June 29, 2001

Encienda Una Vela
Mons. Jim Lisante
Director, The Christophers

La Independencia de Estados Unidos

¿Hizo planes para el 4 de julio? Quizás se reúna con familia y amistades —muchas ciudades y pequeños pueblos celebran la gran fecha patria con desfiles y fuegos artificiales, y comidas al aire libre en medio del verano. Los colores de la bandera se ven por todos lados —rojo, blanco y azúl—, además de música y espectáculos tradicionales. En realidad los festejos parten de los mismos orígenes de nuestra historia nacional. Y leyendo sobre nuestra independencia me enteré de algunas cosas. Por ejemplo, en la ciudad de Filadelfia —donde se firmó la Declaración de la Independencia en 1776— tuvo lugar una celebración enorme al año siguiente, 1777.

Un artículo del periódico de aquel entonces la Gazeta de Virginia dice, "el aniversario de la independencia de los Estados Unidos se celebró en esta ciudad con festejos y grandes expresiones de júbilo". Sonaron los cañones, redoblaron las campanas, se hicieron brindis, las bandas tocaron música, los soldados marcharon, los colores nacionales por todas partes, y todo el mundo verdaderamente de fiesta.

Pero en 1777 la guerra de la independencia aún continuaba. Y no se tenía la seguridad de cuántos `4 de julio' más se podrían celebrar. Como los hombres que firmaron la Declaración de la Independencia el año anterior, estos hombres de 1777 aún arriesgaban sus vidas por la nueva nación. Si miramos hacia atrás, en los últimos 225 años, hoy día sabemos que Estados Unidos es auténtica y resistente. Con fallas y tropiezos, pero funciona. Sin embargo la gente que celebraba en las calles de Filadelfia en 1777 no sabía eso. Lo único que tenían era la esperanza puesta en Dios, y la fe en sí mismos de que podían crear un país que fuera distinto. Una nación donde cada uno pudiera participar en el desarrollo de sus vidas y su futuro. Y eso es mayormente lo que la gente también quiere hoy.

Se me hace que la mayor diferencia entre los patriotas de la revolución y nosotros es que hoy día tenemos la tendencia a contar con todo seguro, lo cual en cierto modo quizás no sea tan malo—si eso quiere decir que seguimos luchando para superarnos. Y debemos recor-dar que la vida es mucho más que la política y la economía; la vida involucra lo social, lo moral y lo espiritual.

Les diré que también encontré otra historia, sobre otro 4 de julio. En 1826 cuando se celebró el 50 aniversario de la Declaración de la Independencia. Se llamó "Jubileo de la Libertad" y hubo celebraciones a lo largo y ancho de lo que era Estados Unidos en aquel entonces. El alcalde de la ciudad de Washington invitó a los firmantes de la Declaración que aún sobrevivían, a participar de las festividades. Pero lamentablemente Thomas Jefferson —firmante de la Declaración y tercer presidente de la república— se vió forzado a declinar la invitación por encontrarse muy mal de salud. Y respondió al alcalde con una carta. "Debería, por cierto, con gran placer, haberme reunido... con el pequeño grupo, lo que queda de aquel número de valerosos que se reunieron aquel día, para la valiente e incierta elección que haríamos para nuestra nación, de darnos por vencidos o luchar. Debería por cierto haber celebrado con ellos el jubiloso hecho de que nuestros compatriotas, después de medio siglo de experiencia y prosperidad, continúan aprobando la decisión que tomamos en aquel entonces... Todos los ojos están puestos en los derechos del hombre... que, cada año, la celebración de este día refresque nuestra memoria sobre estos derechos, y nuestra plena devoción a ellos".

Esta fue la última carta que Thomas Jefferson escribió. Tanto él como John Adams —también firmante de la Declaración y segundo presidente de la nación— fallecieron precisamente el 4 de julio de ese año, 1826, con pocas horas de diferencia. Ambos patriotas vieron sus esperanzas tomar vida. Y nosotros desde aquí, en el año 2001, debemos ver que esas esperanzas sigan creciendo.

¡Feliz 4 de Julio!

Para obtener una copia gratis de ECOS S-198 "Una cuestión de conciencia", escriba a The Christophers, 12 East 48th Street, New York, NY 10017.

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