June 24, 2005

LA COLUMNA VERTEBRAL
El Soporte Informativo Para Millones de Hispanos
Por Yhamel Catacora

Una celebración sin brindis

El fin del año escolar sig-nifica para muchas entidades, el armarse de información y diseminarla de mil maneras, y así evitar que por ejemplo, los bachilleres de secundaria con sus 18 o 19 años bien cumplidos no se desborden brindando demasiado y terminen el año en una sala de emergencia, si el fin no es más trágico. 

A veces esa información llega a nosotros a través de panfletos bien o mal traducidos del inglés; por ejemplo, una entidad como MADD cuyas iniciales leen Madres en Contra de Conducir en estado de ebriedad, hace todo lo posible para que los padres y madres hispanohablantes, entiendan el concepto del “Binge drinking” o el acto de beber alcohol, más precisamente 4 o 5 copas una trás de la otra, acto común entre jóvenes dichosos de celebrar el fin de los primeros 12 años de escolaridad. 

El solo describir ese término nos hace conscientes de un primer punto de partida: el alcohol está incrustado en nuestra sociedad, particularmente en nuestras celebraciones, seamos blancos, negros, o amarillos. El alcoholismo es una terrible amenaza que tampoco discrimina. Los truhanes que osan conducir bajo el estado de ebriedad, también los hay de todas las razas. En resumidas cuentas, el alcohol tiene el poder de convertir a la persona mas equilibrada en un tambaleante y vulgar inconsciente, una amenaza para víctimas inocentes que por azar del destino se crucen en el camino zigzag de un borracho. 

Otra similitud es que los jóvenes, por lo general, no se comportan de la misma forma cuando tienen a papá, mamá o tíos alrededor; no olvidemos que todos, independientemente de nuestra generación, pasamos por esa etapa. Y cuando llega el gran día del baile de fin de año, cuando ya se está a punto de tener el preciado diploma en las manos, cuando uno piensa que ya ha conquistado el planeta uno se siente con derecho a esas cuatro o cinco copas. 

Pero mientras MADD se esmera por evitar el binge drinking y hacer que todos los jóvenes y padres de los jóvenes porten el listón rojo, o la insignia que está de moda para demostrar el apoyo a una causa en particular, en este caso el que no se maneje un coche en estado de ebriedad, otras industrias lucrativas hacen lo imposible porque sus productos nos ayuden a “destapar los sentidos”. 

No se trata de apuntar vilmente a medios, ni menos a las industrias que nos ofrecen sus productos, los mismos que nosotros tan pasivamente compramos, y por docenas.

Se trata, ante todo de tomar en cuenta dos cosas, la edad legal para consumir alcohol en este país, decretada así desde 1984, es de 21 años, por que según la ciencia, esa es la edad en la que el cerebro ha completado su desarrollo. Antes de los 21 el alcohol, según los mismos expertos, puede causar serios daños al mismo. Segundo, el servir alcohol a un menor es también un crimen. No importa si ese chico ya es todo un hombre o todo una mujer; no importa si ya se graduó o si ya tuvo un par de hijos; no importa si gana su propio dinero y vive una vida adulta; ningún joven puede consumir alcohol antes de cumplir los 21 años; y ningún padre o madre debe hacer su uso permisible antes de haber cumplido la mayoría de edad.

  Hipocresía. Tal vez, lo cierto es que muchas veces, cuando tratamos de basarnos en nuestro propio entendimiento, sufrimos las consecuencias. La falta de inglés, la falta de conocimiento del sistema y de sus leyes, hacen que metamos la pata, y perjudiquemos no solo nuestro futuro, también el de nuestros seres queridos.

Los padres deben abrir los ojos a la realidad que viven los jóvenes, no solo en el último día del año escolar; pero desde los primeros inicios que Jean Jacques Rousseau nos advertía, nosotros podemos cultivar mucho en el hogar pero jamás podemos obviar el mundo al que nuestros retoños estarán expuestos. 

Lo mismo da portar cualquier arma peligrosa, Nos guste o no, si estamos bajo la tutela de un joven, de un hijo o de una hija, no importa donde él o ella consuma alcohol, si lo hace antes de los 21 y si sus consecuencias son serias, los padres son quienes deben recoger los escombros. 

Si su hijo o hija está a punto de recibir su diploma escolar, usted y ellos merecen celebrar el fin de una etapa y el principio de otra. Hágalo con cautela y dando un buen ejemplo; celebre la ausencia del alcohol en sus fiestas y vele porque sus hijos o hijas hagan lo propio. La línea de MADD es: 1-877- 438-6233, presionando la opción 2 para español, puede proveerle útiles consejos o panfletos en español.

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