June 24, 2005

Los Impactantes Efectos De La Inmigración Hispana En EU

Por Manuel R Villacorta O

Estados Unidos posee casi 300 millones de habitantes, lo que lo tipifica como uno de los países más poblados en el mundo. Más de 40 millones son hispanos, o sea, un 13 por ciento de su población total. Al interior de este rubro (40 millones) el 50 por ciento son hispanos menores de 24 años. Pero según expertos en demografía y migración, esta cifra podría ser mucho mayor, ya que consideran la existencia de  indocumentados que no fueron contabilizados por el último censo oficial, cifra que oscilaría entre los 8 y 10 millones.

Hay además dos aspectos que aseguran el crecimiento irreversible de la población hispana en los Estados Unidos: A) Los latinos poseen la tasa de natalidad más grande en el país (3.6%), superando ampliamente a los habitantes blancos y a los afroamericanos. B) La inmigración seguirá produciéndose, sea por la vía legal o no. Por tal razón las proyecciones indican que en cuatro décadas(o quizá menos) los latinos serán el primer grupo de población en los Estados Unidos, convirtiendo entonces a los blancos y afroamericanos en minorías, particularmente porque la tasa de crecimiento poblacional de estos últimos ha venido reduciéndose dramáticamente.

Entre los diversos efectos que está produciendo la expansión demográfica de los hispanos, está la ampliación de su cultura, el uso cada vez mayor del idioma español y el ascenso a posiciones políticas antes prácticamente vedadas. Un ejemplo categórico es el triunfo de Antonio Villarraigosa como alcalde de la ciudad de Los Ángeles, Calif. Es indudable que luego de ocurrido ese histórico hecho, la brecha para el paso de nuevos funcionarios públicos electos estatal o federalmente está abierta. Habrá cada vez más hispanos en puestos importantes en la administración pública de los Estados Unidos.

Pero a la importancia cultural y política de los hispanos hay que agregar su importancia como sector económico. En un país en donde el mercado y el capital son los ejes de su estructura económica, como ocurre en Estados Unidos, hay aspectos relacionados a los mismos que certifican o confirman el crecimiento cuantitativo y cualitativo de los hispanos.

Por ejemplo, las grandes empresas estadounidenses —que recurren a los precisos estudios de mercado para implementar sus acciones operativas— están buscando con gran interés el posicionamiento de sus empresas, sus productos o servicios al interior de las cada vez más amplias comunidades hispanas que se esparcen por todo el país. Instituciones financieras como Bank of America, Citibank, Bank One y Fidelity entre otras, así como empresas de servicios como Sears, Walmart o Home Depot, están incrementando rápidamente la contratación de empleados bilingües, los que incluso llegan a tener mejor salario como reconocimiento a su capacidad de comunica-ción.  Asimismo estas empresas están desplegando cada vez mayores rubros de publicidad hacia los medios de comunicación hispanos.

Pero retornando al fenómeno inmigratorio como fuente proveedora de caudal humano, es importante considerar que habrá de enfrentar los efectos de la cambiante economía estadounidense. Todos sabemos que lo pronosticado por Alvin Tofler en sus estudios, particularmente en su libro “La Tercera Ola”, se ha confirmado. Estados Unidos se ha ido “desindustrializando” para dar paso a una economía de servicios. Ahora se está dando máxima prioridad (ya no a la producción industrial cuantitativa) a la investigación científica y tecnológica, cuyo objeto es encontrar nuevos productos y concentrar las patentes, para que sea en otros países en donde estos sean producidos en forma masiva. Ciertamente hay sectores estratégicos (lo militar y las comunicaciones) que seguirán completamente radicados en el país.

Este fenómeno (la exportación de capitales y la producción industrial en otros países) afectará el mercado de trabajo cada vez con mayor impacto. La mano de obra poco calificada que se necesitaba para el proceso de ensamblaje a gran escala ya no es tan demandada como antes, por el contrario, el país necesita ahora de trabajadores calificados considerando la transformación de su estructura económica.

La agricultura de los Estados Unidos una de las mayores productoras del mundo, está en un acelerado proceso de mecanización, lo que también irá cerrando las oportunidades laborales para trabajadores que no posean instrucción calificada. Esto creará una desocupación laboral —que en efecto ya se está dando, especialmente en los Estados del Sur— lo que podría desincentivar la inmigración. Los salarios han caído al mínimo y no hay muestras de que vayan a mejorar; muchos inmigrantes están “sobreviviendo” en el país, el sueño americano ha ido conviertiéndose en eso, en un sueño.

La calidad de vida de los mismos también se ha ido limitando dados los recortes en los servicios sociales.

No es difícil encontrar inmigrantes que expresan su deseo de retornar a sus países, en especial a México, ya no pocos afirman: “Para sobrevivir acá, prefiero sobrevivir en mi país, al lado de mi familia”. Es decir que al fenómeno de la inmigración, también se oponen factores estructurales de orden económico como el que está sucediendo ahora. Lo que no implica que la inmigración vaya a desaparecer, pero los motivos efusivos que la provocaban ya no están tan cargados de optimismo.

La respuesta oficial del gobierno de los Estados Unidos ha sido no habilitar un programa de legalizacion masiva. Tampoco ha limitado a los proyectos civiles de habitantes nacidos acá (tanto anglosajones como hispanos) que han iniciado programas de control para evitar la inmigración ilegal, hoy conocidos como los “Minuteman”, denominados peculiarmente como “Cuerpos de Defensa Civil” por los medios de comunicación locales. 

Por tanto es fácil determinar los ejes de la política migratoria del gobierno estadounidense en los próximos años: 1. Ejercer un mayor control en la inmigración ilegal. 2. Proseguir con las deportaciones, en particular de personas indocumentadas y más aun con antecedents criminales. 3. Permitir la inmigración legal dando especial interés a inmigrantes calificados (como ocurre con la cada vez mayor presencia de profesionales provenientes de la India).

En síntesis puede considerase que la población hispana ha cambiado la fisonomía económica, política y cultural de los Estados Unidos sin lugar a dudas. Y que a pesar de los fenómenos actuales, los hispanos llegaron para quedarse. Eso es un hecho consumado.

Manuel R Villacorta O. es Doctor en Sociología Política. Universidad Pontificia de Salamanca, España. E-mail Sr. Villacorta at manuelvillacorta@yahoo.com

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