June 18 2004

Comentario

Las redadas, estrategia política de Bush

Por Humberto Caspa, Ph.D

Las redadas contra los inmigrantes latinos —documentados o indocumentados— por el personal de la oficina de migración coinciden con los bajos niveles de popularidad del Presidente George W. Bush. Las encuestas lanzadas recientemente por los periódicos más importantes de la nación, incluyendo a Los Angeles Times, demuestran claramente un deslizamiento de popularidad del Presidente en los estados considerados “claves” para vencer las próximas elecciones. De modo que las redadas no sólo intentan dar cumplimiento a las políticas migratorias, sino que también buscan objetivos políticos. Están directamente relacionadas con las elecciones presidenciales de Noviembre.

Como las cuestiones internacionales ya no le sirven como palanca proselitista, los estrategas de la campaña presidencial de George W. Bush le están dando cabida a los temas domésticos. La carta de Irak, que en su inicio parecía ser invencible, fue prácticamente calcinada por el escándalo ocurrido en las prisiones de Abu Garib. Asimismo, los líderes de los países más poderosos del mundo (G-8), especialmente el Presidente Chirac de Francia, aunque sin la aspereza de otras oportunidades, nuevamente negaron la utilización de la OTAN en el conflicto bélico.

Ante esta situación, el equipo de George W. Bush aparentemente está priorizando los temas domésticos para tratar de dirimir el repunte que ha logrado su contrincante demócrata, John Kerry. Según los recientes sondeos nacionales, la contienda está para cualquiera de los dos candidatos. En el estado de California, que históricamente ha tenido tendencia liberal, Kerry tiene una desventaja de dos dígitos. Como se sabe, la importancia de California para Bush no es tanto el número de votos que podría conseguir en las elecciones, sino la cantidad de dinero que recolecta durante los “ralies” políticos que ocasionalmente organiza. Ese dinero a menudo es transportado a los estados considerados estratégicos, como Ohio, Missouri, Iowa y Florida, para invertirlos en propaganda política, a través de los diversos medios de comunicación, especialmente en la televisión.

Ninguno de los dos candidatos tiene una ventaja concreta en los estados claves, quienes, de acuerdo a analistas políticos, determinarán al ganador de las elecciones. En Missouri, por ejemplo, Bush lleva la delantera con 5 puntos de diferencia; en Ohio, donde la recesión economía afectó notablemente al sector productivo, Kerry está con 2 puntos de ventaja; en Iowa y Florida las muestras todavía no son tan contundentes como para inferir un resultado.

En consecuencia, las redadas en el Sur de California, las cuales probablemente se extenderán hacia otros estados, son parte de una estrategia política repulsiva de la administración Bush para, por una parte, consolidar el voto de los “duros” de su partido; y por la otra, para tratar de lograr el apoyo de los “swing-voters” (votos independientes) en los estados “claves”.

La declaración de TJ Bonner, presidente del sindicato nacional de la Patrulla Fronteriza, en torno a la marcha de los 100.000 hispanos en las vecindades de la ciudad de Ontario, puntualiza exactamente de dónde vienen las órdenes de las redadas. En una entrevista manifestó, “están marchando donde no deben, deberían estar en Washington”. Esta declaración nos recuerda que la fuente central de las disposiciones en temas migratorios reside en la Casa Blanca, no en San Diego ni en Arizona. Tanto Bonner, como el vocero de la oficina de Control de Inmigración y Aduanas, Raul Villarroel, o la colectividad de los oficiales subordinados, simplemente cumplen órdenes de arriba, concretamente de Washington.

El Presidente Bush, que decía ser un “conservador compasivo” en su campaña anterior, ha perdido la brújula de los latinos. El apoyo sorprendente que había logrado en su tierra natal, Arizona y otros estados con alto porcentaje de poblaciones latinas, se está desvaneciendo gradualmente a medida que su imagen se confunde más con la figura taciturna y racista del ex gobernador de California Pete Wilson.

Los 40 millones de latinos que viven en todos los rincones de las ciudades cosmopolitas y el campo, empiezan a darse cuenta del engaño frecuente con que ha incurrido el Presidente Bush y su partido. De ese número, una gran parte tiene nacionalidad estadounidense. Y muchos de ellos, ya con la verdad en la mano, estarán eligiendo en cuatro meses al candidato de su preferencia. Dudo que la mayoría latina esté haciendo “conejitos” por Bush en las próximas elecciones.

Humberto Caspa, Ph.D., especialista en temas políticos y económicos; fue catedrático de la Universidad Estatal de California, Fullerton; y escribe para la prensa nacional e internacional.

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