June 30, 2000


Hispanic Radio Network/La Red Hispana
LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Yhamel Catacora

Tu casa propia y tus derechos

La raza, el color, la religión, nacionalidad, el género, estatus marital, la edad, son sólo algunos de los aspectos que un prestamista debe, legalmente, pasar por alto cuando otorga un préstamo hipotecario.

Pero la realidad es distinta, basta ser el típico Juan o María Pérez de la clae trabajadora hispana, para saber que una cosa es la ley y otra muy diferente que esta se cumpla. Es a veces suficiente el tener la piel oscura para provocar un sin fin de prejuicios en quienes no conocen ni se preocupan por conocer nuestra cultura. Aunque es lamentable pensar que nuestro esfuerzo, nuestro trabajo y nuestro dinero no vale nada frente a la ignorancia de quien ose discriminar.

Este problema no es nada nuevo, el Instituto Urbano del Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, revelaba en Septiembre de 1999 que, "las minorías tienen menos posibilidades que los blancos de obtener financiamiento hipotecario y si logran obtener la hipoteca, tienden a recibir cantidades y facilidades de pago menos generosas".

La perspicacia de ciertas compañías e individuos hace que la discriminación pase por nuestra frente e incluso nos dé un beso en la mejilla. La aparente amabilidad del sonriente prestamista que frustra nuestro sueño de ser dueños de casa, al negarnos un préstamo, es tal vez lo que no enmascara la situación.

Por lo tanto, y así nos recomienda el mismo Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano, si tenemos la más leve sospecha que nos han negado un préstamo por razones foráneas a las legales, por ser trigueño por ejemplo, o por hablar inglés con acento, no podemos cruzarnos de brazos.

Mil y una vez escuchamos eso que "no todo lo que brilla es oro", pero sucumbimos vulnerables ante la primera negación de un préstamo, ante la aparente simpatía de los agentes, quienes saben muy bien que la discriminación es ilicita, y por lo tanto deben enmascarar cualquier sentimiento negativo en contra del prospecto cliente.

Como citaba el antes mencionado estudio, las solicitudes de hispanos fueron rechazados 183% más que las de los blancos, en 1998. Si el mismo gobierno nos asegura que la discriminación "es contundente", no podemos dejar de cuestionar, cuántos hispanos perdieron su derecho legítimo a la igualdad de vivienda.

Al ser negada la solicitud para un préstamo, el Acta para la igualdad de crédito (FCRA por sus siglas en inglés), requiere que el prestamista o el agente hipotecario, informen al solicitante, por escrito, las razones de tal decisión. Si el despliegue de la negación no es mencionada en esta correspondencia, por lo menos deberá informar al solicitante dónde obtenerla. Esta notificación debe también alertarle sobre los datos de la agencia federal a contactar si uno sospecha que la decisión no fue, ni legal, ni sincera.

Adjunto a este documento el solicitante deberá encontrar las compañías de crédito, cuya información, haya tal vez influído a la decisión del prestamista. Otro papeleo, el no hablar ni escribir inglés, otros días de espera, son tal vez, las varias razones por las que muchos se conforman con la respuesta negativa de las agencias de préstamos.

Si la información en el reporte de crédito del solicitante fue lo que impulsó al prestamista a negarle la solicitud; el solicitante debe obtener su reporte de crédito y si discrepa con cualquier punto de la información contenida en el mismo, debe contactarse con la compañía de crédito que lo proporcionó. Esta misma compañía deberá investigar la procedencia de los datos y brindar un reporte de sus conclusiones al cliente.

Una simple duda o interrogante pueden ayudar a desenmascarar a esas entidades o individuos que opinan que un latino o cualquier miembro de una minoría no merece un préstamo hipotecario. Por eso es preciso, indagar.

Lo que tiene que quedar claro en nuestra mentes es que los prestamistas están prohibidos por ley de discriminar a los solicitantes por su raza, color, religión, nacionalidad, género, estatus marital, edad e inclusive por que la procedencia de parte o de la totalidad de sus ingresos, proceden de ayuda pública.

Según el Departamento de Vivienda, si un prestamista pide información sobre la raza, el género, el color, la religión o el sexo, es únicamente para ayudar a las agencias del gobierno o controlar el cumplimiento de la ley.

Esa información "demográfica", es lo que ayuda a saber, al cabo de los años, que la mayoría de nuestra comunidad hispana, con todo el alborozo de crecer aceleadamente, continua echando a la basura su propio futuro, contribuyendo a enriquecer a otros, a través del alquiler que paga cada mes.

Si pretendemos quedarnos en este país, por lo menos por tiempo indefinido, si ya hemos pagado nuestro piso con años de destierro, largas horas de trabajo, no podemos ni debemos permitir que la discriminación trunque nuestros sueños y pisotee nuestros derechos.

Si es posible tener tu casa propia. ¿Crees que has sido víctima de la discriminación al solicitar un préstamo hipotecario, o simplemente necesitas ayuda en español para comenzar el trámite para comprar tu casa propia? Llama a la Red Hispana, totalmente gratis al 1-888-787-2346.

Regrese a la Portada