June 30, 2000


Encienda Una Vela
Padre Thomas J. McSweeney,
Director of The Christophers

Reflexiones del 4 de Julio

El nombre más prominente en la historia de los Estados Unidos es el de George Washington. Generación tras generación, Washington se mantuvo constante, no simplemente como el héroe de la revolución de la independencia de los Estados Unidos y como el padre de una nueva nación sino también como el hombre que definió nuestro carácter nacional.

En tiempos en que muchos ciudadanos, especialmente los jóvenes, se han tornado pesimistas, y hasta cínicos, sobre quienes trabajan en el gobierno y en el servicio público, Washington permanece como una guía en el camino y una inspiración.

El sentido de carácter de Washington está bien expresado en su Discurso de Despedida de 1796. A la edad de 64 años y después de 45 años de servicio público, declinó presentar su candidatura nuevamente para presidente.

En lugar de limitar su anuncio a un discurso frente al congreso y funcionarios del gobierno, lo escribió específicamente para publicación en los periódicos esperando llegar al pueblo norteamericano directamente. Su discurso de despedida es su escrito más famoso.

Washington indicó "el creciente peso de los años" como razón de su retiro, y luego agregó, "aquí es donde quizás debo detenerme". Pero agregó que la ocasión le daba la oportunidad de "recomendar para vuestra consideración algunas opiniones después de seria reflexión".

Su preocupación se enfocó en la cuestión de si el pueblo norteamericano era capaz de gobernarse a sí mismo. Disgustado con el divisionismo y los partidos políticos, exhortó a sus conciudadanos "a dar forma a una opinión común que trascienda las diferencias de los intereses creados que dividen la nación".

Para lograrlo, Washington subrayó la necesidad de fortalecer la conexión entre la moralidad y la felicidad del pueblo: "De todas las disposiciones y hábitos que conducen a la prosperidad política, la religión y la moralidad nacional prevalezca con exclusión de los principios religiosos. La moralidad no puede mantenerse sin religión".

He aquí alguien que vió a través de la confusión de esos días, reparó en los temas éticos en juego y los manifestó. Para él la única forma de mantener un buen gobierno era haciendo que los ciudadanos estén conscientes de su obligación moral de crear las condiciones para "políticos decentes". Para aquellos de nosotros que estamos decididos a restaurar el carácter de nuestra vida nacional, la sabiduría de George Washington nos exhorta a ser más resueltos en la formación moral y espiritual de nuestra democracia.

Este año las elecciones presidenciales en los Estados Unidos nos dan una nueva oportunidad de expresar fidelidad a nuestros principios. Y lo mejor que podemos hacer es considerar el mensaje del general Washington, que nos recuerda que cada uno de nosotros tiene una responsabilidad con Dios y con el prójimo de dotar a nuestro país de buen carácter, comenzando con el nuestro propio:

¿Puede ser éste el momento de formar un carácter nacional con honor y honestidad, como lo sugirió Washington en 1796? En lugar de decir que es imposible, oremos y luego cambiemos nosotros mismos y cambiemos a nuestra nación para mejor.

Para obtener una copia gratis de ECOS Cristóforos S-198 "Una cuestión de conciencia" escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

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