March 9, 2001


Un inocente portador de la tuberculosis

por Colin Crawford

Médicos de San Diego han detectado un aumento de casos de tuberculosis entre niños a lo largo de la frontera México-Estados Unidos. El Dr. Wayne Dankner, anteriormente adscrito al departamento de pediatría de la Universidad de California en San Diego y sus colegas identificó cerca de 600 casos de tuberculosis del tipo (M bovis) entre 1980 y 1997. Aunque los médicos detuvieron sus muestreos hace varios años, el Dr. Wayne cree que no hay razón para pensar que el problema haya desaparecido.



PHOTO BY DAVID MAUNG
“¿A cuánto el kilo de queso fresco?” No todos los expendios venden quesos de leche no pasteurizada.

El Dr. Danker y sus colegas se sorprendieron cuando a mediados de los ochenta comenzaron a descubrir evidencias de infecciones extrapulmonares del tipo M. bovis entre niños pequeños. La enfermedad es más común entre adultos debido a que la bacteria puede permanecer latente en el sistema de una persona por décadas y luego reactivarse, cuando el organismo tiene menos defensas. El número actual de casos no sería tan alarmante entre adultos, pero tratándose de niños, la cuestión es distinta.

La culpa, cree el galeno, se debe al queso fresco, que a menudo se hace con leche no pasteurizada.

Según Dankner, los productores de leche de Estados Unidos no representan ningún riesgo en este sentido. Indicó que las lecherías norteamericanas están rigurosamente reguladas por la U.S.S.D.A., de manera que el riesgo que podrían representar es prácticamente nulo. "Además, los esfuerzos realizados para erradicar la microbacteria bovis en la década de los cuarenta en EEUU fueron ampliamente exitosos.

La microbacteria bovis adquiere su nombre del ganado bovino, que constituyen el principal vector de esa bacteria. En el ganado se transmite la bacteria a través del esputo en el aire, de donde pasa a los pulmones y finalmente a las ubres y a la leche. Puede resultar difícil diferenciar entre la M bovis y otras formas de tuberculosis por medio solamente de pruebas cutáneas, aunque una vez activada, la bacteria causa inflamación de los nódulos linfáticos y dolor abdominal crónico. Por añadidura, debido a que estos síntomas a menudo se asocian a enfermedades comunes, la microbacteria bovis puede pasar inadvertida.

"No toda la leche mexicana se pasteuriza", observa Dankner, "y existe la creencia de que el queso sabe mejor si se hace con leche no pasteurizada." La investigación de Dankner revela que sólo el 50% de la leche se procesa en lecherías, donde es pasteurizada." Esta teoría sería después confirmada por los patrones demográficos de la enfermedad. La microbacteria bovis entre caucáseos americanos y africanos americanos es baja, mientras que "los hispanos americanos, especialmente entre la población infantil, juegan un papel importante en la portación de la enfermedad," agregó Dankner. Además, aunque las cifras de la infección son pequeñas, representan un alto costo. La tuberculosis pulmonar puede ser tratada con relativa facilidad tomando medicinas en un período de seis meses, pero la tuberculosis no pulmonar como la producida por la microbacteria bovis, sin embargo, no es tan fácil de tratar, pues compromete los nódulos linfáticos, además que propicia la recurrencia de la enfermedad.

Debido a que los casos que se estudiaron corresponden principalmente a niños nacidos del lado norteamericano, el problema a lo largo de la frontera puede ser más grande de lo que parece, pues la infección presumiblemente ocurre al menos con la misma frecuencia entre niños nacidos en el lado mexicano.

Quesos frescos no es lo que buscan los agentes de migración. Pero, desde el punto de vista de la salud pública, el doctor Dankner urge a un aumento de los esfuerzos de educación: "Con tacto cultural, necesitamos dirigir nuestros esfuerzos a la población mexicana y mexicoamericana". Tales esfuerzos pueden incluir iniciativas para hacer cumplir las leyes de pasteurización mexica-nas, así como campañas para alentar a la gente a no consumir quesos provenientes de leche no pasteurizada. Sin embargo, no parece que estos esfuerzos reciban mucho apoyo del lado norteamericano, al menos en el corto plazo. La Dra. Kathy Moser, encargada del control de la tuberculosis por el condado de San Diego, reconoce que los oficiales de salud "hablarían del asunto en el supuesto de un foro sobre el particular". Pero no espera que le presten demasiada atención pues apenas se registra un 2 a 5% de casos de tuberculosis producidos por la microbacte-ria bovis en los Estados Unidos.

"Sería magnífico tener un proyecto para combatir la microbacteria bovis", expresó Moser, y agregó que un programa de este tipo "debe avanzar inteligentemente", identificando cuidadosamente las fuentes de infección para evitar que "los productores de leche se vean empujados innecesariamente fuera de su negocio. Esto", insiste Moser, "sería irresponsable".

Dankner reconoció que la erradicación de la M bovis puede no ser el principal problema de salud pública a lo largo de la frontera. Consideró que es un problema que es posible resolver.

Wayne Dankner puede ser contactado en wayne.dankner@parexel.com

(Reprinted from Border Reflections, "Profiles on Community Health", January/February 2001, Issue 28, a publication of The Border Health Initiative.)

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