viabilidad de las futuras generaciones. Considerar a la empresa solo para compadecer por ella no es suficiente, pues de esa manera nada estaremos haciendo verdaderamente. El jugoso negocio que para algunos ha redituado, tiene que parar. Es más, los responsables de su deterioro deberían (por lo menos), ir a parar a la cárcel. El manoseo y la desaseada labor que con PEMEX se ha hecho debería combatirse no solo con mano dura sino también con medidas drásticas, pues su socavación como industria especializada y la socavación desmesurada del subsuelo en lo que corresponde a nuestra plataforma continental nos afectará tarde o temprano.

Continuando con el análisis, recordemos que con base en información divulgada for-malmente, PEMEX transfiere al erario nacional más del 90% de su flujo de efectivo neto, lo cual quiere decir que lo que la paraestatal se reserva para su propia operación así como para su refinanciamiento y expansión es menor al diez por ciento, lo cual es absurdo si se consideran cosas como el costoso y obligado mantenimiento, al cual se sacrifica. Por lo que si informó recientemente, en lo que va de estos últimos años han ocurrido más de 200 incidentes (derrames), donde además de la pérdida de vidas humanas se ha lamentado el derrame de petróleo crudo, el derrame de productos derivados así como el derrame de gas natural. El que Petróleos Mexicanos transfiera un porcentaje como el citado quiere decir que esta empresa, con base en la extracción de lo que nos estamos acabando y de lo que después no habrá más, entrega al gobierno de este país un monto que ronda los 330 o los 350 mil millones de pesos al año. Algo así como 28 o 29 mil millones de pesos al mes. Solo un poco menos de Un Mil millones de pesos diarios. Con todo y eso, PEMEX está socavada, deteriorada y a punto de la asfixia. Sus adeudos por cerca de 900 Mil millones de pesos es muchísimo dinero, al grado de que habría que preguntar ¿En qué se ha invertido tamaña suma y, cómo se supone que podría pagarse, en qué plazos? ¿Están libres de culpa todos aquellos que la endeudaron? ¿Cómo es que se ha llegado a esto?

Aunque parezca eufemismo, es de suponer que una empresa (estratégica) como la nuestra debe ser sometida a un escrutinio total, absoluto, pues, de su recomposición dependen muchas cosas. A saber, la estabilidad de la propia empresa, el flujo y financiamiento de cosas todavía prioritarias, su apuntalamiento y planeación con miras hacia el futuro, su prospección, su solidez y permanencia, su desarrollo presente así como su accionar frente a sus acreedores. PEMEX produce hoy en día un estimado de 3 millones 329 mil barriles de petróleo diariamente, lo cual equivale a 99 millones 870 mil dólares cada día. Considerando tamañas sumas, habría que cuestionar ¿Cómo se ha gastado el dinero que la paraestatal adeuda hoy en día? ¿Cuánto y cómo se ha gastado? ¿En qué rubros? ¿A quiénes se le debe? ¿Quiénes son los acreedores, qué países, qué bancos, qué consorcios, qué empresas? ¿Cómo está contratada esta deuda? ¿Cuánto se contrató por cada período? ¿Cómo, quiénes la autorizaron? ¿Por qué se dice que PEMEX tiene en contra al Ejecutivo, a la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, así como a los gobiernos de los estados? ¿Por qué se dice que se sigue ahorcando a la gallina de los huevos de oro? ¿Acaso no se dan cuenta de que todo tiene un límite y que el petróleo no tiene repuesto hasta ahora? ¿Por qué de la obsecación al no racionar su extracción y comercialización todavía?¿No se entiende que estamos agotándolo?

PEMEX cuenta con activos y un valor estimado del orden de 91mil 500 millones de dólares. De la misma forma y, dentro del mismo período, la paraestatal tiene obligaciones y diversos pasivos por la cantidad de 89 mil 200 millones, lo cual representa el 97 por ciento de su valor en libros. Si como se ha expuesto, el monto de los pasivos sigue en ascenso, Petróleos Mexicanos entrará de lleno en un estado de pronóstico reservado, pues un estado de quiebra técnica puede ser fatal de necesidad. En eventual estado de quiebra, PEMEX puede verse obligada al cumplimiento del deber, a sufragar ante sus acreedores, colocándose en una maraña de situaciones como su propia descapitalización, como la falta de crédito, como la obligación de sus pagos, etcétera. Ante semejante embrollo, y sin que quede claro quiénes y cómo la endeudaron, cabe la necesidad de cuestionar, con la Ley en la mano, a todos aquellos que la lastimaron en lugar de protegerla al grado de que contra toda lógica por poco y hasta la enajenan. Esto a partir de cuestionar a sus directores generales, empezando por su titular actual y de ahí hacia atrás, hasta llegar por lo menos a Jorge Díaz Serrano.

Antes de hacer un paréntesis para pasar a una reflexión semántica y sustantiva, considérese también lo siguiente: Al margen de los aspectos laborales convencionales, PEMEX trabaja todos los días de cada año. Porque su naturaleza es esa, dicha institución está obligada a esforzarse permanentemente pues los requerimientos de energía la obligan al abasto diario y esto desgasta su maquinaria y equipo a un ritmo constante y prematuro. De acuerdo con nuestras cifras y estadísticas, de los hidrocarburos se traslada el potencial natural, de modo que de esto se obtiene el 90% de la energía que se consume en todo México. Esto quiere decir que aparte de la gasolina, del gas butano, el diesel, el gas avión y del combustóleo, del petróleo crudo, mediante procesos altamente técnicos y refinados, se utiliza la capacidad abrasiva para generar otro tipo de energía como la eléctrica, vía las termo centrales. En consecuencia y, no obstante que hoy en día y a nivel internacional ya se trabaja en la investigación de otras fuentes, es del petróleo de donde se obtiene la más alta cantidad de energía motriz, térmica y calorífica para hacer frente a una demanda descomunal y sostenida como la que en México y en otras partes del mundo representamos.

Sin concluir todavía, hay que señalar también que México cuenta con yacimientos de gas natural enormes (sí, aquello que encapsulado tras la explotación prolongada y sostenida del propio petróleo queda aún), ante lo cual se admite y consigna serias deficiencias e inconsistencias, de tal “suerte” que hasta importamos dicho producto. Imagínese usted. La reserva técnica de gas natural en México es un asunto de controversia aunque se estima que es altísima. Tal vez billones de pies cúbicos. El problema en este rubro está en que, no obstante que se cuenta con ello, existe una explotación tanto ineficiente como deficitaria pues las políticas desarrolladas para tal efecto son hasta ahora inseguras, inestables y poco claras. El gas natural es uno más de los productos derivados de los hidrocarburos pero la torpeza ante su explotación supone un subterfugio para propósitos todavía inconfesables: allanar el camino para abrir la puerta de la paraestatal ante la codicia de grandes empresarios y toda una pléyade de saqueadores.

Lo irónico (o la burla) del asunto es que ante semejante situación, el propio presidente Fox Quesada reitera que durante su mandato, los recursos de PEMEX están siendo utilizados para la reinversión así como para el Fondo de Reserva para el futuro en materia petrolera, contradiciendo el hecho de que ante la situación de veto al presupuesto de la institución, justificaron que la medida obedeció a que, de llevarse a cabo tal como se presupuestó por el Congreso, se afectarían importantísimos rubros como el de la salud, el de la educación así como el de la seguridad pública. Como si no se contara o no hubiera otro tipo de ingresos (vía impuestos) para el gobierno. Como si todo dependiera del petróleo, como si no hubiera otra fuente de ingresos para el Estado.

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