June 29, 2001

¿Existe un Cine Latino?

Por Jose Daniel Bort

Cuatro cineastas discuten sus trabajos con motivo del festival de cine latino de Nueva York.

Pequeños pasos construyen al gigante. Luchar en una industria tan jerarquizada como el cine es una tarea muy complicada para el que es considerado parte de una "minoría". Cuando este creativo se empeña en contar sus propias historias, la cuesta se empina mucho más.

Estudios lanzan alrededor de una o dos películas al año con temas "latinos". No parece suficiente, considerando que somos más del diez por ciento de la población de este país. Existe un grupo de latinos que quiere cambiar esta ecuación. Armados con sus ideas, desarrollando proyectos "independientes", estos jóvenes creadores se enfrentan al sistema. ¿Son suficientes para crear un movimiento dentro del cine? ¿hasta qué punto su influencia se ha hecho sentir dentro de la industria? ¿Cómo consideran ellos la situación en este momento de la lucha?

Robert Julián nació en la República Dominicana y se crió entre la isla y Nueva York. Realizó el cortometraje "Visa de cuatro puertas" (15min./16mm/Color) La historia de un taxista dominicano atrapado en Manhattan, decidiendo entre perder su vida en la isla por su estatus migratorio e ir a despedir a su padre moribundo en Santo Domingo.

Natatcha Estébanez: Puertorriqueña, residente de Boston. Productora de "Diner Azul" (100 min./35mm/film), que explora la relación madre-hija cuando la segunda pierde la capacidad de hablar el español debido a una condición médica. Discute los temas de identidad, cultura, idioma y el cambio de perspectiva que los inmigrantes sienten hacia su cultura vs. el concepto de integracionismo previamente establecido.

Alex Muñoz. Nacido y criado en California. Tiene su propia productora "Acqua Films". Dirigió el Largometraje "Viviendo la vida" (90min./35mm/Color). Cuenta la historia de dos adolescentes creciendo en los barrios bajos de una gran urbe.

Tania Cuevas-Martínez. Nacida en México, criada en California. Realizó el Documental "Voz de los que no tienen voz" (49min/16mm&video/Color). En él la cineasta investiga la historia de la ciudad de Philadelphia y sus paralelos con la sentencia a muerte que se le sostiene al periodista Numia en esa ciudad.

DIFERENTES CAMINOS, UNA MISMA HISTORIA

Terminar un film independiente en este país es una hazaña heróica. ¿Cómo se originó la idea para este film?

RJ: Nace de mi propia experiencia en la ciudad. Es una idea original. Conozco muchas personas que dejan a los suyos en sus países y después deben escoger entre salir del país y nunca volver o no verlos más nunca, justo antes de morir. Es una premisa dramática típica del inmigrante.

NE: Las líneas de producción y dirección en este proyecto están un poco borradas, ya que el director Jan Egleson y yo colaboramos en prácticamente todo. Pero a la hora de ponernos los sombreros yo quedé con la producción. Tomó más de seis años hacerla. El proceso fue sangre, sudor y lágrimas. La idea proviene de un documental que hice para PBS, llamado ¿quién limpia a Boston?, donde descubrimos que el 98% de la gente que limpia las calles son latinos. Ahí conocimos a Teresa, que limpiaba el museo de Arte. Ella es nuestra inspiración para la historia.

AM: Los Shapiro, mis productores ejecutivos, vieron mi trabajo en "Riot". Discutimos nuestros puntos de vista y acordamos en muchos temas. Yo les hice saber cuál era mi juicio y lo importante que era para mi hablar de estas cosas. Ellos tenían este libreto acerca de dos niñas latinas amigas y me lo confiaron. También conocían de mi trabajo en la comunidad enseñando Football a los niños del barrio.

TCM: El tema me escogió a mí. Trabajé en un video musical para el album "unbound" donde raperos de las costas este y oeste se unieron para cantar esta canción proclamando la libertad de Numia, el periodista de Philadelphia negro que está condenado a muerte. El sello disquero abandonó la idea, y nos quedamos con un montón de pietaje hecho. El productor Frank Sosa llamó a un inversor y le dimos luz verde al proyecto.

¿Cuáles fueron los princi-pales problemas de producción que tuvieron que solventar?

RJ: Fue extremedamente complicado porque, como siempre, no teníamos suficiente dinero. Estás a la merced de tus colaboradores porque no puedes pagarles, y sin embargo tienes que agradecerles que te ayuden en tu proyecto. Cuadrar horarios, sacar momentos aquí y alla, todo es un problema. Es ahí cuando todo el mundo hace de todo: servir comida, manejar un carro, ir a la bodega a buscar un jugo. Y eso que era un cortometraje.

NE: Coordinación. Locaciones decían que sí y luego que no. Y con el presupuesto que teníamos no podíamos darnos el lujo de perder un solo día de trabajo.

AM: Rodamos la película en 24 días, lo cual es relativamente corto tiempo para un largometraje. El casting tenía muchos nuevos actores, inclusive tres que nunca lo habían hecho profesionalmente. Para ellos fue bastante duro.

TCM: Tuve que sacrificar mi tiempo para poder financiar este proyecto, tomando un trabajo corporativo de 9 a 5. Vivir de la nada y todo ponerlo en el film. Por supuesto mientras mas me inmiscuí en el documental, peor era mi rendimiento en mi otro trabajo. Fue un momento difícil.

El principal obstáculo es siempre el financiamiento. ¿Cómo lo conseguiste? ¿Hiciste un plan de negocios, tal como se manejan las empresas?

RJ: Conseguí un "grant" por parte de City College, donde estudiaba. Un préstamo de la universidad y el apoyo de mis padres completaron el fondo.

NE: Hicimos muchísimas propuestas. Al final el dinero vino de PBS, Latino Public Broadcasting y la ayuda del señor Eddie Olmos.

AM: Los productores ejecutivos pusieron dinero de sus propios medios, sin ninguna seguridad de distribución, lo que lo hace una inversión de gran riesgo.

TCM: La productora, Tatiana Litvin, consiguió el poco dinero que teníamos. Una inversion privada. Pero ella lo hizo desde los Angeles.

Necesitamos capacitar a nuestro equipo humano, ¿Qué porcentaje de tu equipo era Latino? ¿Fuiste capaz de darles oportu-nidades a nuestra gente?

RJ: City college tiene un programa con gente de la ciudad que es muy variado. Mucha gente colaboró. Latinos eran el elenco, dos directores de fotografía y el director de producción.

NE: El porcentaje no es tan grande como yo hubiera querido. Existen latinos capacitados pero nosotros no teníamos los recursos para llevarlos a Boston y pagarles como se merecen. Sin embargo, contamos con Teresa Medina, en la cinematografía. Afortunadamente, ella pudo abrir su tiempo y trabajar por mucho menos de lo que ella usualmente estipula.

AM: El elenco. El director de producción, y en Texas el sesenta por ciento del equipo humano. Sin embargo, en Los Angeles, el porcentaje no era tan alto.

TCM: Solamente yo. Lamentablemente.

¿Hacia dónde ha avanzado tu carrera después de haber hecho esta película?

RJ: El corto se ha presentado en varios festivales. Pero hasta ahora no ha pasado nada. Yo no espero nada, tampoco. La película está hecha y eso es importante. Ha sido importante para hacer lo que yo puedo hacer como cineasta. Me han servido para tratar de convencer a otros de lo que puedo hacer.

NE: Es muy prematuro hacer predicciones en este momento. Tan solo pienso en todo lo que he trabajado. Realmente no se si me va a ayudar o no.

AM: Es mi primer largo. Es muy diferente hacer films de 20 minutos y contar una historia desarrollada como ésta. Yo, lo que más aspiro en este momento, es que hayamos conseguido un nivel de humanidad en el que los espectadores, latinos o no, se conecten con la historia. Yo me conformo con eso. Saber que pudimos hacer un trabajo auténtico.

TCM: "Oh my God!". Ha valido tanto la pena. El documental todavía es un trabajo en progreso y ya ha ganado tres premios; el público de pie lo aplaudió en el festival de cine de Acapulco. Me ha abierto las puertas donde quiera.

No se puede parar nunca ¿Qué proyectos están considerando en estos momentos?

RJ: Estoy escribiendo dos largometrajes y estoy listo para dirigir un corto escrito por Henry Mena, rockero Dominicano. Tan solo falta el dinero.

NE: Vender la película. Venderla, venderla, venderla. Cada segundo de mi energía creativa lo estoy invirtiendo en este último empujón. Tengo tres proyectos en mente pero están a la espera. Aquí quien no tiene padrino, no se bautiza. No es ni bueno ni malo, pero todo funciona así. Nosotros como latinos debemos aprender a diversificarnos. La independencia per se es mentira.

AM: Tengo una división de producción que realiza comerciales, y estoy dándoles los últimos detalles a una historia que desarrollé en el laboratorio de escritores del festival de Sundance. Es acerca de mi hermano gemelo José y nuestra vida creciendo en San José.

TCM: Parece que seguiré haciendo documentales. Estoy preparando un proyecto acerca de cómo es percibida la belleza en EEUU y como nos afectan los modelos establecidos.

LATINOS E INDUSTRIA

¿Qué tan importante cree usted que es la representación de latinos en roles positivos dentro de la sociedad latinoamericana? ¿Cree que los roles positivos nos van a ayudar a ser vistos de una forma diferente dentro de la sociedad?

RJ: Es muy importante. Tanto Latino y tan poco cine. La película que sale todo el mundo le pone atención. Si nos representamos negativamente, así nos van a percibir. En los años veinte a los mexicanos los llamaban "greasers", y el estereotipo provenía primordialmente de las noticias cinematográficas, donde mostraban al mejicano como campesino barbudo tomador de tequila.

NE: Es esencial. Fue una decisión muy importante en mi película no mostrar armas, lenguaje extremadamente vulgar, sexo explícito. La historia funciona mejor así y estoy segura que muchas personas se interesarán cuando lo sepan.

AM: Yo creo en atrapar una porción de realidad. Ser correcto políticamente es otra forma de censura, una trampa. No se puede negar realidades. No estoy diciendo que los roles positivos no existan, al contrario, son importantes, pero al contar una historia tu debes ser fiel a lo que quieres contar. Cuando hice el Documental sobre los disturbios de Los Angeles, yo mostré a los latinos robando pañales y comida para bebés porque tenían hambre y muchos estaban desesperados. También los vi robarse cajas de cerveza. El foco debe ser en la autenticidad. No hay progreso sin ella. No hay evolución.

TCM: Es una gran necesidad. Hay que luchar contra el estereotipo. Celebrar nuestra diversidad. Estamos logrando lugares importantes con respec-to a población, entretenimiento. No podemos glorificar estos hechos y pensar que ya hemos llegado a una mejor posición en nuestra sociedad.

¿Es verdad que los medios de comunicación nos exponen como gente más violenta que los anglosajones?

RJ: Claro que sí, sin duda. Pero está cambiando. Los movimientos de cineastas latinos han ayudado a cambiar, el movimiento de cine Chicano. Películas como El Norte, por ejemplo. Hollywood empieza a tener un poco de interés en eso, aunque a ellos solo les importa hacer dinero. Debemos dejar de depender de la gran industria e interesar a público de la forma independiente. Yo voy a seguir haciendo mi trabajo.

NE: Completamente. La Annanberg School of Communications tiene un estudio científico completo acerca de eso. Lo hacen Codificando la imagen de TV. Y tienen gente codificando las 24 horas.

Nuestro protagonista sabe utilizar once armas de fuego. Y lo sabe porque toda su vida como actor la ha desempeñado manejando armas, haciendo líneas de coca. Es la primera vez en su vida como actor profesional que no necesita de estos conocimientos para actuar.

AM: Yo estoy interesado en hacer filmes sociales, así que voy a tocar estos temas irreme-diablemente. El Perfil racial para negros y latinos si existe.

TCM: Numia era un hombre sumamente peligroso por lo buen periodista que era. Por lo honesto. Es una amenaza cuando le quieres abrir las puertas a la ignorancia. Toda la gente de color está en la misma lucha. Construyen más cárceles que escuelas en California. Ojalá que los Latinos fueran tan agudos en films como lo son en la sociedad. Vieques es el perfecto ejemplo.

¿Las distribuidoras han mostrado interés en su proyecto al ser catalogado como latino?

NE: Distribuidores no tiene idea de cómo mercadear la película porque la mayoría de ellos ni siquiera ha entrado en un barrio latino en su vida. Pero nuestra historia es universal. Fuimos al festival de Seattle y el cinco por ciento apenas del público era latino. Y ellos entendieron y abrazaron la película sin problemas.

AM: Es dificil ahora porque proyectos importantes como "Girlfight" y "El precio de la gloria" fracasaron en taquilla. Pero yo estoy seguro que vamos a tener un cambio pronto.

TCM: Es muy dificil que documentales puedan tener difusión. Pero el sistema de cable está revolucionando el medio. Canales como HBO, Showtime y Black stars están cambiando la cara de la televisión con el cubrimiento de nuevas, diferentes, reales y excelentes historias.

¿Qué tanto conceptualiza tu trabajo el ser latino?

NE: En mi vida personal yo me considero latina primero y después cineasta. En mi vida profesional es al revés. Las dos vidas están entrelazadas y mi trabajo se alimenta de mi vida personal al contar historias que me importan.

AM: A pesar de que trabajo mucho con proyectos latinos y me identifico con el lado latino de mi vida, quiero ser capaz de contar cualquier historia y relacionarme con otras culturas.

TCM: Es difícil para mi esa pregunta. Ser mexicana y no chicana, ser inmigrante, cambia mi perspectiva. No fue fácil crecer donde no te sientes bienvenida, donde se ríen de ti y te hieren. Cuando crecí me uní más con la gente americana que con los latinos. Mi familia y yo vinimos por nuestra propia cuenta y nos establecimos solos. Fue duro. Después, pasando la adolescencia, empecé a conectar con la lucha de latinos en California. Mi familia estaba muy conectada a la lucha por los derechos humanos, yo crecí escuchando canciones de Mercedes Sosa, no Salsa o música norteña. A través de esa conexión me identifiqué con mi latinidad.

¿Es necesario que latinos artistas hablen de sus propios temas para alcanzar reconocimiento en el mundo del espectáculo? ¿Es esto una prioridad, o es preferible la universificacion de temas?

RJ: Antes que nada uno es cineasta. Pero uno está atado a su cultura. Nadie me lo pide, yo siento personalmente que todo lo que escribo tiene que ver con mi alrededor, inclusive escribo mucho en español. Ahora, el mercado es diferente. En otras partes, una historia de amor hecha en Argentina, se podría considerar universal. Aquí, iría en la sección "world cinema", categoría latina.

NE: No es necesario, pero es lo que yo quiero hacer. De la misma forma que Tarantino cuenta películas de gangsters, ese es el género que él consi-dera cómodo, aquí es donde yo pertenezco.

AM: Es esencial. Al realizar nuestros propios proyectos, garantizamos un lugar en la historia.

TCM: Una persona "blanca" no tendría mucho que decir al respecto. Siento que todos podemos contar historias que nos afecten, sean blancas, negras, latinas o asiáticas.

EL MOVIMIENTO NO EXISTE HASTA QUE NO SE DEFINE

¿Existe un movimiento de cine latino comparable con otras minorías en este momento? ¿hasta qué punto podemos copiar el ejemplo del cine afroamericano?

RJ: El cine latino está muy flojo. Deberíamos tener mejor resonancia en taquilla, mejor participación en festivales grandes como Sundance, por ejemplo. Si en países centroamericanos se hace cine, con la gran escasez de recursos que tienen, nosotros deberíamos estar haciendo mejor en este momento.

NE: Las cosas no existen hasta que no se definen. El movimiento latino no es chi-cano, no es caribeño. Hay gente importante trabajando tal como Gregory Nava. Pero su experiencia no es la mía. Estamos todavía en etapas muy primerizas. ¿qué es un cine latino...? Estamos todos en esta lucha y hasta que los que "reparten el bacalao" sean hombres, de clase media alta, blancos, vamos a seguir en la misma lucha por figurar.

AM: Es una chispa, amorfa, con la capacidad de convertirse en una llama. Se convertirá cuando los distribuidores pongan nuestras historias en los teatros y las pantalla de TV y nuestra audiencia nos soporte efectivamente. No podemos copiar a nadie porque nosotros somos únicos. Somos demasiado variados, y sin embargo, tenemos tanto en común. Pero es difícil contentar a cubanos de Florida, puertorriqueños y dominicanos de Nueva York y chicanos de la costa oeste cuando tienen posiciones tan diferentes en política o la vida.

TCM: Está creciendo. Nosotros debemos sentirnos lo suficientemente poderosos como para contar y oir nuestras propias historias en lugares donde nunca han estado. Necesitamos conseguir nuestras fuentes, una nueva casta de cineastas, lugares donde presentar nuestro trabajo. No hay suficientes espacios y debemos crearlos, en la Internet, en la prensa, en la calle.

¿El concepto de "theatrical release" (estreno en los cines) fue factor en consideración a la hora de realizar su película?

RJ: Yo quiero tener el control de mi película. Para eso busqué el dinero. Lo más importante es lo que yo quiero decir. Mi arte. No vale la pena acercarte a una compañía y luego ver tu trabajo reducido a un estúpido film de horror para adolescentes.

NE: Totalmente, pero lo adapté a la forma como a mi me gusta. Yo no añadí sexo o pistola porque hay una audiencia que no le interesa eso. Quizá pierda público, pero ganaré otro.

AM: En este negocio se cuentan historias que a los demás le puedan interesar, y creo que para lograr eso se necesita responder a un acer-camiento agudo y realista. También se deben conocer las reglas. Para lograr un clasifica-do "PG-13" debimos trabajar con el lenguaje de los adolescentes, no podíamos mostrarlos en muchas actividades que podrían ser normales para ellos, tales como fumar marijuana. Sabemos que eso pasa. Esto nos obligó a buscar medios alternos de expresión que me permitieran expresar la violencia en los corazones que la historia necesitaba.

TCM: Cuando trabajé mi documento, mi punto focal fue descubrir lo que dentro de mí era capaz de contar esta historia. Solo cuando la vi proyectada en la pantalla grande, me dí cuenta que necesitaba un estreno.

¿Por qué consideras que es importante tener un festival de cine en Nueva York?

RJ: Festivales son de mucha importancia, porque te abren las puertas. Muchos la tocan, pero es la calidad de tu trabajo la que te permite pasarlas. Nos tomó tanto tiempo en crear este festival, era necesario desde hace mucho tiempo.

NE: Es vital crear conciencia, hacer ruido, dejarnos ver. Los festivales son parte integral para definir un movimiento, ya sea en Chicago, Los Angeles o Nueva York. Para plantarnos en frente de todos y decirles que esto es en serio.

AM: Mucha gente en los estudios no tiene ningun interés en crear proyectos que nos interesen a nosotros. Crear un ambiente que demuestre nues-tro trabajo es muy importante. Me siento muy motivado por este festival. Tiene la pasión, la necesidad y el hambre por mostrar lo que me mueve a hacer cine. Y estamos creando la audiencia que nos va a ir a ver posteriormente.

TCM: La gente quiere saber de nosotros. Este es un paso importante que nos va a ayudar a definirnos como cine.

Los trabajos de estos jóvenes creadores pueden ser vistos en el festival de cine latino de Nueva york, que se realizó del diecinueve al veinticuatro de junio de 2001.

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