March 1, 2002

Bush delinea cambios para el `welfare'

Su plan facilita las estampillas de comida para muchos inmigrantes, incrementa las horas de trabajo y promueva el matrimonio de los beneficiarios

Maribel Hastings
Corresponsal de La Opinión

WASHINGTON — El presidente George W. Bush propuso ayer introducir cambios en la controvertida ley de reforma a la Asistencia Pública (welfare) de 1996, entre ellos la restauración de estampillas de comida para inmigrantes, aumentar las horas de trabajo de los beneficiarios y promover el matrimonio de las mujeres que viven solas con hijos.

Al menos partes de las propuestas fueron criticadas de inmediato por demócratas y defensores de los inmigrantes, en especial latinos.

Bush mantiene la prohibición de la residencia de cinco años para que los inmigrantes legales llegados desde 1996 puedan obtener ciertos beneficios públicos, pero al mismo tiempo propuso que puedan ser elegibles para recibir estampillas de alimentos después de residir en el país por cinco años.

Según la ley actual, la prohibición de recibir estampillas de alimentos es permanente si el inmigrante no se hace ciudadano o si no tiene 10 años en el país.

"Esta nación debe demostrar compasión en los momentos de necesidad de una persona", proclamó el mandatario en un discurso pronunciado en la iglesia católica de St. Luke de esta capital.

Bush delineó los cambios que desea antes del debate que está a punto de hacer el Congreso sobre la reforma restrictiva de 1996, aprobada por una mayoría republicana y promulgada por un presidente demócrata, Bill Clinton, en pleno año electoral. El Congreso debe renovar las reformas de 1996 y, de paso, discutir el tema.

Según Bush, hay que demostrar compasión por un inmigrante legal anciano, un trabajador agrícola o un trabajador inmigrante que haya laborado en este país por cinco años "y sea despedido y requiera ayuda". Estas personas, dijo, "deben recibir estampillas de alimentos".

El cambio de política sobre las estampillas, dijo la Casa Blanca, "asegurará la nutrición adecuada entre los niños y grupos vulnerables de inmigrantes a la vez que sigue requiriendo que los inmigrantes recién ingresados se mantengan, a ellos y a sus familias, con su trabajo".

Críticas

Para el Consejo Nacional de La Raza (NCLR), la propuesta "es insuficiente" porque deja fuera el seguro de desempleo y el apoyo a la vivienda, entre otros.

Estos beneficios les fueron retirados por completo a todos los inmigrantes legales del país, sin importar su fecha de ingreso, por el presidente Bill Clinton en 1996.

Representantes de NCLR cuestionan hasta qué punto la propuesta es lo suficientemente compasiva si mantiene la prohibición a los inmigrantes legales.

"Estamos confundidos y un poco enojados porque, al mismo tiempo que [Bush] dice que apoya a los inmigrantes y que reconoce las injusticias de la reforma de 1996, mantiene la prohibición para que los inmigrantes legales que ingresaron después de 1996 obtengan cualquier tipo de beneficio público", señaló Marcela Urrutia, analista del NCLR.

Raúl Yzaguirre, presidente del NCLR, expresó su "enojo" porque Bush, tras expresar su apoyo a la restauración de estampillas, "parece que ha decidido de que los inmigrantes legales que trabajan duro no merecen atención médica ni otros servicios".

Agregó que Bush afirma que su plan toma en cuenta a los niños que provienen de familias pobres, pero "parece que olvida que uno de cada cuatro niños de esas familias son hijos de inmigrantes".

El presidente de La Raza expresó su "extrañeza" porque el plan de Bush considera el asunto de los inmigrantes como una protección para evitar la dependencia entre los no ciudadanos, "como si los inmigrantes legales fueran `dependientes' de un programa para los cuales son inelegibles".

Es "indignante" que la Administración Bush excluya de su propuesta el cuidado prenatal, atención médica para niños y otros servicios básicos para inmigrantes legales, según el dirigente.

La Casa Blanca insiste en que la finalidad es "asegurar que la política sobre beneficios públicos no atraiga a no ciudadanos a sacar ventaja del programa de welfare o a inducir la dependencia en programas de asistencia social entre no ciudadanos que reciben beneficios públicos".

Pero la prohibición, declaró Urrutia, "perpetúa el estereotipo de que los inmigrantes legales vienen a este país buscando Asistencia Pública cuando los estudios y la experiencia demuestran que vienen aquí a trabajar y a buscar un mejor futuro para sus familias".

Horas de trabajo

A cinco años y medio de la reforma del welfare, Bush insistió en que se requieren cambios. "Nos alientan los resultados iniciales de la reforma, pero no estamos satisfechos", declaró el mandatario.

Quizá uno de los cambios más controversiales sea el de incrementar la cifra de horas semanales que deben trabajar los beneficiarios de welfare, sobre todo en medio de una recesión que ha provocado masivos despidos en la industria privada.

La ley actual requiere que, en cada estado, la mitad de los beneficiarios de welfare trabaje 30 horas a la semana.

Bush quiere que sean 40 horas y que la cifra de personas que trabaje se incremente en un 5% por año hasta llegar al 70% en 2007.

El requisito será difícil de cumplir para los estados que hasta ahora estaban simple-mente reduciendo la cifra de personas que dependen del beneficio para cumplir con el mínimo de 50% de beneficiarios que trabajaban.

Grupos que han denunciado los efectos de la reforma de welfare sobre las familias pobres criticaron los nuevos requisitos, sobre todo porque se producen en medio de una recesión económica.

"Se trata de una propuesta poco realista en las buenas épocas económicas, pero realmente extraña en medio de una recesión", declaró Deepak Bhargava, director de la Campaña Nacional de Apoyo con Trabajos e Ingresos.

El Presidente insistió en que su propuesta es realista porque su administración cuenta con un plan para garantizar el crecimiento económico. Además, aseguró, hay suficientes empleos para acomodar a los beneficiarios de welfare.

El Presidente también propuso que se asignen 300 millones de dólares a programas que promueven que las madres solteras que reciban welfare se casen. El gobierno federal proveería 200 millones y los estados proveerían 100 millones.

"Las estadísticas señalan que los niños que crecen en familias con los dos padres tienen menos probabilidades de vivir en la pobreza, de abandonar la escuela, de usar drogas, de tener hijos fuera del matrimonio, de sufrir maltrato o de convertirse en criminales violentos y terminar en prisión", dijo Bush.

( Reprinted from La Opinion.)

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