March 2, 2001


Todos Los Latinos Deben Unirse A La Lucha Contra El VIH/SIDA

Por Helene Gayle

Los Latinos son la minoría que más rápido está creciendo en los Estados Unidos. Su influencia está aumentando en todos los sectores de la sociedad. Sin embargo, las comunidades hispanas enfrentan una crisis sanitaria que amenaza con poner en peligro su salud, prosperidad y potencial humano. Esa amenaza es el VIH/SIDA.

Más de medio millón de estadounidenses están viviendo con el VIH, y se estima que cuarenta mil más siguen contrayendo la infección cada año. No obstante, muchos siguen sin conocer las necesidades urgentes de prevención del VIH entre Latinos.

El VIH/SIDA afecta despro-porcionadamente a la comunidad Latina. Los Latinos constituyen el 13 por ciento de la población de los Estados Unidos, pero ahora representan un 20 por ciento de todas las nuevas infecciones por el VIH. En algunas áreas del país, principalmente en el noreste, Puerto Rico y la Florida, los Latinos se encuentran entre los sectores de población de más alto riesgo de infección.

La población Latina sigue creciendo rápidamente, y muchas personas carecen de acceso a la atención médica de calidad y a los servicios de prevención. Al mismo tiempo, la comunidad Latina representa varias culturas y grupos étnicos, cada uno con necesidades diferentes de prevención del VIH.

El reto de elaborar programas de prevención apropiados para esta comunidad de tan tremenda diversidad se destaca en un informe nuevo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC por sus siglas en Inglés) - Protegiendo la Salud de la Comunidad Hispana: Lucha Contra el VIH/SIDA.

Según el informe, las necesidades de prevención entre Latinos varían significativamente según su origen étnico, país de nacimiento y el lugar actual de residencia en los Estados Unidos.

Por ejemplo, entre hombres Latinos nacidos en México, Cuba, América Central y América del Sur, la infección ocurre con más frecuencia como resultado de actos sexuales entre hombres, mientras que entre Latinos nacidos en Puerto Rico, la mayoría de las infecciones ocurren entre los usuarios de drogas inyectables.

¿Qué puede hacerse para desarrollar estrategias eficaces de prevención del VIH para abordar las necesidades diversas que plantean estos retos?

Como en todas las poblaciones de los Estados Unidos, la respuesta radica en la investigación, la elaboración, la ejecución y el mantenimiento de programas de prevención del VIH específicamente diseñados para cada comunidad. Los CDC trabajan en varios frentes con sus socios en los departamentos de salud estatales y locales a través de los Estados Unidos para alcanzar esta meta, y juntos, durante las últimas dos décadas, han ampliado extraordinariamente los programas de prevención para Latinos.

No obstante, todavía queda mucho por hacer. Para lograr los avances necesarios contra la infección del VIH/SIDA, los esfuerzos deben intensificarse entre los Latinos y otras comu-nidades en alto y mayor riesgo.

Y el sector público claramente no puede hacer esto solo. Las comunidades latinas también deben movilizarse en frentes múltiples. Los líderes de la comunidad Latina - incluyendo los líderes religiosos, los líderes empresariales, y los líderes escolares - deben unirse a la lucha contra el VIH y el SIDA, armarse ellos mismos con información necesaria y trabajar para hacer la prevención del VIH una prioridad. Superando el estigma asociado con el SIDA y con comportamientos que trans-miten la infección será difícil, pero esencial. El miedo y la vergüenza previenen que muchos Latinos no busquen los servicios que necesitan desesperadamente.

Hay indicios importantes de que la movilización de las comunidades ha empezado. Las organizaciones nacionales y comunitarias han levantado el perfil del VIH/SIDA en las comunidades Latinas. Ahora más que nunca tenemos el conocimiento y las herramientas para combatir esta epidemia, y los CDC están comprometidos a trabajar con individuos, organizaciones y comunidades para detener el VIH.

Es posible prevenir el VIH. Como individuos, podemos adoptar medidas para protegernos a nosotros mismos y a otros de la infección. Como comunidades, podemos mantener un diálogo y establecer programas necesarios para alcanzar y apoyar aquellos en riesgo así como aquellos ya infectados. Y, como nación, podemos comprometernos a un futuro sin el VIH y sin el SIDA.

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