June 18 2004

El arte de repetir

Nueva versión de “La vuelta al mundo en 80 días” se enfoca en la acción

Por Jose Daniel Bort

En 1956, la versión original de “la vuelta al mundo en ochenta días” combinó más de tres horas de entretenimiento (con el acostumbrado intermedio y música ambiental que se estilaba en la época) con ingenuidad cinematográfica a la hora de presentar sus elaborados decorados y paisajes. Esta ingenuidad le llevó a conquistar cinco Oscares incluyendo el de mejor película, batiendo a la favorita de ese año: el épico religioso “Los diez mandamientos”.

Producida por Michael Todd, (el tercer marido de Elizabeth Taylor, el que la dejó viuda al morir en un accidente aéreo), la película captó efectivamente el espíritu de la época, optimista ante el enriquecimiento paulatino de la postguerra. La nueva versión del clásico de Julio Verne confía en la nueva tecnología de CGI (animación por computadora) y los movimientos de Jackie Chang para identificarse con el público de hoy en día.

De hecho, las dos versiones tienen varias similitudes importantes. Esta fue la única película que Todd pudo realizar, debido a su muerte repentina. El visionario productor era conocido por su pasión y carisma. Gracias a su tesón, hizo una serie de descubrimientos técnicos que crearon el mejor sistema de proyección inventado en los cincuenta, conocido como Todd-AO, y que fue utilizado hasta bien entrados los sesentas.

Todd hizo de la película su razón de vida y prácticamente la financió con la ayuda de sus amigos, algo muy poco visto en el universo del cine de los cincuenta, severamente dominado por los estudios de cine. Esta nueva versión también se capitalizó con dinero independiente, y a un costo de ciento veinte millones de dólares es la película independientemente producida má cara de la historia.

La nueva “...80 días” (nótese la diferencia entre las dos versiones, la primera escribe en palabra el número ochenta, más formal) tuvo a punto de no estrenarse en carteleras, ya que el primer distribuidor, Paramount, decidió no invertir en su lanzamiento, dejando muy mal parada a esta producción. La película estuvo divagando por varios meses, insegura de su destino, hasta que la compañía Walden Media (que trabaja muy cercana a Disney), logró un acuerdo de distribución con la casa del ratón.

Todd inventó también el “cameo”, que es cuando un actor hace un personaje de esos que entran y salen en la historia. Conocido y admirado por muchos en Hollywood, el productor convenció a actores de la talla de Frank Sinatra y Marlene Dietrich de participar en la película, y para no defraudarlos, inventó el término para justificar su presencia. Fue una de las mejores tácticas de mercadeo, que creó expectativa y que aún se usa con frecuencia hoy en día.

Dos actores, dos estilos

Todd fue hasta México para convencer a Cantinflas (en aquel tiempo el cómico mexicano era el actor mejor pagado y el más rico del mundo) y en una semana logró que el reticente actor saliera de su México natal para hacer el personaje de Passpartout. Para esta versión, los productores confiaron en la estrella de cine de Kung Fu Jackie Chang para ponerle el chile a la acción.

No se puede pensar en actores mas disímiles, y por supuesto, en resultados más radicalmente opuestos. Confiando en su charm y comedido en su “cantinfladas”, el actor llevó a su passpartout hacia los ademanes de la clase trabajadora. Luciendo más que nunca como el Chaplin latino, Cantinflas le roba la película a David Niven, quien hace el protagonista Phileas Fogg, y a una muy joven y hermosa Shirley Mac Laine.

Cantinflas no fue nominado al Oscar por su actuación (lo que produjo protestas en la academia, tildándola hasta de racista) pero si se llevó el Globo de Oro de ese año. Es interesante notar que el actor ganó el Globo como mejor actor de comedia, mientras que la película recibió el premio al mejor Drama. Las nuevas reglas de los premios impiden nominar a actores en categorías diferentes a los que esta considerada la película.

Queda todo por decir si Jackie Chang y Steve Coogan como Fogg (quienes tienen una mucho mejor química que Cantinflas y Niven) podrán hacer historia con la repetición de este clásico de aventuras, y si realmente vale la pena incorporar tantos efectos especiales para contar una historia como ésta. El público tendrá la última palabra, a partir de hoy en selectos teatros de todo el país.

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