March 3, 2006

Asuntos de inmigración:

El país necesita la ley DREAM para los estudiantes indocumentados

Deepak Bhargava
New America Media

Nota del editor: El negarles oportunidades de educación a los hijos de inmigrantes indocumentades no va con los valores Americanos y es autodestructivo. Por el bien del país, el Congreso tiene que aprobar el DREAM Act.

Los hijos de inmigrantes indocumentados se hallan enredados dentro de los ataques de parte de grupos antiinmigratorios contra los americanos recién llegados. Hay esfuerzos en todo el país para negarles la posibilidad de asistir a la universidad. Si estos esfuerzos triunfan, será una tragedia para todos — no solamente para aquellos jóvenes, quienes quedarían relegados a la pobreza.

Por fortuna estos jóvenes inmigrantes y sus aliados no se van a dejar atropellar. El pasado noviembre emprendieron una energética campana para re-introducir la ley DREAM dentro del senado. El DREAM Act (S-2075) les daría el paso a aquellos que son graduados de escuelas secundarias en los Estados Unidos. También les abriría camino a estos jóvenes inmigrantes, muchos de los cuales no tienen hogar por fuera del país, para que se legalizen.

El acceso a la educación es algo fundamental dentro del sistema de valores americano. La ley estadounidense garantiza el acceso a la educación primaria y secundaria a todo niño sin importar su estatus legal. La Corte Suprema reafirmó este derecho en 1981. La inmigración es una experiencia intrínsicamente americana. Diariamente llegan familias –ya sea de manera legal o ilegal— para huirle a la pobreza, la opresión y el peligro, y en busca de oportunidades, la libertad y la seguridad. El negarles a estos jóvenes inocentes la oportunidad de superarse junto con sus semejantes es una violación de este sistema de valores.

Este fin de semana se reu-nirán en Chicago jóvenes activistas para asistir al primero de seis cursos de entrenamiento que tendrán lugar en varias partes del país. El entrenamiento les fortalecerá las habilidades organizativas y de liderazgo para que puedan luchar por la aprobación del DREAM Act, y combatir contra el clima político antiinmigratorio que existe en el país.

Entre ellos se encuentra Diana, una estudiante de 20 años procedente de Chicago que se ganó el primer puesto en su curso en la escuela secundaria. Afortunadamente una ley del estado de Illinois le brindó la posibilidad de matricularse en la universidad pagando el mismo precio reducido que el que pagan sus compañeros de colegio. Actualmente Diana cursa su último año en la universidad de Illinois en Champaign-Urbana, donde estudia ciencias políticas y economía. Sin embargo, sus problemas no terminan allí. A menos de que el DREAM Act sea aprobado es posible que no pueda trabajar ni hacer un postgrado. Al igual que otros jóvenes que se hallan en la misma situación, Diana vive constantemente temerosa de ser deportada.

Si se aprueba la ley, además de abrirles el camino a la educación y al servicio militar a estos jóvenes indocumentados estaríamos construyendo una sociedad más fuerte. Les abriríamos paso a los buenos estudiantes como Diana para que utilizen su talento y esfuerzo en maneras que benefician al país y que nos pondrían en posición ventajosa con respecto a la comunidad internacional.

El DREAM Act le daría vuelta al rumbo de pobreza y oportunidades perdidas que enfrentan muchos de estos estudiantes. Pero no seria una carta blanca. Para ser beneficiados por la ley los jóvenes deberán llenar una rígida serie de requisitos. Tendrán que haber vivido en el país por al menos cinco años y deberán poseer un buen carácter moral. Tendrán que haberse graduado de la escuela secundaria o haber adquirido un cartón de bachiller equivalente como el GED. Luego, se les brindaría un estatus condicional por seis años durante los cuales deberán haber completado por lo menos dos años de estudios universitarios o de servicio militar. Solamente después de llenar estos requisitos se les permitiría solicitar la residencia. En fin, no seria un proceso fácil.

Hay pequeñas señales en estados como Virginia de que el péndulo político pueda estar moviéndose en dirección favorable a los derechos de los inmigrantes indocumentados. A mediados de febrero el senado estatal aprobó, por amplio margen, una ley que les permitiría a los estudiantes graduados de escuelas del estado cuyos padres hayan pagado impuestos durante los últimos tres años y que están en el proceso de solicitar la residencia entrar a universidades en Virginia pagando el precio reducido que se les cobra a los residentes del estado.

La ley fue propuesta por Emmett W. Hanger, republi-cano quien por mucho tiempo se opuso a la educación universitaria para los estudiantes indocumentados. Tras encabezar ceremonias de legalización de ciudadanía y ver personas jurar su lealtad al país tras años de esfuerzos y trabajo duro cambió de manera de pensar.

A pesar del ensordecedor ruido de odio y racismo que proviene de las legislaturas y los televisores, hay señales de un creciente movimiento de personas que piensan que todo niño, familia o trabajador en el país merece un trato digno y la oportunidad de ir en busca del sueño americano.

Debemos unirnos para hacer cambios en las comunidades donde vivimos y crear una sociedad en la que se les reconoce las contribuciones a estudiantes como Diana. De Chicago a Nashville y hasta Phoenix, jóvenes de toda clase están abogando por el cambio. Juntos podremos cambiar el tono del debate sobre la inmigración en el país y asegurar la aprobación del DREAM Act.

Deepak Bhargava es director ejecutivo de Center for Community Change, organización radicada en Washington DC sin ánimo de lucro ni afiliación partidista que aboga por las personas de bajos recursos.

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