March 7, 2003

Encienda Una Vela
Mons. Jim Lisante
The Christophers

Una Luz de Esperanza en la Pampa Argentina

Era abril de 2002 y la Argentina se hundía cada vez más en la peor crisis económica y social de su historia, y los periódicos del mundo lo proclamaban día a día. ¿Cómo se llegó a esto? Un país de abundancia, de cultura y gente pacífica. Pero las fotos mostraban lo inconcebible: disturbios en las calles de Buenos Aires, supermercados saqueados y familias de clase media marchando en protesta cada semana; los indigentes revolviendo la basura, mientras niños desnutridos se morían en el norte, y en los hospitales las provisiones se iban acabando. Y las iglesias se llenaban de gente, rezando, a toda hora.

Era un día de Abril. Raúl Pastor manejaba su auto por Santa Rosa, capital de la provincia de La Pampa, pensando qué hacer con su vida. Arquitecto, 36 años de edad, hacía ya doce meses que no tenía trabajo. Buscaba incansablemente, pero los trabajos ya no existían, y su angustia aumentaba. Había millones como él—profesionales con el futuro vacío. Quizás debería irse del país, pensaba Raúl, como ya hacían otros. Era otoño y soplaba una brisa fría en las vastas planicies de La Pampa. Raúl cerró la ventana del auto y prendió la radio. Y una entrevista se apoderó de su atención: Pedro Veras, su esposa y dos hijos, de 7 y 11 años de edas, vivían en una carpa, en Villa Germinal, uno de los barrios más pobres de Santa Rosa. Pero había perdido el trabajo, no podía pagar el alquiler, y los habían desalojado. Y Raúl pensó, “¿cómo puedo ayudarlos?” Era arquitecto, sólo tenía sus conocimientos para ofrecer. “Los ayudaré a construir una casa”.

Contactó la estación de radio, se reunió con la familia Veras y juntó algunos materiales de construcción. Luego organizó una campaña de solidaridad —se donaron ventanas, caños, cemento, madera y otros elementos. La gobernación de La Pampa donó los ladrillos. Raúl obtuvo la posesión garantizada del terreno, para Pedro Veras y su familia, por 20 años. Y antes de comenzar los trabajos, pidió autorización al Consejo de Arquitectos para trabajar gratis.

Pero eso fue sólo el principio: en cuanto se completó la casa de la familia Veras, 15 familias sin techo pidieron unirse al proyecto. Raúl evaluó las necesidades, distribuyó las tareas y obtuvo la posesión de los terrenos. Ahora ya son 19 familias. El proyecto necesitaba un nombre y lo llamó Las Hormigas. Dice Raúl, “las hormigas son muy trabajadoras, cada una cumple una función, y juntas son bien organizadas”. Agrega, “y esto es precisamente lo que hacemos aquí. Paso a paso, vamos haciendo el trabajo”. Raúl recibe una fuerza enorme de la dedicación y la esperanza de esta familias que lo han perdido todo.

Pero los recursos son limitados y las necesidades muchas. El joven arquitecto aún necesita un camión para transportar material de construcción, una mesa de carpintero, cemento y un molde para hacer bloques de cemento. Las casas son modestas, “pero ahora las familias tienen un techo”, dice Raúl. ¿Y con su vida qué pasa? En realidad no tiene mucho tiempo para planear su futuro en otro país. “Tuve buenas oportunidades en mi vida. Recibí una educación. Aún tengo posibilidades. Pero estas familias no tienen nada”. Mientras tanto, pinta casas o hace algún trabajo pequeño de construcción por unos pocos pesos. Aprendió a diseñar sitios de web por su cuenta, y construyó su propio sitio. Hace poco recibió una mención honorable de la sociedad de arquitectos por su esfuerzo humanitario con Las Hormigas.

Mis amigos, ¿qué más puedo agregar a todo esto? Solamente que Raúl Pastor y Las Hormigas son un magnífico ejemplo de que, aún en medio de la desesperanza, siempre hay algo que podemos hacer para lograr un cambio. Y también esas palabras de las Sagradas Escrituras que me vienen a la mente: “No tengo plata ni oro, pero te doy lo que tengo”. (Hechos de los Apóstoles 3:6)/

Para obtener una copia gratis de ECOS S-232 “Las distintas caras de la pobreza”, escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017. o email a spanish-dept.@christophers.org.

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