June 22, 2001

Campamentos de amor.

Por: Paco Zavala

La semana pasada, el viernes 15 del corriente mes, visitamos un Campamento de Verano de Párvulos en el "Jardín de Niños Benito Juárez", turno Vespertino que opera con la atinadísima dirección de la Profa. Martina Ballesteros Romo , Maestra del 3er grado y la Profa. Leticia Gomez Fernández, maestra responsable de la conducción del 2do grado "A" en esta H. Institución , cada una de ellas auxiliadas por sus respectivas asistentes.



Aspecto del campamento - "Los Niños
Jugando"

Para lograr que éste Campamento de Verano fuera todo un éxito, trabajaron tanto las maestras mencionadas, como la Sociedad de Padres de Familia del Jardín de Niños, con mucha antelación, fundamentalmente para que los padres de los niños y niñas que asisten a clases admitieran la participación de sus hijos en esta convivencia; desde luego aparecieron las reticencias de algunos padres que no permitieron que sus niños participaran.

Estar, contemplar y compartir el tiempo en un evento de esta naturaleza, es realmente una maravilla, todo se disfruta.

A los niños se les solicitó todo lo necesario para pasar una noche en el campo.

Enmedio del campamento se instaló una fogata, debidamente protegida con el fin de evitar accidentes; en el patio de la escuela se instalaron las casas de campaña, distribuídas de tal manera que al suscitarse alguna anormalidad de inmediato se solucionara, se designaron unas casas de campaña para los niños y otras para las niñas . Las maestras Ballesteros Romo y Gomes Fernánde, fueron auxiliadas por amorosas madres, dentro de las que podemos citar a: Sra. Maria Valentina Sanchez Gonzalez, Sra. Olga Gabriela Gamboa Cabanillas, Sra. Maria Enriqueta Gastelum y Sra. Yolanda Ramirez.

En el campamento se percibía inmediatamente, que ahí prevalecía un ambiente amoroso y de mucha ternura, por todo lo que ahí acontecía esa inolvidable noche.

Quien ha tenido la fortuna de nacer en el seno de una familia numerosa y vivir su infancia en contacto permanente con la gente y con la naturaleza, verá aparecer de inmediato aquellos recuerdos tan nítidos y tan claros que se remontará a esa etapa en la vida del ser humano. Un servidor tuvo la fortuna de vivirlo de esta forma.

Es tan hermoso compartir el tiempo con los compañeros y los amigos, que se aprende a vivir mejor y a integrarse de forma más estupenda a una sociedad en su integración actual.

Volviendo a la convivencia en el campamento, decía que éste estaba inundado de amor y ternura, explicare a grosso modo ¿porque?

Al estar ahí presente se percibía de inmediato el gran amor que estos dos verdaderos colosos de la educación infantil, las Maestras Martina y Leticia, esparcían sobre cuarenta niños que fue la asistencia infantil a este Campamento de Verano.



Profesora Leticia Gómez Fernández (de gorra blanca) rodeada de madres de familia y de los niños asistentes al campamento.


La Maestra Martina, exclamaba: ¡Oye, niño fulano ya acuestate!, ¡Oye, niño sutano ya no hagas ruido!, ¡Oye, tu niño ya deja de jugar, lávate y acuéstate!, ¡Oye, dáme esa lámpara ya no molestes a tus compañeritos! y lo característico en este tipo de diálogo resorteaba en el ambiente de esa estupenda noche, la Maestra Leticia hacia lo propio con algunas niñas traviesas que no dejaban de guerrear, también algunas madres de los niños cumplían con su tarea de ayudar a acomodar a otros que no dejaban de correr, saltar y lo clásico, "Hacer travesuras".

Se disfrutó de una noche ajetreada, cansada pero que terminó llena de satisfacciones, con el emblema muy en alto del deber cumplido.

Por la mañana se levantó a toda la chiquillada, se sirvió un suculento desayuno y finalizó el campamento de verano con la instalación de unas albercas caseras en las que los niños disfrutaron de un chapuzón.

El comentario que complementa esta nota es el siguiente: "Habemos padres que no lo somos y nunca nos damos cuenta de ello".

Las Maestras Martina y Leticia, aparte de ser las responsables en este evento escolar, cumplieron como conductoras, como compañeras, como amigas y como madres en su encomiable cometido. Mil felicitaciones Maestras por esta labor que sin medir dificultades y contingencias desarrollan a favor de los niños. Una súplica muy especial: "Que nunca, nada, ni nadie las haga retroceder en su empeño de dar su máximo esfuerzo a su ministerio con dedicación, con amor y con ternura" como en esta ocasión lo hicieron. Felicidades.

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