March 9, 2001


Para Tí

La tarde ha llegado y con ellos los recuerdos, el viento sopla cálidamente anunciando brevemente que el invierno se retira. Han pasado varios meses en los cuales los obstáculos y las adversidades han sido librados uno a uno y quedando atrás.

Hoy es un día nuevo, como nuevo es el Sol de cada amanecer porque el día anterior murió en su quehacer; más si embargo la nostalgia ha invadido mi ser, veo las noticias, los correos, y periódicos, miro a mi entorno a los seres que la vida me ha brindado compartir. Y hoy aquí y en el ahora quiere compartir ésta inquietud que no puedo evitarla, son días y días de traerla presente en mi mente.

Poesía y Religión, ¿Qué acaso las dos no son una sola? ¿Qué acaso el amar a través de la palabra, de la prosa y la Fe no es una poesía? O ¿acaso la Religión no es un poema por rescatar y alcanzar la vida eterna?

Transformarnos, ó pulir nuestra existencia, o tal vez desprenderse de éste hermoso suelo y vivir espiritualmente en la Fe y el Amor de la esencia para el día que tengamos que desencarnar.

Por eso amo los cantares antiguos, en los que nuestros antepasados los aztecas, toltecas, transmitan el conocimiento de la existencia misma libremente, a través de los murales, cantos, pinturas y códices. En los que el Honor, la humildad, la paciencia, tenacidad, moral, era ir librando sus propios escollos y así llegar a la meta establecida con su propio remo, su propia canoa.

Todos los seres son maravillosos, porque tienen el soplo divino original, tienen luz, fueron dados a la luz. Veo con tristeza la lucha por encontrar la verdad, todos tienen su verdad, porque todos buscan la lucha por la existencia; más sin embargo, el ser se ha agrupado y otros aislado. Unos gritando su verdad, otros ocultando su luz, hay quien dijo por allí si das todas la luz se cegará y no podrá mirar ni saber que hacer. Vaya! Con los sabios!

Si el pensar es primero que existir, como dijo el nombre noble. "Primero pienso, luego existo".

Poesía y Religión, la misma lucha, la misma entrega. En las dos se crece, en las dos se regocija, en las dos se sufre, en las dos está la esperanza de alcanzar el trascender, la trasmutación del ser.

¿Para qué perder el tiempo en tirar las piedras al que camina por enfrente de tu puerta, de tus ojos, y pasos llevando su poesía bajo su brazo y su religión en sus andares?

¿Por qué no escuchar y discernir al que se cruza en tu camino con la poesía de su alma y de su propia canoa? Todos se creen sabios cuando están ciegos por el destello de su propio ego, si no pueden poner atención con el espíritu, ¿Cómo pueden amar su propia religión, si solo se les va el tiempo en criticar al océano que no para de mandar sus olas a las orillas del mar y de las playas?

Somos materia, la bendita madre naturaleza nos la ha brindado prestada, más el soplo divino, ha sido el mejor regalo del Universo. Un día podrá desencarnar y dime ¿Qué te vas a llevar? Si no tuviste tiempo de alimentar tu espíritu, tu soplo divino, creciéndolo en los Valores, en la Fe, en el Honor.

¿Cómo quieres llegar a tu destino, si no tienes fuerza, no tienes luz, estás anclado a los falsos profetas, falsos testimonios, que por generaciones enteras han sido transmitidos con engaños y terribles infamias, dictaduras, conquistas.

¿Qué acaso no has escuchado que los velos se han rasgado? Ya no hay intermediarios de largas filas, ya no existen ataduras, la trasmutación se ha logrado a través de los hechos.

Puedes ser feliz en la medida que tú lo quieras ser, puedes tener luz, en la medida que tu ego se encuentre lejos de tu piel, y escuches la voz de la prudencia que lleva de la mano a la humildad. Pueden escribir los versos más eternos, los libros más fascinantes y la Fe más integra si aprendes a remar tu propia canoa y librar tus propios escollos, como ejemplo de lucha y un sublime llegar al más allá con y por tus ideales.

Amo la madre naturaleza que cada día nos demuestra su Fe brindándonos lo mejor de su existencia a través del perfume de una rosa o el alimento en mi mesa. Amo al reino animal, su sabiduría y su entrega. Amo al reino mineral, que me recuerda que existe la fuerza de un diamante y que cada lado puede ser un hermano y cada uno posee su propia verdad, su propia existencia.

Amo a los cuatro elementos que reinan en el mundo brindándome su esencia, existencia y fuerza para regocijo de mi ser y mi tiempo de espera. (Aún no es mi tiempo de partir).

Elizabeth Ríos de Pastrana

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