March 8, 2002

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Diego Alvarez

Colombia, ya era hora

El pasado 20 de febrero, el presidente de Colombia, Andrés Pastrana, decidió poner fin a las negociaciones de paz que sostenía con el grupo guerrillero FARC, Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia, un grupo que ha sembrado el terror durante los últimos 40 años en ese país suramericano.

Las negociaciones de paz fueron el gran objetivo del programa de gobierno del presidente Pastrana. Iniciados el 7 de enero de 1999, los diálogos de paz condujeron a la creación de la llamada "zona de despeje" un terreno del tamaño de Suiza en el medio de las selvas colombianas, y en el cual los guerrilleros eran amos y dueños.

Luego de tres años de abusos por parte de las FARC, discusiones, rompimientos de conversaciones, intervenciones internacionales y mucha paciencia del gobierno colombiano, el presidente Pastrana decidió que las FARC ya habían recibido demasiadas concesiones que aprovechaban para aumentar sus acciones bélicas en contra de la democracia.

Hoy, las FARC son denominadas "grupo terrorista" algo que muchos colombianos esperaban escuchar de su presidente, y de la comunidad internacional. El hecho de declarar a un grupo como terrorista tiene hoy más significado que nunca, ya que después de los sucesos ocurridos el pasado 11 de septiembre con el ataque perpetrado a las torres gemelas de Nueva York, el mundo entero está de acuerdo con la erradicación de cualquier síntoma que conduzca al terrorismo.

La campaña antiterrorista mundial, esta siendo liderada por los Estados Unidos, y Colombia ve ahora la necesidad de que el país del norte le brinde más ayuda económica y de inteligencia militar para erradicar el flagelo del terrorismo que las FARC pretenden imponer a toda costa en el país del sur.

Por su parte, tras tres años de diálogos de paz en medio de acciones bélicas y con un territorio bajo su gobierno, las FARC se consolidaron hasta el punto de convertirse en el grupo terrorista más poderoso del continente americano. Esto por supuesto merece la atención, no solo de los Estados Unidos, sino del resto de países ya que como quedó demostrado con los ataques a las torres, el terrorismo traspasa las fronteras.

Un día después de haberse dado por terminado el diálogo por la paz entre el gobierno colombiano y las FARC, el grupo subversivo había bloqueado algunos accesos a diferentes municipios dentro de la zona de despeje. Unos 16 pueblos estaban sin luz y sin agua. Un par de días después, las FARC tenían más de 150 municipios del sur de Colombia sin los servicios básicos de electricidad debido, en gran parte, a la voladura de torres de energía eléctrica.

Con un ejército más profesional, mejor entrenado y con modernos equipos, el gobierno colombiano ha retomado el control de algunos municipios y gran parte de la zona de despeje. En su afán por conseguir más fondos para el ejército, Pastrana ha pedido mayor compromiso de la comunidad internacional y ha dicho que justifica las medidas antiterroristas adoptadas. Sin embargo, la respuesta de Washington sorprendió a todos cuando el presidente George W. Bush rechazó la propuesta de un plan ambicioso que pretendía aumentar dramáticamente el papel de los Estados Unidos en el conflicto colombiano.

Mientras el gobierno americano decide hasta dónde más debe intervenir en el conflicto, en Colombia se ha declarado como zona de guerra, una amplia región del sur del país, y se le ha conferido facultades especiales al ejército, con el fin de retomar el control de todo el territorio nacional y defender la democracia.

Lo cierto es que ya era hora de que el conflicto en Colombia fuera mirado por la comunidad internacional y fuera nombrado como lo que es: terrorismo en contra de la democracia.

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