March 3, 2006

Análisis

PEMEX y la quiebra técnica. Futuro en juego, o colapso?

Por Dagoberto Márquez

(primera parte)

Petróleos Mexicanos es, sin lugar a dudas, la más importante de nuestras empresas paraestatales al grado de que subvenciona buena parte de la administración pública en este país. La extracción del petróleo de nuestros yacimientos es tal que solo algunos países nos superan en esta materia en el mundo. Sin embargo algo se traen con ella porque, de acuerdo con información recién divulgada, Petróleos Mexicanos está al borde del colapso. Sí, escuchó bien, al borde del colapso.

Estimado Lector. Fina Lectora. Ignoro que tanto sepa usted de esto pero, en relación con los hidrocarburos la cosa está que arde. Resulta que por azares del destino, la empresa nacional orgullo de los mexicanos y además una de las más eficientes en el mundo, puede entrar, en solo un par de años, en un estado de quiebra técnica lesivo pues, sus pasivos, por inaudito que parezca, pueden estar a la par e incluso superar el nivel global de sus activos. Dicho de otra forma, el extraño nivel de su endeudamiento podría pronto superar el muy-muy alto valor de la empresa. Este valor está dispuesto y diseminado físicamente en plataformas, equipo, refinerías, instalaciones de otra índole, ductos, oleoductos, transporte de todo tipo y muchos activos más.

Para que tenga usted una idea más clara, más objetiva, PEMEX tiene un valor total basado en infraestructura por 91 Mil 500 millones de dólares con base en una compleja y articulada red de equipos e instalaciones, al tiempo de que sus adeudos alcanzan los 89 Mil 200 millones, quedando un escaso margen antes de que el sexenio siguiente confirme la alarma que ahora cunde en el ámbito de la economía aquí en México. La paraestatal produce (extrae) hoy en día, un promedio de más de tres millones de barriles diarios (de petróleo), cifra que por razones explicables va a incrementar para llegar a los tres y medio millones en el corto plazo.

Ojalá fuere ficción, pero no, no lo es. La explotación de los mantos petroleros debajo de nuestro suelo, bajo nuestro mar y bajo tierra firme, no obstante que ha sido la panacea de nuestra economía durante los últimos 50 o 60 años, es ahora una paradoja si se mira bien y desde diferentes ángulos. Porque lo quiso el destino, nuestro país está situado en un rico lugar que solo por la codicia y el latrocinio está mermando. Aunque haya gente que opina que si bien Lázaro Cárdenas hizo lo correcto al expropiar la industria petrolera hace ya décadas, no lo hizo (bien) en la medida de que los mexicanos de entonces no contaban con la experiencia para el desarrollo de estas cosas ni tampoco con la visión suficiente en relación con la tecnología. Y, sí, puede ser. La gente de entonces no tenía claro cómo reparar la maquinaria ni cómo conducir los procesos petrolíferos ni petroquímicos más indispensables para hacer del desarrollo energético una industria sólida y sana.

Hoy en día y más allá del enigmático cambio en el clima global del planeta, del cual este opinante ya vertió su visión, distintas personas han alzado la voz para verter su opinión sobre el asunto, advirtiendo que las cosas en materia petrolera están mal, que las cosas están haciéndose de manera incorrecta, que la extracción de petróleo no puede llevarse a cabo con base en caprichos propios ni tecnocráticos así como tampoco con base en diagnósticos mediocres, malintencionados o erróneos. Que el precio del barril de crudo para exportación no puede seguir abaratándose, que al producto hay que redimensionarlo proporcionándole el debido valor agregado, etcétera. Entre quienes han alzado la voz y entre quienes este opinante concede capacidad como para hablar en conciencia de este tema están Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano, Jesús Silva-Hérzog Flores, Joaquín Hernández Galicia, Manuel Bartlett Díaz, Manuel Cama-cho Solís así como Andrés Manuel López Obrador.

El asunto sobre un estado de quiebra técnico es complejo y de alto riesgo aún tratándose de una empresa simple y cualquiera. Debido a que se trata de la empresa paraestatal soporte de México la cosa adquiere relevancia por muchas y muy variadas razones. Una de las principales preocupaciones puede observarse en dos campos. Por un lado porque PEMEX y la producción de toda una gama de productos derivados del petróleo dan el soporte a nuestra economía y por otro porque la baja en las reservas a mediano plazo puede propiciar una grave disfunción que podría colocarnos en un transe de colapso inimaginable. Por esto preocupa y mucho, el que con criterios perversos, erráticos o convenencieros, quienes ejercen el poder dispongan de medidas que corresponde a todos examinar y tomar porque de tales medidas podría sobrevenir la viabilidad para las futuras generaciones o bien el caos.

Para que tenga usted una idea clara de lo que hablamos, discurramos con un ejemplo más o menos: Un barril de petróleo crudo es la unidad de medida para calcular y registrar tanto la extracción como la producción del mismo. Un barril supone un contenido de 50 litros. El barril para exportación, como consecuencia de variables en la producción mundial, fluctúa en su precio. Sin embargo, considerando variables como el aumento de la producción internacional (o la baja de la misma), el incremento o el decremento de su precio por diversos factores, como decisiones de carácter político y como restricciones que no faltan, situemos su valor en 30 dólares aún considerando el polémico dato de que su valor debería ser más alto pues no es un producto inagotable y porque técnicamente es un producto que se acabará. Con estos datos y con base en una lógica aritmética y económica, arme usted su propia conclusión. Tres millones de barriles de extracción de petróleo diario supone cavernas de 150 mil metros cúbicos por día y de 54 millones 750 mil metros cúbicos al año. Supone también, 90 millones de dólares cada día, 2mil 700 millones cada mes, así como 33 mil millones de dólares al año. Algo así como Mil millones de pesos (mexicanos) de ingreso diarios, 30 mil millones al mes y 365 mil millones de pesos al año. Mucho dinero pues.

Porque las cosas son así y porque nuestro Creador lo puso en el mundo, el petróleo es hoy en día la principal fuente de energía con que contamos para mover y transformar una y mil cosas. Lo mismo sirve para calentar una pequeña taza de café que para proporcionar calefacción masiva en lugares inhóspitos. De esta manera, el petróleo sirve para que barcos, transporte terrestre y aviones nos den servicio inmediato en todas las regiones del mundo. Por si todo fuera poco, el petróleo se utiliza como combustible básico para algunas termoeléctricas, aquellas centrales que combinando un proceso de producción, generan electricidad para miles de hogares u oficinas. Del petróleo se deriva el chapopote, el plástico, el nylon, el polietileno, el polipropileno, el poliéster, el poliuretano, etcétera. Con el petróleo como materia prima se producen miles de productos de la vida diaria como algunos medicamentos, la parafina, los fertilizantes, el queroseno, los impermeabilizantes, el aceite para motor, el aceite para transmisión, algunas pinturas, algunas tintas y por supuesto, la gasolina, el petróleo diáfano, el diesel, la turbosina, el gas avión, así como el llamado combustóleo. Los países con mayor producción petrolera en el mundo son los siguientes. Los de Medio Oriente como Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Irak, Irán y Qatar. Los del Mar del Norte como Noruega, Islandia, y Reino Unido. Algunos de la ex Unión Soviética como Rusia, Kazajstán, Turkmenistán y Siberia occidental. Algunos africanos como Libia, Nigeria y Argelia, y otros de otras partes del mundo como Canadá, Estados Unidos, Venezuela, Colombia, Argentina, Indonesia y México.

Aunque las cifras y estadísticas se mueven en función de algunas circunstancias, por ello y porque por razones de geopolítica las estadísticas nunca son ni serán claras ni exactas, la producción internacional de petróleo crudo hasta hace no mucho era la siguiente: Asia participaba con el 42 % para todo el mundo, Estados Unidos y Canadá con el 20 %, los países de la ex URSS con el 18, África con el 9, América Latina con el 8, dejando solo un 3 % para el resto de los países.

(La próxima semana parte dos)

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