March 10, 2006

Mujeres tijuanenses protestan en su día

Por Luis Alonso Pérez

El 8 de marzo de 1857 un grupo de trabajadoras de una fábrica textil de Nueva York se levantaron en huelga exigiendo condiciones justas de trabajo e igualdad de salarios. Sus exigencias fueron silenciadas con fuego cuando los dueños incendiaron la fábrica ocupada, quemando vivas a un grupo de 129 mujeres.

Estas obreras hoy en día son consideradas como mártires de una lucha por justicia e igualdad que pareciera no tener fin.

Para muchas mujeres tijuanenses la joven Sara Chavolla se ha convertido en mártir de una cruzada por la justicia que no solo continúa exigiendo castigo a los secuestradores que le arrebataron abruptamente la vida, si no que busca cambiar las prácticas machistas de la sociedad que generan la violencia e injusticias hacia las mujeres mexicanas.

Para conmemorar un aniversario más del Día Internacional de la Mujer, el Comité Contra la Violencia de Género convocó el domingo 5 de marzo a las mujeres de Tijuana a una marcha exigiendo una solución inmediata al asesinato de Sara Chavolla y un alto a la alarmante ola de violencia hacia las mujeres que atemoriza e indigna a las mujeres de esta ciudad fronteriza.

Alrededor de 50 personas se reunieron al mediodía frente al monumento a la Diana cazadora para dar inicio a una marcha que atravesó las principales arterias viales de la Zona Rió de Tijuana y concluyó frente a las oficinas de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), instancia responsable de la investigación y esclarecimiento del caso de Sara.

La marcha se detuvo unos momentos frente una cruz colocada por los padres de Sara Chavolla en el sitio donde su hija fue lanzada por sus captores al pavimento desde un auto en movimiento con las manos atadas a su espalda. La madre de la víctima –Sara Ruíz– encendió una veladora en su honor y los asistentes guardaron un minuto de silencio en su honor antes de continuar con su trayectoria.

La señora Ruíz encabezó la marcha junto con Paulina Ramírez, la joven mexicalense que fue violada a los trece años y que fue orillada por las autoridades a proceder con un embarazo resultado de la agresión sexual con argumentos morales y religiosos, siendo que ella deseaba recibir los métodos anticonceptivos de emergencia que establece la ley.

Mujeres de todas edades e ideologías marcharon con pancartas demandando justicia a los feminicidios e igualdad de derechos para las mujeres. Madres, hijas, amigas, hermanas, estudiantes, profesionistas, activistas y amas de casa entonaban consignas como “No más violencia contra las mujeres” y “Gobierno corrupto y asesino, que permites el feminicidio”.

Al frente del grupo marchaba la joven Diana Casillas, una estudiante de preparatoria que se unió a la protesta porque tiene la misma edad de Sara y siente que lo mismo le pudo haber sucedido a ella. “Esta lucha es una causa que nos afecta a todas las mujeres porque estamos rodeadas de mucho machismo y por eso suceden casos como los de Juárez, que se pueden comenzar a ver más aquí” comentó la joven, quien dice que más que sentir miedo a la violencia siente un profundo coraje y desea que el gobierno promueva leyes para promover la libertad y seguridad de las mujeres. “Uno como mujer se siente agredida (por la violencia) porque aunque no te pase a ti, te afecta, sientes como si fuera tu hermana”.

A un lado de Diana marchaba la señora Marta Cervantes, madre de dos jóvenes universitarias. Para la señora Cervantes le resulta muy difícil permanecer tranquila en momentos tan críticos como este, ya que sus hijas salen de la escuela en la noche y no puede dormir hasta que estén en casa.

Al arribar a las oficinas de la PGJE se llevó a cabo una protesta en la que se turnaron al micrófono algunas de las participantes y organizadoras del evento. Paulina Ramírez declaró su indignación por la inequidad que existe en el acceso a la justicia entre las diferentes clases sociales. “De que sirve que nuestras autoridades ganen un dineral si no hacen nada por los pobres. No puede ser posible que ellos por ser hombres nos traten así a las mujeres, se les olvida que ellos nacieron de una mujer” exclamó Paulina.

Durante la protesta las organizadoras citaron a la feminista Marcela Lagarde, exponiendo que “el feminicidio es un crimen de estado que se conforma por el ambiente ideológico y social del machismo y la misoginia, así como por ausencias legales y políticas de gobierno, lo que genera condiciones de convivencia inseguras para las mujeres, pone en riesgo la vida y favorece el conjunto de crímenes que exigimos esclarecer y eliminar”.

Consideran que para que exista el feminicidio deben concurrir de manera criminal el silencio, la omisión, la negligencia y la colusión de autoridades encargadas de prevenir y erradicar estos crímenes. “Hay feminicidio cuando el estado no da garantías a las mujeres y no crea condiciones de seguridad para sus vidas en la comunidad, en la casa, en los espacios de trabajo, de tránsito o de esparcimiento, más aún cuando las autoridades no realizan con eficiencia sus funciones”.

Al terminar la protesta, la señora Sara Ruíz y representantes del Comité Contra la Violencia de Género entregaron un oficio a la subprocuradora María Teresa Valadez pidiendo el esclarecimiento del caso de Sara Chavolla y de los casos de feminicidio inconclusas, exigiendo la renuncia del procurador Antonio Martínez Luna si no muestra ser capaz de resolverlos.

Si desea saber más sobre la lucha en contra de la violencia hacia la mujer en Tijuana, comuníquese con el Comité Contra la Violencia de Género a la dirección de correo electrónico: ccvg.tj@hotmail.com

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