March 4, 2005

Más Seguridad para los Jóvenes Significa más Seguridad para la Comunidad – Reformas del CYA van por Buen Camino

Por Lenore Anderson

Cuando hay seguridad para nuestros jóvenes, hay más seguridad en nuestras comunidades. El seguro público se logra cuando les damos la oportunidad a nuestros jóvenes que tienen problemas de cambiar sus vidas.

Pero California ha hecho lo contrario. Nuestro sistema jurídico para los jóvenes está quebrado y perjudica al seguro público, perjudica a nuestras familias y perjudica a nuestros jóvenes. Le cuesta millones de dólares cada año a los que pagan impuestos pero no termina en comunidades más seguras.

La California Youth Autho-rity (CYA) (La Autoridad Juvenil de California) supuestamente rehabilita a los jóvenes que tienen problemas. ¿Cómo se educa y rehabilita a un joven? No con golpes. No con asaltos sexuales. No estando incomunicado por meses. Eso se llama abuso. Y sus resultados son previsibles: casi nueve de diez jóvenes que han sido encarcelados en prisiones abusivas regresan en menos de tres años. La CYA es una desgracia que les está fallando a nuestra juventud y a nuestras comunidades.

Una seguridad pública verdadera significa inversió en la rehabilitación. Depositando a los jóvenes en prisiones brutales no le promete la seguridad a nadie. Sólo empeora la situación. Sin consejeros, profesores, profesionales de terapia o aún sin niveles básicos de dignidad humana, los jóvenes de la CYA se consumen de miedo y el aislamiento. Usualmente salen dañados y sin preparación. Eso no es bueno para los jóvenes, para sus familias ni para la seguridad pública.

En enero, la senadora Gloria Romero le abrió la puerta al cambio para el sistema jurídico juvenil de California. Respondiendo al llamado de su conciencia, Romero presentó legislación para transformar la CYA que estaba llena de escándalos. Primero en su agenda está el cierre de la facilidad notoria N.A. Chaderjian en Stockton, donde se grabó en cámara la paliza de un joven de la CYA por dos guardias.

Ahora, el gobernador Schwarzenegger y el nuevo liderazgo de la CYA han tomado las riendas para reemplazar el gasto y el abuso dentro de la CYA con la rehabilitación. El Secretario de correcciones Rod Hickman y el director de la CYA Walter Allen presentaron en corte un plan para desarrollar un modelo completamente nuevo para el sistema jurídico juvenil de California que se centra en la rehabilitación.

De repente, se ha visto una unidad entre las familias, los grupos de abogacía y los elegidos: todos piensan que la CYA necesita una transformación completa. Los hechos –en docenas de estudios nacionales– los apoyan. La rehabilitación cuesta menos y reduce los niveles de crimen. El encierro de jóvenes en prisiones abusivas cuesta más y sólo aumenta la tasa de los jóvenes que regresan a la cárcel.

El tiempo que gasta nuestra juventud en el sistema jurídico se debe de reemplazar con algo que beneficie a la comunidad, las familias y a estos mismos jóvenes. Cualquier otra cosa no da resultados. Cualquier otra cosa es un gasto de tiempo. Cualquier otra cosa es un gasto de nuestros recursos.

El 50% de los jóvenes encerrados en la CYA son latinos; otro 30% son afroamericanos. Nuestras comunidades y nuestras familias son las que más sufren por las miserables fallas de la CYA.

Pero sí hay otro camino; éste trabaja y se ha comprobado. Hace veinte años, Missouri transformó su sistema de la manera que sugirieron el secretario Hickman y la senadora Romero. ¿Y ahora? La tasa de los jóvenes que regresan a la cárcel es 8% en comparación del 90% en California. Otros estados, desde Texas a Illinois, han seguido el ejemplo de Missouri. Si se pudo en otros estados, también se puede en California.

Es seguro que el cabildeo egoísta y equivocado en Sacramento por los que apoyan las prisiones, lucharán en contra de las reformas propuestas por el gobernador y la oficina de la senadora Romero diciendo que son extremas. Pero los hechos cuentan otra historia. El mes pasado, el inspector general del estado publicó un reporte titulado “Revisión para la Responsabilidad” de la CYA que reportó que los abusos en todo el sistema de la CYA continúan. Y días antes de que se publicara éste reporte, algunas jóvenes en la cárcel correccional para niñas en Ventura y otros jóvenes en la prisión correccional para niños en Chino presentaron demandas por separado de asalto sexual culpando al personal de la CYA.

Las reformas propuestas por el secretario Hickman hará a California un líder en la rehabilitación en vez del abuso. Y la legislación de la senadora Romero llega a la raíz del problema con el cierre de las prisiones para jóvenes para asegurar que son consejeros profesionales –y no guardias– los que están rehabilitando a nuestros jóvenes que tienen problemas.

Nosotros podemos tener como prioridad la seguridad pública. Nosotros podemos cerrar estas prisiones abusivas y despilfarradas, invertir en la rehabilitación, y crear jóvenes y comunidades que son más seguros, más fuertes y más saludables.

Lenore Anderson es la di-rectora de ‘Books Not Bars’ (Libros, No Cárceles), la campaña estatal para la re-distribución de los fondos de California para la oportunidad en vez del castigo. www. booksnotbars.org

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